Arquitectura Martes, 7 de mayo de 2019

Primas lejanas: Villa Elina y Villa Gazzotti - Grimani

En la calle Terrada, con un parque dominado por una gigantesca secuoya asoma Villa Elina, la casona que perteneció al Dr. Jacinto Álvarez.

Por Graciela Moretti, Magister en Historia de la Arquitectura y el Urbanismo Latinoamericanos.

En Bertesina, región del Véneto y a más de 12 mil kilómetros, se encuentra una villa que podría haber sido el modelo de inspiración para la casona lujanina.

La residencia veraniega de quien fuera vicegobernador de Mendoza durante la gestión de Emilio Civit (1898-1901), es por su riqueza arquitectónica, una de las casas patronales más importantes de principios del siglo XX en la provincia. Jacinto, hermano gemelo de Agustín Álvarez, era médico por vocación y político por tradición.

La propiedad donde se ubicaba la Villa Elina superaba las 50 hectáreas y se enmarcaba entre las calles Araoz, Terrada y Bulnes, del departamento de Luján de Cuyo. La casona fue apodada siguiendo la costumbre de llamar a la propiedad con el nombre de la esposa del dueño. La Villa Elina se ubicó al este de la bodega.

Contaba con un parque diseñado a la francesa, atribuido a Charles Thays, y con un sector de frutales. Allí la familia pasaba los veranos y algunos días festivos, disfrutando de la pileta de natación construida en cemento armado, y de las vistas a los viñedos. Recibían a sus amigos y allegados.

A la muerte de Jacinto en 1933 heredaron la propiedad su esposa Elina Calderón de la Barca y sus hijas: María Elina, casada con el doctor José María Gutiérrez y Carmen, casada con el ingeniero Juan Carlos Alurralde. Precisamente por la relación con este último, Villa Elina recibió en 1941 a un visitante ilustre que estaba de gira por Argentina: Walt Disney. Con el correr del tiempo la propiedad pasó a formar parte del patrimonio de la familia Alurralde Álvarez y sus descendientes, quienes en la década del ochenta finalmente la vendieron. Para ese entonces el conjunto había sido varias veces subdividido.

El notable parecido entre la Villa Elina y las casas rurales proyectadas por Andrea Palladio (1508 – 1580) en el siglo XVI, provocó que una de las nietas de Jacinto Álvarez, María Cristina Alurralde, aseverara muy convencida ante quien esto escribe (hace ya más de dos décadas) que el autor “había sido un tal arquitecto Palladio”. Seguramente algún estudioso le había comentado acerca de la semejanza de la obra con las casonas realizadas por uno de los máximos exponentes del manierismo, para los terratenientes del véneto, y ella lo anotó en una libretita con total inocencia.

El historiador norteamericano James Ackerman, un especialista de la arquitectura palladiana, señaló alguna vez que sus obras han sido quizás “las más imitadas en la historia” y por ello quizás tanto el propietario de la Villa Elina como su constructor se inspiraron en aquellas propiedades rurales del norte de Italia, rodeadas de tierras cultivadas. Dentro del repertorio de sitios palladianos que fueron inscriptos entre 1994 y 1996 en la lista de patrimonio mundial de la Unesco (1), la Villa Gazzotti – Grimani, aparece como el principal modelo que podría haberse tomado para el diseño de la fachada de la casona. La obra situada a unos ocho kilómetros de la ciudad de Vicenza lleva los apellidos de sus dos primeros dueños: Tadeo Gazzotti quien la encomendó en 1542 y Girolamo Grimani quien la adquirió y terminó.

Las considerables similitudes entre las villas radican en que ambas están sobreelevadas por medio de un podio sobre el que se apoya el volumen cúbico del cuerpo principal. Además, ambas fachadas principales presentan una logia con tres arcos y el clásico remate del frontón triangular que resalta el ingreso. Entre las diferencias podemos resaltar la ausencia de una sala central, presente siempre en las villas palladianas, y la fachada posterior, la que mira a la montaña, donde un altillo es el elemento central de la composición.

En la Villa Elina, y al igual que en varias obras similares del Véneto, las cuatro fachadas, dos de ellas con galerías al estilo tradicional mendocino, fueron tratadas en forma cuidada, buscando resaltar las vistas al parque y jardines. Si bien parecidas, estas residencias rurales, guardan características propias y ello las convirtió en modelos para obras de sus respectivas épocas.

Nota: Desde 1996 el sitio declarado inicialmente en 1994 fue ampliado y su nombre modificado por el de «Ciudad de Vicenza y villas palladianas del Véneto». En:  https://whc.unesco.org/en/list/712