Arquitectura Miércoles, 3 de abril de 2019

Patologías constructivas: la humedad en la construcción

El término humedad se utiliza tanto para designar la causa como el efecto.

Por Arq. Carlos Grisolía - Director de CETArq arqgrisolia@cetarq.com.ar

La manifestación patológica es la mancha de humedad, y la podemos definir como la "aparición incontrolada de agua en un cerramiento".

Las situaciones de presencia de agua en forma de filtraciones y humedad se producen por deficiencias en la calidad de los materiales o, en la ejecución, tanto de capas aisladoras horizontales y verticales como en el revestimiento hidrófugo de las cubiertas y la protección hídrica de la envolvente. La presencia de humedad es causa significativa en afectaciones tales como:

-Pérdida del aislamiento térmico.

-Agrietamientos debidos a movimientos por humedad (mojado - secado) y por reacciones químicas (corrosión).

-Pérdida de la adherencia de revestimientos.

-Fenómenos de eflorescencias y  criptoeflorescencias.

-Abombamientos, ampolladuras.

-Retención de suciedad, sirviendo de medio de desarrollo biológico.

-Erosión física.

-Desagregación, denominada también corrosión o erosión química.

La penetración del agua en los distintos elementos se produce por fuerza capilar, por gravedad, por presión hidrostática o por presión hidrodinámica. Podemos denominar a las distintas apariciones de humedad según la causa que las provoca:

-Humedad de obra

-Humedad capilar

-Humedad de infiltración (o filtración)

-Humedad de condensación

-Humedad accidental.

Soluciones para las humedades ascendentes

Un problema a resolver es de qué manera se puede reparar una capa aisladora horizontal que está dañada o perdió su capacidad aislante. Nuevas tecnologías químicas y eléctricas nos dan hoy soluciones prácticas, considerablemente más eficientes y con intervenciones destructivas mucho menores que las reparaciones tradicionales.

La humedad llamada “de cimientos” se produce cuando el agua contenida naturalmente en el suelo busca canales para evaporarse a través de los muros. Este proceso provoca daños en la mampostería, tal como lo indica el gráfico. Para esta lesión se pueden utilizar actualmente dos técnicas de comprobada eficacia que describimos a continuación.

Infiltraciones de siliconas

Esta metodología de reparación se fundamenta en la creación de una barrera hidrostática a partir de la obturación de poros y capilares del muro, mediante la infiltración de silicatos de calcio. Después de evaporar el agua que hace las veces de vehículo de ingreso, las sales cristalizan y cierran aquellos canales por donde podía producirse la ascensión por capilaridad de la humedad contenida en el suelo.

Se infiltra previo picado del revoque en la zona a tratar. Altura sobre el zócalo, en general, 0.30 m. Se taladra la pared en dos o más líneas, efectuando perforaciones alternadas y con inclinación descendente de aproximadamente 45° de la horizontal. Dependiendo del espesor del muro, se procede por una o por las dos caras de éste.

La longitud e inclinación de las perforaciones las determinan las especificaciones del líquido a emplear. Generalmente la separación entre perforaciones puede variar entre los 15 a 25 cm., entre ejes tanto en horizontal como en vertical. El diámetro de la perforación nunca menor a los 10 milímetros.

Se debe eliminar el polvo dentro de los canales conformados mediante lavado y luego se procede a la inyección del producto. Es importante darle el tiempo suficiente para permitir la evaporación de la humedad contenida en el muro, antes de proceder al revocado de la superficie.

Deshumidificacion por electro-ósmosis

La electro-ósmosis se produce al provocar una corriente de baja intensidad entre los materiales saturados de un muro, obteniéndose una diferencia de potencial que va del polo positivo al negativo. Esto produce un desplazamiento del líquido a través de los materiales porosos, o sea, con cualidades osmóticas, desde el muro en dirección a la tierra.

Mediante electro-ósmosis activa se hace descender el agua hacia el subsuelo. Es utilizado tanto para humedades de capilaridad como de filtración.

La instalación queda totalmente oculta y en este caso no se utilizan productos químicos, sino que es un circuito eléctrico cerrado, que no afecta la seguridad estructural del edificio y prácticamente no necesita mantenimiento. Seca paredes de planta baja o muros de sótano afectados de humedad, sea por capilaridad o filtración.

Con un cambio de polaridad del suelo/pared se consigue hacer descender hasta el subsuelo el agua que invadía los poros y capilares de la pared. El sistema manda impulsos eléctricos desde los electrodos [ánodo (+)] a la toma de tierra [cátodo (-)], por lo que desplaza el agua contenida en la pared hacia masa es decir, el terreno.

En el caso de las humedades de filtración se instalan dos hileras de electrodos en vez de una. El aparato conectado a la red transforma la corriente alterna en continua y a una muy baja intensidad ioniza el agua, haciéndola descender por poros y capilares.