Fincas Jueves, 17 de octubre de 2013 | Edición impresa

Producción porcina en Mendoza, un desafío que requiere organización

El autor asegura que este tipo de actividad pecuaria podría generar interesantes ingresos en la provincia. Además, indica que es una actividad más segura que la agrícola.

Por Por Fabio Tacchini - Profesor de Zootecnia, FCAgrarias UNCuyo

Los números nacionales muestran que el consumo de cerdo en Argentina ha crecido más del 12% en los últimos 5 años, siendo hoy de aproximadamente 8,6 kilos año por habitante, cercano al 8% del consumo total de carne y muy lejos de significar el 40% del consumo de carne que representa en el mundo. Por otra parte, la provincia de Mendoza, con algo más de 20.000 porcinos, es un claro ejemplo de aquellos distritos donde la actividad no ha adquirido relevancia.

En realidad, lo que históricamente impidió el esperado desarrollo de la industria porcina nacional es el bajo valor de la carne bovina y, justamente, la subida de los precios del novillo desde el 2010 al 2012 fue el impulso necesario para el sector, provocando un efecto arrastre sobre las otras carnes.

Si bien el estancamiento del último año de todos estos valores asusta a los productores, parece constituir una situación coyuntural pasajera, en la que el desplazamiento de la ganadería bovina de la pampa húmeda a los corrales presagia un futuro de precios sostenidos para la carne de cerdo, que se presenta como una alternativa más eficiente para la conversión de granos.

Hoy en Argentina el precio del capón ronda los $ 13-14 el kilo en res contra los $ 19-20 por kilo en res de la carne bovina, hecho inusual, en un país donde los valores fueron siempre similares e inclusive inferiores para la carne vacuna. Queda aún el desafío del desarrollo de la exportación y el remplazo de más de 30.000 toneladas de magro, continuando el camino que ya se ha recorrido.

En este marco el fomento de la producción, industrialización y comercialización de productos porcinos, surge como una de las actividades más interesantes a promover, por su alta probabilidad de impacto positivo en la comunidad rural, como una alternativa más segura que la agrícola, involucrada en un contexto de crecimiento en el país, con posibilidades de diferenciación de productos y mejora de valor agregado. Para Mendoza es una alternativa viable, sostenida en los siguientes aspectos:

Escala: el engorde de cerdos permite escala más pequeña que la de la alternativa bovina, y, si bien es más dificultosa que la aviar, tiene otras ventajas.

Posibilidad de industrialización: la res porcina permite generar una gama de productos muy variada con una tecnología sencilla y sin necesidad de manipular grandes volúmenes, con posibilidad de diferenciación y de venta en pequeña escala.

Comercial: se obtienen productos diferenciables conocidos y muy apreciados en el mercado, que los consume tradicionalmente. Se vislumbra como idea fuerza la obtención de “marca distrito”, como es el desarrollo que actualmente la Universidad impulsa en General Alvear, buscando formar oferentes de productos porcinos de renombre que den herramientas para la movilización del turismo rural.

Sustentabilidad cultural de la propuesta: Mendoza nació fundamentalmente de la colonización de inmigrantes españoles e italianos, que en sus culturas originales consideraban a la producción porcina una actividad necesaria y fundamental para el aprovechamiento de los subproductos agrícolas y como parte de la generación de productos de autoconsumo.

Para la provincia el modelo tecnológico que se recomienda es el intensivo, donde se estima una inversión total de alrededor de 6.000 dólares en infraestructura y animales por cada madre porcina y donde se espera una productividad de 2.300 y 2.800 kilos de capón por madre por año. Con estos índices, la sola sustitución de la carne que ingresa a la provincia permitiría la incorporación de más de 3.000 madres.

Los elevados montos de inversión hacen dificultosa la incorporación de tecnología por parte de los pequeños productores. Sin embargo, existen caminos asociativos probados.

La Cooperativa Cofra de Misiones, con más de 20 años de vida, organiza más de 200 productores y maneja con la producción de sus 1.300 madres más del 30% del mercado de Misiones.

Asocia en instalaciones centrales la fabricación del alimento balanceado, la etapa de cría, faena, industrialización y comercialización, dejando en mano de los pequeños productores de escala familiar, el engorde de los capones. En consecuencia los productores se ven inmersos en un sistema con escala y organizado comercialmente, participando en una actividad a su alcance.

La Universidad, a través de la Secretaría de Relaciones Institucionales y Territorialización de la Universidad Nacional de Cuyo, desde hace años se encuentra desarrollando tareas de docencia, investigación y extensión en los diversos departamentos de la provincia de Mendoza.

En consecuencia, estudiando la alternativa modelada por Cofra, se ha realizado una propuesta de cooperativa porcina para General Alvear, hoy ya coorganizada por varias instituciones de la provincia y del departamento.
 
Con ello, se pretende dar la base para la acción estatal y privada, para que pueda promover el acuerdo de un mecanismo ejecutor, a modo de impronta para un proyecto final que el autor entiende, pueda ser el inicio de una próspera actividad cooperativa que se constituya en el motor de una actividad productiva de alto impacto local.

La actividad porcina representa un desafío para la provincia, que debe imitar la organización y fortaleza de por ejemplo el sector mendocino aviar, que demostró que no es indispensable estar en la zona de producción de granos para lograr el desarrollo de la actividad.