Economía Política Viernes, 13 de marzo de 2020 | Edición impresa

Por la crisis global, la negociación de la deuda podría extenderse

En el Gobierno admitieron que se puede prolongar la discusión con los bonistas privados.

Por Javier Álvarez - Corresponsalía Buenos Aires

¿Cuál será el fondo de esta crisis? Es la pregunta que ayer retumbó entre los operadores en un escenario de desconcierto configurado por caídas históricas en el valor de los bonos y las acciones de todo el mundo que, lejos de detenerse, acelera. Para la Argentina se abren interrogantes sobre cuál será la verdadera dimensión del daño.

Gerry Rice, vocero del Fondo Monetario Internacional (FMI), dijo ayer que la pandemia del coronavirus tendrá un “impacto significativo” en la economía global y remarcó que la Argentina “no es inmune”, aunque aclaró que la situación aún no afectó las conversaciones con el gobierno de Alberto Fernández por la crisis de la deuda soberana.  

 

Aclaró que los equipos técnicos del Fondo están “monitoreando” la situación con los funcionarios argentinos. “Tendremos más que decir una vez que tengamos una mejor evaluación de lo que realmente está sucediendo en el terreno”, se limitó a indicar. 

En el Gobierno, mientras tanto, corren para tratar de dimensionar el daño que viene. Fernández aseguró que la situación no interferirá en los tiempos de negociación de la deuda y agregó que se está cumpliendo con los plazos preestablecidos. Hubo un atraso de una semana en el cronograma, pero se lo adjudicó a demoras en la labor de un banco colocador. 

 

Luego en la Casa Rosada reconocieron a Los Andes que ya se estudia la posibilidad de prolongar la discusión con los acreedores privados que poseen deuda por 68.842 millones de dólares. El cronograma prevé al 31 de marzo como fecha de cierre de la reestructuración. Esto podría trasladarse a mediados o finales de abril. 

En caso de que la negociación se extienda, el Gobierno podría no pagar los vencimientos de deuda de ese tiempo extra, utilizando para ello la prórroga de 30 días que contemplan las cláusulas de emisión para no caer en default. Por esto, los principales bonos locales en dólares sufrieron ayer bajas de entre el 5% y el 8%.

 

Muchas dudas

Guzmán se había reunido la semana pasada con acreedores para conversaciones preliminares. Siobhan Morden, directora de renta fija latinoamericana del corredor estadounidense Amherst Pierpont, dijo ante una consulta del diario Financial Times: “No hay confianza en el peso ni modelo de crecimiento ni plan de reinversión nacional ni disciplina fiscal obvia”. 

En la recta final, Guzmán dio una serie de entrevistas a medios internacionales para llevar calma. “Estamos en una situación de emergencia global que requiere que todas las partes sean flexibles”, dijo. “Si alguien piensa que vamos a patear la pelota de una manera que obligue a otra reestructuración más adelante, deberían pensarlo de nuevo, porque no vamos a hacer eso”, advirtió.

 

Tras las críticas por la “lentitud” que le hicieron los propios representantes de fondos de inversión, el funcionario buscó mostrar apuro: “Nos estamos quedando sin las reservas que el Tesoro puede utilizar para el servicio de la deuda. Por lo tanto, debemos resolver este problema rápidamente”.

Mientras, el indicador riesgo país sigue subiendo. Ayer escaló 5,5% hasta los 3.135 puntos básicos (pero llegó a superar los 3.500 en la jornada). Esto no hace más que encarecer la deuda argentina y afecta la reestructuración. Desde que se confirmó el primer caso de coronavirus en el país el 3 de marzo, el índice saltó 41% y desde que asumió el Gobierno, 45%. 

 

En lo que va de este mes los seguros contra defaults del país (CDS, por su sigla en inglés) a cinco años en dólares -medida para cuantificar el riesgo de cese de pagos de la deuda soberana- aumentaron 258%.