Sociedad Miércoles, 19 de febrero de 2020 | Edición impresa

Una mendocina de 9 años creó un dispositivo para mejorar la vida de los hipoacúsicos

Renata Bravo Staiti (9) ganó el certamen de innovaciones “Ideas para escuchar”. Viajará a Austria para presentar su proyecto.

Por Ángeles L. Acosta - aacosta@losandes.com.ar

Desde que era muy pequeña, Renata Bravo Staiti ha sido fanática de las vinchas. Tiene muchísimas -lo dice alargando la í- y las guarda en el cuarto en el que duerme junto a sus hermanas Martina (12) e Isabella (7). El año pasado le detectaron hipoacusia unilateral derecha. Tuvieron que colocarle un implante, y si bien ahora escucha perfectamente, el “aparatito” que lleva por fuera de su oreja le impide usar el accesorio que tanto le fascina. 

La historia de Renata

Además de súper coqueta, Renata es una niña muy creativa y con una imaginación frondosa. Es por eso que, a través de sus padres que la anotaron, participó en un concurso llamado “Ideas para Escuchar”, que invita a jóvenes a desarrollar propuestas innovadoras para mejorar la calidad de vida de las personas con pérdida auditiva. Su idea, plasmada en un simpático videíto casero, es que Med-el (que es la empresa a cargo del concurso) fabrique una vincha en la que se pueda colocar adentro el procesador que ella utiliza.

 

“La idea es que cuando me ponga la vincha, me quede a la altura del implante y lo que yo tengo que hacer es ponerle la batería y el capuchón. Y cuando no uso la vincha, me pongo mi implante como todos los días”, explica Renata, con frescura y alegría, en el video que hubo que filmar para enviar al certamen en el que participaron 256 niños y niñas de todo el mundo. 

Ayuda. El aparato con el que sortea la hipoacusia unilateral derecha. | Orlando Pelichotti / Los Andes

Los Andes charló con ella junto a su mamá Cecilia, su papá Damián y sus hermanas en su casa ubicada en Godoy Cruz. Reni -como le dicen- se explaya sobre su idea: “Se me ocurrió porque desde el día que me operaron, no pude usar más vinchas porque me quedaba mal el aparato. Desde chiquita me ha encantado usar vincha; tengo miles y no podía usarlas más. Entonces se me ocurrió usar una vincha más ancha que las comunes para que el aparato vaya adentro, yo ponga el capuchón adentro de la vincha y pueda usarlo normalmente”, dice con una hermosa sonrisa. 

 

El comienzo de todo 

Si bien es algo que tiene desde que era bebé, recién el año pasado fue cuando a Renata la diagnosticaron correctamente. Como escucha bien con su oído izquierdo y lograba “altos niveles de concentración”, cuando le hacían la audiometría simple los médicos no detectaban ningún problema. Sin embargo, Cecilia y Damián se daban cuenta de que había situaciones en las que su hija no escuchaba bien y hasta llegó a bajar las notas en Lengua porque no oía bien a la maestra cuando hacía los dictados. 

Renata, la inventora

No conformes con el “está todo bien” estos padres siguieron consultando con diferentes médicos hasta dar con el diagnóstico que terminó en la operación para colocarle el implante. “Ella desde chiquitita me decía que no escuchaba. Después de ir a muchas consultas, en las que los médicos me decían cosas como que estaba haciendo escenas de celos con las hermanas y quería llamar mi atención, me fui al hospital Español y pedí un turno con un otorrinolaringólogo que no era conocido. La evaluó y me dijo que no tenía nada. Le pedí un estudio más completo porque mi hija me decía que no escuchaba”, relata Cecilia. 

 

Seguro de que estaría todo bien, tal cual su evaluación, el especialista accedió al pedido de la madre y le realizó un estudio más complejo. Fue entonces, en mayo de 2019, cuando descubrieron que lo que Renata tenía era hipoacusia unilateral derecha. Le colocaron un implante, que actualmente rondan los 20.000 dólares (por suerte ése gasto lo cubrió la obra social que tiene la familia Bravo Staiti), y desde ese momento Reni escucha al 100 por ciento con su oído derecho. Pero faltaba algo y era poder seguir utilizando sus tan adoradas vinchas. 

Concurso y premio 

Meses después, precisamente en noviembre del año pasado, Cecilia recibió un mail de Med-el. La empresa que trabaja en el desarrollo de soluciones auditivas había lanzado un concurso para concientizar sobre la pérdida auditiva convocando a niños y niñas de todo el mundo, de entre 6 y 12 años, para inventar una idea que mejore la calidad de vida de las personas que sufren hipoacusia.

 

“Le pregunté si le interesaba participar y me dijo que sí, que ella ya sabía lo que quería hacer. Me lo contó, así que tuvo que dibujar la vincha. Grabamos el video y esperamos hasta fines de enero que daban los resultados. Casi se muere de la emoción cuando se enteró de que había ganado”, comenta Cecilia. Mientras, desde la fábrica enviaron un comunicado en el que señalan que “gracias a su original idea ella podrá viajar a Innsbruck, Austria, para presentar su proyecto en la innovadora fábrica de Med-el y reunirse con los inventores de la compañía en donde se crean y fabrican soluciones auditivas”. 

Días atrás, la familia Bravo Staiti recibió esta gran noticia. Si bien no tienen todavía muchas precisiones sobre en qué consiste el premio, sí saben que el viaje es para Renata y un acompañante y se concretará en junio. “Le gustan todas las cosas chiquititas. La otra vez hizo con cajitas de diferentes tamaños y colores el campamento para las Barbies con todos los detalles. Es increíble la imaginación que tiene. Es algo de ella; ni su papá ni yo somos así. Le gusta pintar, hacer cajitas, mandalas”, asegura la madre orgullosa mientras muestra un portarretrato prolijamente pintado por su hija. 

 

Para despedirse, Renata quiso dejar un mensaje a todos los niños y niñas que tienen la misma patología que ella. “Me gustaría decirles que se animen (a colocarse el implante) porque van a escuchar mejor. Yo cuando era chiquita no escuchaba y ahora que tengo el aparato puedo escuchar todo. No duele, a veces molesta un poquito”, concluye con una risita la pequeña inventora mendocina, que este año cursará quinto grado.