Sociedad Domingo, 29 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Los glaciares retroceden cada año 30 centímetros por la sequía

Son datos de un estudio científico del que participó un grupo de mendocinos. Se evaluó la cordillera durante los últimos 18 años.

Por Federico Fayad - ffayad@losandes.com.ar

Los glaciares en el área de Los Andes Central -región que abarca a nuestra provincia- han perdido 6 metros en los últimos 18 años, a razón de 30 centímetros por año. Esto, producto del cambio climático y de la “megasequía” que sufre la región desde hace ya una década.

Los datos surgen del estudio realizado por un grupo internacional de científicos entre los que participaron tres investigadores del Conicet, quienes pudieron acceder y comparar por primera vez imágenes satelitales de toda la Cordillera de los Andes tomadas entre el 2000 y el 2018 en dos etapas: desde 2000 a 2009 y de 2009 a 2018. 

 

El trabajo acaba de publicarse en la prestigiosa revista Nature Geoscience y el equipo de científicos, liderado por Inés Dussaillant de la Universidad de Toulouse, se completa con investigadores de diferentes instituciones de Francia.

Los científicos locales involucrados en la investigación son Lucas Ruiz, Pierre Pitte y Mariano Masiokas. Los tres pertenecen al Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (Ianigla) y participaron del documento desde Argentina.

 

Un estudio novedoso

Los glaciares ocupan más de 31 mil kilómetros cuadrados de hielo a lo largo de toda la Cordillera de los Andes, que se extiende desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. En algunas regiones áridas, como ocurre en la capital boliviana de La Paz son fuente de agua dulce para las ciudades, mientras que en otras, como al sur del continente, repercuten en el aumento en el nivel del mar; además, son excelentes indicadores del cambio climático. 

Sucede que los glaciares son muy sensibles al cambio de clima. Así, cuando la temperatura aumenta, los glaciares se derriten más rápidamente, mientras que si las precipitaciones crecen, los glaciares también lo hacen. 

 

Mariano Masiokas explicó que el estudio es novedoso porque es el más detallado que existe y dijo, por ejemplo, que cada píxel de estos modelos (de las fotografías satelitales) tiene un tamaño de 30 por 30 metros, con lo cual el nivel de detalles es óptimo para el trabajo en el que se embarcaron. 

“Queríamos observar si se registraban diferencias de alturas en los glaciares, si habían adelgazado o si se habían engrosado. Lo que vimos a través de los mapas 3D formados con imágenes tomadas durante varios meses y a lo largo de los años, fue que habían adelgazado”, contó Masiokas. 

 

Megasequía

El estudio consistió en evaluar imágenes tridimensionales para observar si un glaciar adelgazó o se engrosó y verificar si el cambio de volúmenes de los glaciares varió espacial o temporalmente.

Por ejemplo, lograron determinar que a lo largo los Andes los glaciares pierden masa desde el año 2000. La pérdida total llega a 23 gigatoneladas equivalentes a un adelgazamiento promedio de 0,85 metros por año. Mientras que en el área montañosa mendocina la pérdida es de 30 centímetros anuales, es decir 6 metros en el periodo estudiado. 

 

“El sur de la Patagonia, donde está el Perito Moreno, fue el sitio donde hubo una tasa negativa de adelgazamiento más grande, unos 80 centímetros al año, lo que da unos 14 metros de adelgazamiento”, explicó Masiokas. 

 Los científicos asociaron el aumento en la pérdida de masa glaciar en la región central de los Andes con la megasequía que sufre la región en el último tiempo. En los Andes de Mendoza y San Juan, puntualmente, entre el 2010 y el 2018, se registró uno de los períodos más secos de la historia. “Aquí en Mendoza, lo que vimos en los dos periodos estudiados es que en el primero (2000-09) es que hubo un retroceso de 10 centímetros promedio mientras que en el segundo período (2009-2018)  fue de 42 cm la tasa de adelgazamiento”, señaló el científico. 

 

Esta etapa tal como comentó Masiokas, coincide con los inviernos poco nevadores que actuaron en detrimento de los glaciares. “Se multiplican los 42 centímetros por los kilómetros de la cordillera equivale a miles de litros de agua que fue a los ríos”, detalló el científico del Ianigla.

Otra parte del estudio de los científicos del Conicet consistió en analizar los caudales de los ríos, para ver si también tuvo efecto el adelgazamiento de los glaciares. En este sentido observaron que el caudal del río Mendoza, por ejemplo, disminuyó un 30 por ciento aproximadamente. 

 

En este escenario, la situación de nuestra provincia se ha vuelto crítica, ya que en un contexto en el que no llueve y además nieva poco, el adelgazamiento de los glaciares genera que el caudal de los ríos se llenen del agua dulce que proviene de ellos.

Esto implica que se realiza a expensa de estas “reservas” de agua dulce, que no son eternas e indefectiblemente van disminuyendo con el correr de los años.

¿Qué se espera?

Según Masiokas esta situación se genera, en parte, por el cambio climático, y en por otro lado es parte de un fenómeno natural. De todas maneras, lo que se espera es que el período de sequía continúe. De hecho los estudios indican que será considerado la nueva normalidad. Así, la sequía continuará mientras que las lluvias en las regiones pampeanas, por ejemplo, aumentarán. 

 

Es importante destacar que esta investigación marca una referencia para otros colegas, por el nivel de detalle que tiene el estudio que realizaron los científicos y por la posibilidad que brinda al ver cómo está cambiando el escenario con el derretimiento o el volumen de los glaciares. 

“Además, tener esta información a lo largo de la cordillera nos va a permitir calibrar mejor los modelos que usamos nosotros para ver cómo van a ser los glaciares en el futuro y de esa manera hacer mejores pronósticos a largo plazo. Nuestra incertidumbre sobre qué va a pasar con los glaciares en el futuro va a disminuir, gracias a este trabajo”, aseguró Ruiz.

 

En tanto, Masiokas aseguró que este proceso a gran escala va a continuar y que todo lo que se pueda hacer para disminuir las emisiones que contribuyan al calentamiento global va a ayudar. “Pero la tendencia es que siga habiendo menos nieve en invierno”, remarcó. 

Más de 30 mil imágenes satelitales

Para obtener esta nueva estimación, los investigadores reconstruyeron la topografía pasada a partir de más de 30.000 imágenes estereoscópicas adquiridas por el sensor Aster del satélite Terra. Con estos datos se cartografiaron las variaciones de espesor y el cambio de masa de 95% de los 19.000 glaciares Andinos, entre 2000 y 2009 y en
tre 2009 y 2018.

Los glaciares de los Andes se distribuyen a lo largo de más de 8500 km, desde los 10°N hasta los 56° S, abarcando un rango de latitudes único en la Tierra. De estos ambientes tan variados resultan morfologías de glaciares muy diferentes, desde pequeños cuerpos en nichos a más de 6000 m de elevación, en los Andes Áridos hasta los vastos campos de hielo de Patagonia, que cubren miles de kilómetros cuadrados y liberan témpanos en los grandes lagos o en los fiordos del Océano Pacífico.