Espectáculos Jueves, 23 de enero de 2020 | Edición impresa

Parasite: la joya nominada al Oscar y el auge del cine coreano

El próximo jueves 23 se estrena en nuestro país la película surcoreana ganadora en Cannes.

Por Julián Bustelo Drovandi - Especial para Estilo

No es sorpresa que la oferta de cine internacional se vea opacada por el gran mercado de Hollywood. Esto se genera gracias al aval que recibe de las cadenas de los cines y las compañías de distribución que toman el lugar de “decididores” sobre lo que el público va a consumir masivamente en nuestro país. Ya sea por los premios o el reconocimiento internacional en festivales y de la crítica, cada tanto aparece algún filme extranjero que capta la atención del público mundial a tal punto que las compañías distribuidoras y las cadenas de cines tienen especial interés de proyectarla en Argentina. Este año esta joya surcoreana se ha ganado ese privilegio gracias a una excelente recepción mundial acompañada de 6 nominaciones a los Oscar, incluida Mejor Película. 

“Parasite” cuenta la historia de tres familias que cruzan sus caminos entre planes, secretos y engaños luego de que el joven desempleado Ki-Taek ingresa a trabajar con la adinerada familia Park. Es un drama social que se ve invadido por cambios sutiles de ritmos y tonos, un humor latente con situaciones absurdas y un terror espontáneo que se impone para la sorpresa y misterio del espectador, a través de un mundo roto en el que no hay grises pero tampoco certezas morales. 

 

Son personajes carismáticos envueltos en situaciones revoltosas e inteligentes, llenas de humor negro y suspenso. El elenco sublime está liderado por el veterano Song Kang-ho, actor fetiche del director. recientemente la película ganó como Mejor Elenco en los premios otorgados por el SAG (Sindicato de Actores) convirtiéndose en la primera cinta extranjera de la historia en llegar a ese sitial. 

“Parasite” es una película superior, genera una unidad precisa y meticulosa que hace que cada una de sus partes (arte, fotografía, dirección, etc.) destaque pero no opaque a las demás. Más allá de esta calidad técnica, es atrapante y muy entretenida, abierta a toda audiencia. 

 

Corea y sus talentos

Si bien el cine en Corea del Sur tiene una tradición y una historia muy rica, en los últimos años ha ganado prestigio internacional y ha colocado a varios autores en la escena contemporánea. Entre ellos se encuentra Chan-wook Park, creador de “Oldboy” (2003), éxito mundial y adaptado en por Spike Lee. Y de “The Handmaiden” (2016), una historia excepcional de engaños y estafas en los años ‘30, narrada con una temporalidad retorcida en favor de la sorpresa y el suspense; se estrenó en Cannes y ganó de un Bafta a mejor película extranjera. Hong Sang Soo es otro nombre que ha resonado en festivales de todo el mundo, así como el ya veterano Kim ki Duk. Tambien Lee Chang-dong capturó a la industria con su reciente “Burning” (2018), aclamada en Cannes y ganadora de varios premios en todo el mundo (está Netflix). Con su cine de genero Yeon Sang-ho también tuvo mucho éxito con “Train to Busan” (2016) que se estrenó en nuestro país como “Invasión Zombie” y tuvo una gran recepción en la taquilla internacional.

 

El director y guionista de “Parasite” es Bong Joon Ho, un autor con mucha trayectoria en la industria y una amplia experiencia en la manipulación de los géneros cinematográficos. Sus películas suelen tener condimentos de terror, suspenso y comedia negra; orientados desde una temática social y presentando un mundo disfuncional que nos remite directamente a nuestra propia realidad. Por el año 2003, Bong captaría la atención de la cinefilia mundial con el estreno de su segunda película “Memories of a murder”, un policial basado en un caso real que sigue la investigación de dos detectives en busca de un violador y asesino de mujeres en un pequeño pueblo de Corea. La película ganó mejor director en el festival de San Sebastián y lo proyectaría a Bong como una promesa a seguir en los próximos años. 

Tres años más tarde volvería a la altura de esas expectativas con “The Host”, un filme de ciencia ficción en el que un monstruo emerge del rio Han en Seúl, comienza a atacar gente y secuestra a la hija de una familia que deberá resolver sus conflictos personales para rescatarla y destruir al monstruo. Para 2009 la película era la más vista de Corea del Sur con un total de 13 millones de tickets vendidos (un 20% de la población) y captó la atención de Hollywood que se llevó a Bong, años más tarde, para realizar su quinta película “Snowpiercer” en 2013. 

 

Con esta cinta el surcoreano retoma la ciencia ficción presentando un mundo en el cual, por un experimento fallido, la tierra entra en una era de hielo y los sobrevivientes viven en un tren que avanza sin parar alrededor de la tierra. Nuevamente aborda la temática de la lucha de clases y el compromiso social. 

El éxito de la cinta lo llevó a la cabeza de un filme original para Netflix, la aclamada “Okja” que se estrenó en Cannes y dio comienzo a una larga disputa entre los festivales, los premios, la industria y el streaming. 

 

El director vuelve a pegar fuerte a las corporaciones y la cultura del consumo en “Okja” cuando una niña debe evitar que una multinacional se lleve a su mejor amigo, una extraña criatura. 

Toda esta trayectoria llevó a Bong Joon Ho a desarrollar una madurez fílmica y formal que lo hace volver a Corea y filmar “Parasite”, película que venía desarrollando hace 18 años. El trabajo con los ritmos, cambios de tono y la destreza de puesta en escena dan cuenta de un cineasta que ha pasado más de dos décadas creando historias y perfeccionando su técnica detrás de las cámaras para regalarnos una de las mejores películas del año.

 

Un extranjero que quiere patear el tablero 

Es realmente difícil que la Academia de Cine norteamericana se digne a entregarle el Oscar a Mejor Película a un filme completamente extranjero como es “Parasite” (han ganado extranjeras antes, solo cuando son coproducciones con Estados Unidos). Pero puede que, con una competencia tan reñida y colmada de grandes figuras, los votos se distribuyan para que “Parasite” se corone como ganadora. 

Las favoritas en la carrera son “The Irishman” de Martin Scorsese, “Once Upon a Time in Hollywood” de Quentin Tarantino, “Joker” de Todd Phillips y “1917” de Sam Mendes (en Argentina se estrena el 30 de Enero). De todas maneras “Parasite” ya tiene prácticamente ganado el Oscar a Mejor Película Extranjera, compitiendo contra la excelente “Dolor y Gloria” de Pedro Almódovar, y busca también la categoría de mejor guión original, mejor diseño de producción, mejor montaje y mejor dirección. Recordemos que 8 de los últimos 9 años el premio a mejor director lo ganó un extranjero. Pero este 2020 los nominados son leyendas de la industria, por lo que no hay garantías en cuanto a esta categoría. 

 

Sam Mendes ya se llevó el Globo de Oro. Habrá que esperar a los premios del DGA (Sindicato de Directores) para tener una nueva pista sobre quién es el favorito a llevarse el galardón.

Sin embargo, pase lo que pase la noche de la ceremonia, a esta película ya no le hace falta demostrar más nada. El valor del Oscar siempre es una cuestión de perspectiva, un premio que muchas veces legitima a su propia industria antes que priorizar el valor artístico y cultural del cine anual. 

 

El filme de Bong se convirtió en la primera película surcoreana en ganar la Palma de Oro del Festival de Cannes (el premio más importante, del festival más importante). También fue la primera película surcoreana en ser nominada a Mejor Película Extranjera para el Oscar. “Parasite” le sirvan a público para quebrar los estigmas respecto a las películas extranjeras, especialmente asiáticas.