Opinión Fincas Sábado, 7 de diciembre de 2019 | Edición impresa

Pronóstico de cosecha, ¿necesario? - Por Laura L. Cánovas

Un solo valor como producto de una estimación no significa de ningún modo un “pronóstico acertado”.

Por Ing. Agr. Laura L. Cánovas - Prof. Adjunta Cát. de Cálculo Estadístico y Biometría. Fac. Ciencias Agrarias,- UNCUYO

Desde hace ya varios años se instala para esta época la polémica acerca de la necesidad de contar con un pronóstico de cosecha de viñas, generalmente por cuestiones de orden estrictamente económico. En mi carácter de Ingeniera Agrónoma y habiéndome dedicado muchos años a la disciplina Estadística, me permito hacer algunas aclaraciones y reflexiones al respecto. 

En la sección Fincas del Diario Los Andes del día 30 de noviembre de este año, se realiza un comentario acerca de que la institución encargada de proporcionar esta información (Instituto Nacional de Vitivinicultura) tiene que difundir un “pronóstico acertado”, además de otros comentarios, “para poder anticipar decisiones”. 

En términos estadísticos, el pronóstico mencionado no es nada más y nada menos que una estimación del volumen de cosecha correspondiente al período en cuestión. La estimación de parámetros, en este caso el volumen final a cosechar, es una metodología propia de la inferencia estadística. Esta rama de la disciplina hace uso de la información proporcionada por una muestra representativa de la población para estimar un parámetro de la misma, en este caso los quintales que se cosecharán. Es aquí donde deben hacerse diversas consideraciones. 

En primer término, el promedio de quintales que pueda arrojar una muestra seguramente será diferente al de otra muestra extraída de la misma población (todos los cultivos de vid del país), por cuanto las medias muestrales son variables aleatorias que tienen asociadas probabilidades de ocurrencia. Es por esta razón que cuando se hace una estimación debe relacionarse a la misma su variabilidad, la cual es menor mientras mayor es el tamaño de la muestra pero nunca es cero. Un solo valor como producto de una estimación no significa de ningún modo un “pronóstico acertado”, puesto que el mismo está sujeto siempre a incertidumbre. 

Lo importante es que el valor final, el que se obtiene al finalizar la cosecha y que corresponde al verdadero parámetro poblacional (el volumen final cosechado), se encuentre comprendido entre dos valores indicados como referentes de la estimación y que surgen del cálculo entre el promedio muestral y su variabilidad. Hasta aquí las consideraciones estrictamente estadísticas.

En cuanto a los aspectos agronómicos conjugados con los estadísticos, mientras más temprano se dé esa estimación mayor será la incertidumbre, por cuanto podría estar exenta de la influencia de incidentes climáticos que harían obtener una estimación de cosecha mayor a la producción real, surgiendo así otra polémica con relación a lo poco “acertado” del pronóstico. 

Desde ningún punto de vista se niega la necesidad de contar con información fiable para la toma de decisiones, pero es necesario tener en cuenta los aspectos técnicos (también citados en el artículo de referencia) involucrados en ella.