Opinión Viernes, 14 de febrero de 2020 | Edición impresa

Precios de uvas nuevamente amenazados - Por Jorge A. Day

En período de cosecha, uvas y vino de traslado son sustitutos. La bodega puede comprar uno o el otro.

Por Jorge A. Day - Fundación Mediterránea - IERAL

Iniciando el período de cosecha, un punto clave es el precio que pagarán al productor por sus uvas. En 2019 sus precios disminuyeron, en un contexto de una inflación que superó el 50%. Un mal año para los productores. Para 2020, sin contar con un pronóstico oficial sobre la cosecha, el temor es que continúen siendo bajos.

Hay un dato relevante que confirmaría ese temor y es el precio del vino de traslado. Ese vino es el que elabora el productor o una bodega, para luego venderlo a otra bodega. Es decir, así como la uva, el vino de traslado también es materia prima para las bodegas.

Siendo así, en período de cosecha, uvas y vino de traslado son sustitutos. La bodega puede comprar uno o el otro. Por eso, en ese período sus precios se comportan en forma similar. Atento a este fenómeno, los datos muestran que la dinámica del precio del vino tinto común en enero predicen bastante bien el de la uva común tinta, con pocas excepciones. 

Considerando los datos de enero de 2020, el precio de vino de traslado, versión tinto común, es un 15% inferior al del año anterior. Si se le quita el componente inflacionario, el poder de compra de ese precio se reduce sustancialmente. Sería otro mal año para el productor.

La pregunta es ¿por qué es tan bajo ese precio? ¿Qué se vio en 2019? En ese año sobró vino por dos razones. Una es que la elaboración de vinos superó a las ventas. La otra es que había mucho stock vínico, y en un contexto de altas tasas de interés, más de una bodega o productor habrá intentado reducir ese activo inmovilizado, elevando así aún más la oferta de vinos. 

Entonces, si sobró vino en 2019, es claro que las bodegas quisieron comprar menos uvas, tirando su precio hacia abajo. 

Para 2020, el contexto macroeconómico no ayuda mucho para aumentar las ventas en el mercado interno, y quizá un dólar oficial que se vaya rezagando durante este año, tampoco favorezca a un incremento significativo en los volúmenes a exportar. Tampoco ayuda los altos stocks vínicos.

Entonces, salvo una mala cosecha, es difícil esperar incrementos significativos en los precios de esas uvas. Por eso, el gobierno provincial ha decidido aplicar medidas para aliviar la situación de este sector. Esto es una solución de corto plazo. Para el mediano plazo, la pregunta es si estas tendencias se mantendrán y entonces qué hacer.