+ Deportes Opinión Domingo, 27 de enero de 2019 | Edición impresa

Necesitamos un Fútbol para Todos - Por Maxi Salgado

En la AFA se habla de una inclusión que no es tal y la situación explotó esta semana.

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar

Cuando uno deja algo en una olla de presión por mucho tiempo, hay un momento en el que  va a explotar. Con horas de diferencia, esta semana me llegaban dos avisos que tienen que ver con el crecimiento del fútbol femenino: uno es el anuncio de que FIFA abrió el proceso de acreditación para el Mundial que se jugará en Francia y el otro, el lanzamiento de un canal de YouTube exclusivo para damas, que es propiedad de la UEFA: Together #WePlayStrong. La nueva iniciativa es parte de la estrategia continua de la asociación europea para aumentar la participación del fútbol femenino en cada uno de sus 55 países miembros.

Mientras tanto, en Argentina seguimos maltratando la actividad y la noticia fue la historia de Maca Sánchez, jugadora de UAI Urquiza que denunció que fue dejada libre por su equipo a mitad de temporada y con el libro de pases cerrado, lo que lleva a que se quede sin poder jugar hasta al menos junio. 

La jugadora, cansada de que se vulneren sus derechos como trabajadora de la actividad, recurrió a la justicia para que se le reconozcan todos los beneficios que tienen los caballeros en la misma institución y puede ser un caso paradigmático de cara al futuro como lo fue en su momento Bosman en Europa : tras su reclamo los extranjeros pudieron jugar como comunitarios.

Hasta ahora, el único reclamo de las chicas había sido el de la selección, pero pidiendo mejores condiciones para el equipo nacional. De hecho, la primera repercusión fue la renuncia Ricardo Pinela a presidir la comisión de Fútbol Femenino de AFA. Pinella, quien además es vicepresidente de UAI Urquiza, quedó en el medio de una disyuntiva muy grande, porque mientras Chiqui Tapia habla y no se cansa de hablar una AFA inclusiva, el máximo responsable del femenino tiene a las mujeres de su club en una precarización que llega casi a la explotación.

A las chicas se la hace entrenar en horarios irrisorios (habitualmente de noche), no se les da ni la indumentaria,  que deben pagar de su bolsillo, y hasta muchas veces tienen que pedir el día en sus otras actividades rentadas. No hay obra social y hasta ha habido jugadoras que se han tenido que pagar una operación. Cuando se quieren ir a otra institución, se le pide plata por el pase y cuando se la quiere despedir se hace sin más y con la excusa de que el técnico no la va a tener en cuenta, ahora, si no le produce gasto al club, cuál es el problema de que se quede.  

“Queremos, por lo menos, tener buenas condiciones, lo básico, los materiales, una cancha, un lugar para entrenar, comer bien”, dice Macarena quien agrega, con razón, que sólo se acuerdan de ellas cuando ganan título y entonces el club se lo apropia.
Eso pasó en la Copa Libertadores femenina con el Club Huila de Colombia, que ganó el título y un premio en efectivo que se terminó yendo para las arcas de los caballeros. Terrible.

En la selección nacional se arregló que la AFA, en un acto de desprendimiento brutal, pague 300 pesos por cada entrenamiento a las chicas convocadas, ¡menos de 10 dólares! Andá decile a algunos de los hombres que vengan, sólo por esa cifra… 

En algunos casos estamos hablando de chicas que ya juegan en el exterior como la mendocina Estefanía Banini y Soledad Jaimes, la chaqueña que firmó para Olympique de Lyon a principios de año y dijo que: “Yo no tenía zapatillas y jugaba descalza en las calles. A mí nadie me ayudó. Nadie, nadie, nadie. Cuando estaba haciendo las pruebas en Boca, pedí una beca para pagar los pasajes pero la Municipalidad no me ayudó. Mi carrera fue muy difícil hasta cuando llegué a Boca. Mi vida sólo mejoró cuando me fui afuera”.

Los clubes tienen obligación de contar con equipos femeninos para poder jugar competencias internacionales y para muchos hombres, las instituciones se fundirían si tienen que pagar sueldos a las chicas, pero no ponen en su cabeza no pagarles sueldos a los hombres. 

Es la misma idiosincrasia que sigue cometiendo femicidios día día. 

Porque el fútbol, al menos en Argentina, es el espejo en donde se mira nuestra sociedad.

El fiel reflejo de ella. 

Hoy estamos a años luz de Europa, como hace quinientos años, como siempre. ni machista, ni feminista. Necesitamos un fútbol para todos...