Opinión Lunes, 16 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Política en la universidad: ámbito donde coexisten la ideología política y sus tensiones

Por Guadalupe Román - Consejera directiva suplente Franja Morada FCPYS UNCuyo y Marcos Salinas - Consejero directivo Franja Morada FCPYS-UNCuyo

La política es una herramienta por la cual se persigue transformar la realidad concreta, en donde se encuentran en discusión distintas ideas de cómo tiene que ser esta transformación. Ahora, hacer política universitaria tiene que ver con poner en disputa modelos, formas y proyecciones disímiles, porque la universidad como toda institución social es un campo de disputa. 

Hay distintas proyecciones de modelos de universidad y en consecuencia esfuerzos permanentes por alcanzar los espacios de poder que permitan concretar estos modelos. Estas ideas no surgen desde la burbuja universitaria, ya que se encuentran íntimamente relacionadas con la realidad en la cual se insertan.

La política universitaria es confrontación y diálogo democrático de estas ideas según lo que llamamos partidos, con distintas visiones de cómo tiene que ser la universidad, desde qué corriente teórica o práctica se encaran las ciencias y/o disciplinas, qué perfil de profesionales se pretende para nuestra comunidad; cuál será su inserción laboral en la sociedad, quienes acceden y por qué a la universidad, que investigaciones o discusiones se promueve o cuales se desalientan. 

Todo el conocimiento se desarrolla en un campo ideológico, aún en aquellas ciencias denominadas duras, y se manifiestan concretamente. La ideología política y sus tensiones coexisten en la institución. 

Pensar en la abstracción política de la universidad sería necio y sería continuar sosteniendo una universidad aislada, siendo que la misma debe estar al servicio de la comunidad donde se desarrolla. 

La forma de pensar la vida universitaria está en concordancia con una forma de pensar lo social y lo político que podrá estar o no circunscripto a algún un partido político porque la universidad y sus miembros no son ajenos a la sociedad en la cual viven.  

El humano por naturaleza es un ser político y resulta imposible abstraerlo de tal condición, sería un retroceso en la libertades consagradas, de elegir, negar un expresión política, por ser partidaria, esto no quiere decir que por fuera los partidos no existan otras formas de expresión política, sino que creemos que son igual de válidas. 

Es en esta tensión de ideas, que aumenta el valor institucional, debido a que los partidos y sus competidores piensan y re piensan su accionar; haciendo trascender las políticas universitarias.

Si bien la actual crisis de representatividad que existe puede deslegitimar las posturas partidaria, pero en ellos se conserva la capacidad de transformar la realidad y sigue siendo la única forma legítima de alcanzar los espacios de poder dentro del gobierno universitario y en el accionar estatal.