Sociedad Miércoles, 29 de enero de 2020

Padres mendocinos desesperados denuncian que la Justicia chilena les "quitó" a sus 6 hijos

Una jueza decidió que los chicos sean alojados en dos hogares para menores trasandinos porque los obligaban a mendigar. Temen por sus vidas.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Sabemos que no la van a pasar bien, pero igual les voy a sacar a sus hijos”. Palabras más, palabras menos; esa fue la frase que -aseguran- les dijo una jueza chilena a Rodrigo Montero y Silvina Ocaña, un matrimonio mendocino a quienes el 5 de setiembre de 2018 la Justicia de Chile les “quitó” a sus hijos.

Por disposición de la magistrada, los 6 chicos -de entre 14 y 3 años- quedaron alojados en dos hogares para niños, y les retiraron la tenencia a los padres por “vulneración y mendicidad”. Es decir, y en palabras simples: por obligarlos a pedir en la vía pública.

“No es así. Nunca obligamos a los chicos a mendigar y ellos nunca lo hicieron. Vivíamos en Santiago y yo vendía barritas de azufre, y mi mujer repartía calendarios. La bebé estaba con ella, pero porque Silvina tenía que amamantar. Pero los chicos comían todos los días, iban a la escuela, tenían una casa, su cama y hasta televisión e internet. Iban a la escuela todos los días, se bañaban. Ni siquiera estaban lastimados. Dicen que nos quitaron a los chicos por mendicidad y por peleas entre nosotros, pero ninguna de las cosas es cierta”, destacó Montero a Los Andes

Los padres están en Mendoza buscando un abogado que los ayude. / Foto: Los Andes

Si bien nació en Chile, Rodrigo se mudó a Mendoza con 7 años, aquí se crió y tiene nacionalidad argentina. Silvina es mendocina de nacimiento. Y los dos llegaron hace 6 días a la provincia en busca de asesoramiento legal que les permita revertir la angustiante situación que están viviendo. “No tenemos antecedentes ni causas allá. Una abogada del sistema público nos dijo allá que es ilegal y extrema la decisión de la jueza. Hemos hecho denuncias en organismos de Chile, en Derechos Humanos, en la Defensoría de Niñez y Adolescencia de allá. Y nada”, resumieron los padres desesperados.

 

En su paso por Mendoza -y mientras se alojan en la casa de la abuela de Silvina-, la pareja también solicitó ayuda a la dirección de Derechos Humanos del Gobierno provincial. “Ahora estamos en Mendoza, porque en Chile ya no sabemos qué hacer.

Dicen que están cansados de que los amenacemos, pero nosotros sólo estamos intentando salvar a nuestros hijos. No queremos que les caguen más la vida, son nuestros hijos. Y cuando nos los quitaron, empezó nuestra pesadilla. Dentro de lo poco que he podido hablar con mi hijo mayor (Rodrigo, de 14 años), él me dice que no me puede contar mucho de lo que vive porque lo tienen amenazado. Tiene miedo hasta de que lo maten en el hogar”, siguió el hombre. Y concluye la idea con dureza: “La Colonia 20 de julio es un paraíso al lado de donde están allá en Chile. Mezclan a chicos con chicas para dormir, hay excesos. Tenemos miedo”.

Sin contacto

Rodrigo (14), Pedro (12), Gloria (10), Sofía (9), Angel (7) y Carito (3) son los 6 hijos de Rodrigo y Silvina. Están alojados en dos hogares distintos; los 5 más grandes en el mismo; mientras que la más pequeña está en otro.

En la web del Servicio Nacional de Menores de Chile figuran varias audiencias que se celebraron en ese país por pedido de los padres.
 

Hasta hace un mes, la familia se encontraba y compartía 3 días a la semana (de viernes a domingo). Los padres retiraban a sus hijos y los llevaban consigo. Sin embargo, un nuevo episodio derivó en la suspensión de estos encuentros. “Dicen que fue porque en un momento nos golpeamos y habían marcas. Pero yo te juro por mis hijos que no ha sido así. Nos han inventado una causa más para separarnos”, siguió Rodrigo casi al borde de las lágrimas.

 

Los padres aseguran que lo único que les preocupa y hasta les quita el sueño es el estado y el bienestar de sus hijos. Desde siempre, tanto mientras vivían en una casa alquilada en la zona de Arturo Prat (en la capital chilena) como ahora. 

“Los chicos más grandes la están pasando mal. Pero evidentemente así manejan a los chicos en estos hogares, por medio del susto. Viven todos con miedo, les dan pastillas y drogas que ni sabemos qué son”, concluyeron.