Sociedad Viernes, 27 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Por qué decimos ‘salud’ cuando alguien estornuda

Incluso en nuestros días, mucha gente cree que se trata de un indicador de estatus social, elegancia social y amabilidad.

Por Judy Mandell - New York Times 2019

Decir “Salud” o “Jesús” después de que alguien estornuda parece ser una respuesta reflejo. ¿Por qué nos sentimos obligados a decirlo a quien haya estornudado, aunque esa persona sea una extraña o el estornudo se escuche a lo lejos?

 

“Es un estribillo común, tan común y aprendido desde la niñez que mucha gente ni siquiera lo piensa como una bendición, sino más bien como una expresión sin un significado específico; sólo es una respuesta a un estornudo que de alguna manera es educada”, comentó Gail Saltz, profesora adjunta de psiquiatría en la Escuela de Medicina Weill de la Universidad Cornell. 

“Si se repite la cantidad de veces suficiente, en especial con un refuerzo positivo -la persona que estornuda dice ‘gracias’-, se vuelve cada vez más un reflejo, empieza a hacerse sin un pensamiento consciente”, agregó Saltz. “En la actualidad, la gente no está muy segura de por qué lo dice, pero tiene miedo de que, si no lo hace, las personas crean que es maleducada o que no le importa la persona que estornudó”, apuntó.

 

Dara Avenius, una publicista de Nueva York, es una de esas personas que considera una grosería que cuando ella estornuda alguien siga con la conversación como si no acabara de estornudar. 

¿Cómo y en dónde se originó este comportamiento social?

En términos históricos, se pensaba que los estornudos eran un presagio o una advertencia de los dioses, de acuerdo con W. David Myers, profesor de historia de la Universidad de Fordham. “Para los cristianos europeos, cuando azotó la primera plaga que debilitó el Imperio romano cristiano de aquel entonces, más o menos por el año 590, el papa Gregorio Magno creía que un estornudo era una primera señal de advertencia de la plaga, así que encomendó a los cristianos a responder con una bendición frente a un estornudo”, mencionó.

 

En la antigüedad, la gente pensaba que estornudar permitía que los espíritus malignos entraran en el cuerpo, y decían “Jesús” para alejarlos.

“Ciertamente, esa es otra creencia”, señaló Myers. “Pero otras respuestas al estornudo -‘gesundheit’, en alemán; ‘salud’ en algunas variantes del español- viene de la idea de que un estornudo es una señal de beneficencia divina”, detalló.

De todas las cosas al azar que se podrían asociar con Dios, ¿por qué estornudar?

De acuerdo con Omar Sultan Haque, psiquiatra y científico social de la Escuela de Medicina de Harvard, aunque el inicio de los estornudos pareciera ser al azar, atribuir una bendición divina podría funcionar para explicar cosas cuando no hay explicaciones comunes y corrientes. 

 

Hace poco tiempo, Kaley Komanski, una administradora de redes sociales radicada en Orlando, aprendió a decir “gesundheit” en vez de “Jesús” cuando la gente estornuda. “Me tomó unas semanas para que fuera una reacción automática y se sintiera natural”, comentó. “Creo que es muy incómodo escuchar ‘Jesús’ todo el tiempo. Tal vez valga la pena mencionar que soy atea, y ésta fue la razón que me motivó a editar mi elección de palabras cuando la gente estornuda”, contó.

“Creo que a algunos ateos les molesta el uso de la palabra ‘Jesús’. Es probable que los ateos prefieran ‘gesundheit’ o algún equivalente, que simplemente significa ‘buena salud’, un principio en el que pueden creer los creyentes y los no creyentes”, mencionó Haque.

 

“Con solo decir ‘salud’ también se reducen las implicaciones o revelaciones religiosas sobre tus propias creencias”, afirmó Frank Farley, un profesor de psicología de la Universidad de Temple. 

Sharon Schweitzer, quien ha escrito sobre temas de etiqueta, asegura que, incluso en nuestros días, mucha gente aún cree que decir “Jesús” o “salud” es un indicador de estatus social, elegancia social y amabilidad, aunque conozcas o no los orígenes históricos. “Nuestros padres nos enseñaron a decirlo; por eso nos sentimos obligados a decirlo, aunque sea 2019”, dijo.

 

Farley brinda una variedad de motivos por los que tantos de nosotros sentimos la obligación de ofrecer bendiciones después de que alguien estornuda.

Es una respuesta condicionada. La gente a menudo dice “gracias” cuando decimos “salud” al momento de que estornuda. El “gracias” sirve como una recompensa o un refuerzo.

Es contagioso. Tal vez imitamos a otras personas que ofrecen una bendición; modelamos su comportamiento. Esto podría comenzar a una edad temprana cuando vemos y escuchamos que los adultos a nuestro alrededor lo hacen. A veces se escuchan a varias personas decir “salud” en las cercanías de un estornudo, es un tipo de contagio social.

 

Los microafectos. Decir “Jesús” o “salud” podría ocasionar una conexión feliz extremadamente breve y de paso con la persona que está estornudando, un fenómeno que Farley llama “microafectos”, un antídoto para las “microagresiones” sobre las que escuchamos tanto.

La conformidad. Muchos de nosotros nos conformamos con la norma. Decir “salud” en respuesta a un estornudo es parte del decoro que subyace debajo de muchas de nuestras costumbres.

 

Monica Eaton-Cardone, dueña y directora de operaciones de una empresa de ciberseguridad, quien viaja por todo el mundo a causa de su negocio, comentó que se siente obligada a decir “salud” cuando alguien está enfermo y estornuda porque es una manera rápida y sencilla de hacerle saber que le importa su bienestar. “Hay algo muy democráticamente universal sobre nuestra salud”, mencionó y argumentó: “Para mí, la frase es otra forma de conectar entre nosotros”.

 

Mucha  gente aún cree que decir “Jesús” o “salud” es un indicador de estatus social, elegancia social y amabilidad.