Economía Jueves, 19 de marzo de 2020 | Edición impresa

Podría haber menos uva por la falta de cosechadores

Muchos trabajadores de otras provincias volvieron a sus hogares por las medidas de prevención contra el coronavirus.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

Según las estimaciones del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), este año se produjeron entre 21,3 y 23,6 millones de quintales de uva en todo el país, de los cuales, hasta el momento, se han levantado 10,5 millones. Sin embargo, referentes del sector vitivinícola plantearon que el volumen de cosecha podría quedar lejos de lo pronosticado, por las condiciones del tiempo y por la poca disponibilidad de mano de obra, debido a las restricciones del coronavirus.

 

En lo que respecta a Mendoza, la cosecha llegó a la semana 16 y ya se han levantado 6,8 millones de quintales. Para esta misma época del año pasado, sólo se habían alcanzado 5,1 millones, pero la diferencia responde a que esta temporada, por las elevadas temperaturas de enero, la cosecha se adelantó unos 15 días. 
 

Cambio de escenario

El pronóstico de cosecha del INV anticipó una merma productiva de entre 6,5 y 17,8% respecto a 2019, cuando se obtuvieron 25,1 millones de quintales. Sin embargo, con el nuevo escenario la cantidad de uva que ingrese a las bodegas podría ser mucho menor.

Patricia Ortiz, presidente de Bodegas de Argentina, comentó que el avance de cosecha es diferente según la zona, pero que ha sido un año atípico por el calor. De hecho, algunos varietales, como el cabernet sauvignon, estuvieron listos antes que otros. 

Si bien esto ha generado que se adelantara la cosecha, están tratando de acelerarla aún más ante la posibilidad de que se implementen nuevas restricciones por el coronavirus.

Es que ya han notado que faltan cosechadores, porque muchos de los que provienen del norte del país han regresado a sus provincias de origen y las mujeres, al no poder mandar a sus hijos a la escuela, se ven obligadas a quedarse en casa.

 

Pese a esto, Ortiz destacó que coinciden con el gobierno en la importancia de blindar la provincia para evitar que lleguen portadores del virus. “Los empleados administrativos de varias bodegas están empezando a trabajar de manera remota, sobre todo para practicar esta modalidad, ante la posibilidad de que estas medidas se extiendan en el tiempo”, agregó. 

Ortiz también se mostró preocupada por las posibilidades de inserción en el mercado externo, ya que se espera que las barreras por la pandemia provoquen una recesión mundial. “Estamos expectantes, pero va a ser muy duro”, planteó. 

Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, resaltó que normalmente la cosecha dura unas 25 semanas y se va por la 16, pero se confirma, por la cantidad de quintales levantados, que hay un adelantamiento con respecto al año pasado. 

Sin embargo, señaló que hay una gran incertidumbre respecto a cuándo va a terminar la cosecha. “Algunos hablan de que ocurrirá pronto y que los niveles estarán por debajo de lo estimado por el INV. Es que se agravó al problema de escasez de mano de obra que había al comenzar la vendimia, porque algunos trabajadores de viña regresan a sus hogares, por la amenaza del coronavirus”, señaló. 

 

También indicó que circulan pocos camiones camino a la bodega en comparación con otros años para esta época. Además, por las heladas de setiembre, las uvas no rinden lo esperado, en términos de relación kilo/litros de vino y producto de las altas temperaturas, algunas se han deshidratado, incluso al punto de que unas no sirven. A esto han contribuido, subrayó, “las restricciones de riego establecidas por Irrigación”. 

Eduardo Sancho, titular de Fecovita (Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), opinó que “la cosecha será entre 20 o 25% inferior a la pasada”, según los datos que tienen hasta ahora. “Está por debajo de los mínimos que había estimado el INV”, apuntó.