Sociedad Aniversario Domingo, 20 de octubre de 2019 | Edición impresa

Participación: la recuperación del compromiso social

El incremento de las unidades productivas de la economía social, el arraigo de los valores ya establecido, nos permiten pensar y planificar.

Por Lorena Meschini - Dir. Economía Social y Asociatividad

Los sujetos que la componen se rigen por una gestión democrática y participativa tendiendo a una organización económicamente equitativa, potenciando la humanización de las relaciones sociales, no persiguiendo el lucro individual, sino el beneficio colectivo, poniendo en valor la cultura de la comunidad.

Si bien la frase “emprendedores de la economía social” parece un aspecto novedoso, tiene sus cimientos en la Mendoza por el  2012, con la aprobación de la ley provincial 8.435 y un proceso previo de encuentros entre organizaciones. Desde ese año se generan diversos espacios de comercialización, incorporación de herramientas de conocimiento y desarrollo a través de capacitaciones a productores, una ampliación de derechos que permiten a los involucrados la obtención de un trabajo digno y autoempleo, impactando de manera directa y positiva en la realidad de cada uno de los implicados. 

 

Las unidades productivas de la economía social están compuesta por cooperativas, mutuales, asociaciones civiles, organizaciones, empresas recuperadas, comercializadoras solidarias, grupos asociativos, emprendedores vinculados, grupos familiares  que desarrollan una actividad productiva. Los sujetos que la componen se rigen por una gestión democrática y participativa tendiendo a una organización económicamente equitativa, potenciando la humanización de las relaciones sociales, no persiguiendo  el lucro individual, sino el beneficio colectivo, poniendo en valor la cultura de la comunidad.

Bajo la premisa de los valores de la economía social como son el comercio justo, la relación directa entre el consumidor y el productor, la igualdad, el compromiso con la comunidad, y el cuidado del ambiente se fortalecen los lazos comunitarios, el desarrollo local. Premisas que nos permiten pensar que somos capaces de transformar nuestra sociedad, hacia una en la que el desarrollo sostenible y responsable sea una realidad extendida de forma general  y no solamente de un sector. 

 

El incremento exponencial de las unidades productivas de la economía social, el arraigo de los valores de la economía social ya establecido en la provincia, nos permiten pensar y  planificar una sociedad más justa, equitativa, donde las personas no solo van recuperando el compromiso social y político, sino que también van generando instancias de participación solidaria con implicancias directas en el aspecto económico y cuidado del ambiente. 

A diario se vislumbran situaciones en los espacios públicos, donde miles de personas lo transitan en búsqueda de relajarse, de descansar, de comprar un producto elaborado de forma artesanal y siendo conscientes, de que ese producto tiene un impacto único en la vida del pequeño productor. 

 

Los paseos de compras, son parte de una lógica comercial, la Ruta de Artesanos y Emprendedores Mendocinos, que permiten a los mendocinos como a los turistas no solo conocer el valor agregado de los emprendedores de la economía social sino también generar espacios de encuentro para la familia, donde se valora la importancia del cuidado del espacio público.

Claro está, o por lo menos desde mi mirada, que la economía social por un lado nos involucra en la posibilidad de una sociedad mejor, donde la igualdad, la solidaridad y el compromiso sean las banderas que deben regir todas nuestras relaciones, inclusos las económicas. Y por otro lado genera alternativas reales de trabajo digno. 

 

Por ello cada uno de nosotros debemos sumar a esta economía alternativa, comprar sus productos y servicios, incorporarnos en sus procesos y participar socialmente. Es una invitación: Sumemos a la economía social.