Espectáculos Martes, 25 de febrero de 2020 | Edición impresa

Ozzy Osbourne: con nuevo disco, repasa los momentos cúlmines de su vida

A propósito del lanzamiento de Ordinary Man, el cantante habla de sus adicciones y los mitos que se tejen en torno a su figura.

Por Redacción LA

Luego de diez años en silencio, Ozzy Osbourne sorprende con el lanzamiento de su duodécimo álbum de estudio: Ordinary Man. Un disco que, dice, le salvó la vida, ya que cuando le propusieron grabarlo estaba deprimido y dolorido a raíz de un accidente casero que había sufrido en febrero del año pasado.

“Estaba sintiendo lástima de mí mismo, me sentía desgraciado y en agonía. Nunca había estado en cama durante un año en mi vida, y todavía sentía mucho dolor”, le contó el padrino del heavy metal a la revista NME sobre la caída que le acarreó innumerables daños. “Pero Andrew Watt y Post Malone (los productores) y mi hija Kelly me encaminaron en la dirección correcta. Si no es un éxito no pasa nada, este disco ya es uno de los más importantes que hice, porque me salvó la vida”.

 

El disco viene recibiendo inesperados elogios de la crítica. A Ozzy lo acompañan Duff McKagan de Guns ‘N’ Roses en bajo y Chad Smith, de los Red Hot Chili Peppers, en batería. Hay, además, invitados como Slash, Tom Morello y hasta Elton John.

Como no podía ser de otra manera, los recuerdos de sus épocas de cocainómano están presentes en el disco. La canción “It’s a raid” evoca un incidente de las épocas de Black Sabbath. “Estábamos trabajando en Vol. 4 y habíamos alquilado una casa en Bel Air.

Estaba sentado a la mesa con un gran bowl lleno de cocaína. Tenía calor y apreté un botón de la pared pensando que era el aire acondicionado. Diez minutos más tarde, veo aparecer seis patrulleros ululando. Había apretado el botón de alarma”.

La anécdota sigue: “Entonces grité ‘¡Es una razzia!’, agarré la droga y me encerré en un cuarto a tomármela toda. No sentía nada. Mi nariz estaba toda empolvada. Tenía los ojos así de grandes. Después me dijeron que estaba todo bien, que había sido una falsa alarma. Estaba durísimo. Tuve que tomarme un Valium para relajarme”.

 

Hace apenas una semana, el cantante reveló que padece mal de Parkinson, enfermedad que lo llevó a cancelar una gira por Estados Unidos. “No lo dije antes, pero desde hace 18 años que sé que tengo Parkinson. Me diagnosticaron en 2003 y seguí tocando. El problema que tengo ahora es esta molestia en el cuello desde que me caí y tuve que operarme. Todavía ni puedo caminar apropiadamente”.

El disco tiene varias canciones con temática fúnebre, pero él dice que no tiene que ver con su edad y su salud: “Siempre escribo mis mejores canciones sobre la muerte”. A los 71 años, este reflexivo hombre parece alejado de aquel que, cuenta la leyenda, aspiró una línea de hormigas o arrancó de un mordisco la cabeza de una paloma viva que había llevado como ofrenda de paz a una discográfica.

“No puedo negar esas historias porque probablemente las hice. Estaba loco cuando hacía ese tipo de cosas, fuera de mí. Pero lo que la gente no veía era la mañana siguiente, cuando me despertaba y decía ‘¡Dios!’ Tengo suerte de tener un amigo en el mundo, ni hablar de una esposa. Viví la vida del rock and roll, pero desde entonces la escena musical cambió dramáticamente. Para empezar, ninguno de nosotros ya vende discos”.

 

Pero la popularidad de Ozzy Osbourne se afianzó al protagonizar un reality show: The Osbournes, que durante cuatro temporadas mostró la intimidad de su familia.

“El nivel de éxito que nos trajo el programa fue demasiado. Tuve que retirarme”. El punto cúlmine de la pérdida de la intimidad llegó un día en que Ozzy estaba tirado en el sillón de su living y vio entrar a media docena de japoneses. “Pensé que eran amigos de Kelly. Les dije: ‘Arriba, segunda puerta a la derecha’. Ni me quería levantar del sillón. Resulta que sólo habían entrado. Se habían bajado de un micro turístico y se metieron en la casa.