Sup. Cultura Sábado, 6 de julio de 2019 | Edición impresa

Oscar Guillén: “Era hora de despegarme de este texto”

El escritor y periodista de Los Andes obtuvo el primer premio de novela en el certamen literario más importante de Mendoza.

Por Rolando López - rlopez@losandes.com.ar

El llamado para decirme que había ganado el premio Vendimia de Novela me dio alegría y alivio. Alegría por ganar y alivio porque ya no sabía qué hacer con mi escrito: hace muchos años que venía trabajando en él y ya era hora de que el círculo se cerrara”, confiesa Oscar Guillén, el escritor y periodista que esta semana fue proclamado ganador del certamen literario más importante de la provincia en categoría novela con su obra “En el horizonte de los sucesos”.

En un estado de satisfacción, pero seguro de que “este éxito solo dura un tiempo y después hay que seguir”, Guillén se prestó gustoso al interrogatorio periodístico que esta ocasión lo tuvo del otro lado del mostrador: el del entrevistado.

 

- Sin develar demasiado, ¿de qué va la novela?

- Es la historia de un tipo que nació de un libro. De un cuento de Roberto Bolaño que se llama “Sensini” y tomé ese personaje y lo desarrollé. El personaje es un escritor, y dialoga con los textos de Bolaño. Creo que la novela va a generar curiosidad porque hay personajes interesantes: un escritor que estuvo en el exilio, que es Sensini, y que a su vez está inspirado en un cuento de Bolaño que, según se dice, es Antonio Di Benedetto. Entonces lo interesante es que el personaje es Di Benedetto y no lo es a la vez. Así se desenvuelve por fuera de lo que se conoce del escritor mendocino. Y pone de relieve el caso de los ‘Salieris de Di Benedetto, a quien mucha gente dijo o dice conocer, y en realidad fueron pocos. También hay otros dos personajes como el cantante nacido en Tennessee, Billy Lee Hunt (músico de rock desaparecido en Mendoza) y Anne Marie Erize (modelo franco-argentina desaparecida en San Juan). La novela toma a estos tres personajes, hace que se conozcan -aunque en verdad no se conocieron- y trabaja sobre lo que se sabe y lo que no se sabe de ellos.

- ¿Pensabas que ibas a ganar?

- Me tenía fe. Creía que el material estaba bueno y sabía que el jurado estaba compuesto por gente a la que le podía gustar. Cuando uno manda algo a un concurso tiene que ver si uno escribió algo que a ese jurado le puede interesar.

 

- ¿Sos de presentarte a certámenes?

- No mucho. Esta novela la había presentado una vez. También envío cuentos, pero no a menudo. En este caso puntual, decidí presentarme porque era hora de despegarme del texto, que podía seguir corrigiendo permanentemente; pero ya estaba. Por eso está buenísimo lo del premio porque el libro se va a editar y me lo voy a “sacar de encima” (risas).

- ¿Empezás a escribir con una idea preconcebida o vas viendo sobre la marcha del texto?

- Si se trata de un cuento, generalmente tengo la escena final, el momento final, la frase final, y entonces empiezo a desarrollar sin saber qué va a pasar en el medio. En el caso de esta novela yo tenía al personaje principal que trabajé un par de años; paraba, seguía. Luego puse más personajes hasta que en un momento me di cuenta para dónde iba a seguir. Además la novela está escrita con fragmentos. Cuando definí los tiempos históricos -está situada en los ‘70 y en la actualidad- logré no trabajarla cronológicamente. Llegó un momento en que tenía distintos archivos de la misma novela. Ese laburo me pareció interesante: el de poner fragmentos en una parte y fragmentos en otra. La idea es que el lector se encuentre en una arena movediza y que de a poco se vean las distintas tramas con que cuenta la historia.

 

De acuerdo con la mirada del jurado -integrado por Valentina González, José Niemetz y Fabricio Capelli-, la obra “es un trabajo sofisticado, que no sólo dialoga con la mejor literatura latinoamericana sino también con el cine, la música popular y la historia argentina reciente. La escritura es madura, acabada desde los aspectos formales y la complejidad de la trama, que rescata a uno de los personajes más entrañables de Bolaño, muestra las contradicciones del mundo literario y político en un thriller periodístico que nunca olvida al lector”, según quedó plasmado en el acta del jurado en el acta.

Ignacio Blanco / Los Andes

La diferencia entre quienes escriben (en diarios o revistas) y los escritores a veces es blanco de polémica. Quienes se denominan escritores no ven en las firmas de los diarios necesariamente a un colega. Oscar dice que “desde que nacemos todos escribimos, y todos creen que pueden hacerlo bien, de hecho a veces lo hacen. Pero el escritor profesional tiene cierto talento y cierto conocimiento y cierta gimnasia que genera la diferencia. Igual toda la gente que escribe se cree que es Borges, pero Borges hubo uno solo y se murió”, asegura con una sonrisa. 

 

A la hora de marcar la diferencia, el ganador del Vendimia de Novela no duda: “Uno, como lector, se da cuenta de la técnica que usa un autor, el ritmo de la narración, el estilo, salen a la luz cuando se está frente a un escritor amateur o no”.

- El hecho de trabajar en periodismo gráfico, ¿ayuda a la hora de escribir ficción?

- En el tiempo que me llevó escribir la novela, unos siete años, siempre traté de despegarme del trabajo periodístico diario, lo que es todo un tema. A veces lo hacía con éxito y a veces no. Cuando me tomaba vacaciones del trabajo durante un mes, me levantaba a las seis de la mañana y trabajaba a full con la novela. Eso me daba impulso para estar por varios meses como una especie de Mr. Hyde y Dr. Jeyll. El periodismo al principio te ayuda con la literatura, pero después no. El trabajo periodístico son notas, distintas notas, pero una nota al fin. En el fondo siempre es lo mismo. 

 

Entre líneas

1. Oscar Guillén (Mendoza, 1964) estudió Letras en la Universidad Nacional de Cuyo. Vivió en Buenos Aires y en España donde vendió matafuegos y alfombras.  
 
2. Actualmente trabaja como periodista en diario Los Andes.  
 
3. Publicó “Las formas de la telenovela”, libro de cuentos que recibió mención del Fondo Nacional de las Artes en 2000.