Sociedad Viernes, 20 de septiembre de 2019 | Edición impresa

Osteoteca: una colección de huesos que ayudará a resolver casos forenses

El estudio de un grupo de esqueletos exhumados del cementerio de Capital permitirá adaptar los estándares internacionales.

Por Carla Romanello - cromanello@losandes.com.ar

Un movimiento inusual hubo en el cementerio de Capital durante la semana pasada. Ataviados con barbijos y guantes de látex, un grupo de 20 personas -entre investigadores de Conicet, docentes y estudiantes de la Facultad de Filosofía- copó la necrópolis. De allí retiraron material óseo para construir la primera osteoteca del interior del país: una colección de esqueletos humanos documentados que permitirá investigaciones  de antropología forense para así, mejorar las técnicas de reconocimiento de restos óseos. 

Daniela Mansegosa. Investigadora Conicet y responsable del proyecto | Orlando Pelichiotti / Los Andes
 

El proyecto se hace en el marco de la cátedra “Bioarqueología” de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, con apoyo de Capital y aval del Ministerio Público Fiscal. En esta etapa se retiraron 22 esqueletos de las sepulturas vencidas y no reclamadas, lo que se constituye como el primer material de la osteoteca.

 

La doctora Daniela Mansegosa, docente de la FFyL, investigadora Conicet y responsable del proyecto explicó que la conformación de la colección de esqueletos documentados tiene varios fines. “Por un lado educativo, para poder trabajar en la carrera de Arqueología y Bioarquelogía de la Facultad y por otro el lado, para investigación forense”. En este último punto adelantó que lo que se busca es mejorar las técnicas para el estudio de los huesos. “Si bien hay estándares internacionales para determinar, por ejemplo, el sexo y la edad de los restos óseos, nosotros podremos chequearlos en la población local y mejorar la metodología con la que hacemos peritajes a nivel forense”, explicó. De hecho ella, junto a dos colegas, colabora con el Cuerpo Médico Forense en casos en los que hay restos óseos (ver aparte). 

Una colección de huesos que ayudara a resolver casos forenses | Los Andes
 

Paso a paso

La recolección de huesos en el cementerio les llevó a los expertos largas horas de trabajo. En primer lugar seleccionaron entre las sepulturas vencidas y no reclamadas desde hace más de 10 años, aquellas que contaban con información sobre el sexo, la edad y la fecha de la muerte. “En un principio se extrae la información de la lápida, pero también pedimos los registros del cementerio para que nos faciliten las actas de defunción donde se detallan las causas de muerte, así como la nacionalidad”, detalló Mansegosa. 

 

Una vez elegidos los nichos comenzó la tarea de exhumación que se hizo con técnicas de arqueología y antropología forense para tener un registro completo. “No solo del esqueleto, sino los materiales asociados como los textiles de la vestimenta y los materiales del ataúd, ya que nos pueden aportar mucha información”, remarcó. En este punto se fue sacando hueso por hueso, se los limpió y acomodó  hasta dejar el esqueleto completo en posición anatómica. Posteriormente se guardó cada hueso en una bolsa de papel identificada para que la humedad lo afecte lo menos posible. “Luego pusimos cada individuo en una caja plástica”. 

 

Para guardar estas cajas están tramitando un lugar físico dentro de la FFyL. “Nos están preparando un espacio adecuado para que los estudiantes tengan acceso a la colección y que puedan hacer sus prácticas e investigación”, anticipó.

Futuras intervenciones

Esta primera etapa les permitió a los expertos extraer 22 esqueletos de distintas edades, en su mayoría fallecidos en la década del 80. “La idea es hacer una intervención al año y sacar otra cantidad similar”, subrayó. Es que mientras mayor cantidad de individuos, mejor será la investigación que podrán realizar. “Hay algunos análisis que ya con este número resultan significativos, como es el caso del deterioro de los textiles, pero para los que tienen que ver con la biología del esqueleto todavía nos faltan más individuos”, reconoció la investigadora.

 

Esta osteoteca en formación será la primera de Mendoza y de todo el interior del país, ya que tal como informó la responsable, solo hay tres en Argentina y están en Buenos Aires. “La nuestra será la primera del interior del país, lo que es muy valioso porque tenemos información biológica esqueletar representativa de la población mendocina”. De hecho explicó que en nuestra provincia, al ser una zona árida, los esqueletos se conservan en muy buen estado. “A diferencia de otras colecciones que están más fragmentadas y menos datos”, comentó.

Fauna cadavérica asociada

En la recolección de esqueletos, no solo se extrajeron huesos y material inorgánico como textil y madera, sino que también se contempló la fauna cadavérica asociada. “Trabajamos con un entomólogo del Conicet”, remarcó Mansegosaa y tal y como explicó, su trabajo permitirá dar cuenta de los insectos que están junto a los cadáveres. “Esto nos va a permitir ver, por ejemplo, si el cuerpo ha sido trasladado o murió en el lugar”. 

 

Trabajo conjunto

Desde 2017 los profesionales del Cuerpo Médico Forense (CMF) dependiente del Ministerio Público Fiscal reciben colaboración por parte de los expertos en antropología Daniela Mansegosa, docente de la FFyL, investigadora Conicet ; Sebastián Giannotti, docente de la FFyL, becario doctoral Conicet y Julián Marchiori, estudiante de Arqueología.

“Colaboramos desde la antropología forense en las investigaciones que tienen que ver con restos óseos”, contó Mansegosa. Entre los casos resonantes recuerda el de una chica que encontraron en febrero en Panquehua, el de un aviador que se estrelló en el 96 y fue hallado en marzo y el de un cuerpo encontrado en El Carrizal, un cadáver con más de 1.400 años de antigüedad.

 

 Javier Salinas, director del Cuerpo Médico Forense, reconoció el gran aporte de este trabajo conjunto. “Los médicos sabemos del cuerpo humano perfectamente y de la parte ósea, pero no del registro de los años que pasaron desde que el cadáver estaba enterrado, de la conservación de las piezas, ni del desgaste de los huesos, por lo que nos hacía falta el aporte de los antropólogos”.

 Recordó además que antiguamente les llegaban restos de huesos y se acumulaban en una habitación sin mayor respuesta. “Ahora hacemos un gran equipo, conformado por el médico más el antropólogo y hemos podido identificar algunos casos que estaban sin resolución”, aseguró.

 

Cuando ingresan los restos lo primero que se hace es diferenciar si son animales o humanos. Si son de animales se donan al Museo de Antropología, si son humanos se verifica la edad probable para ver si son de interés antropológico o forense.