Espectáculos Sup. Cultura Opcionales Sábado, 25 de mayo de 2019 | Edición impresa

Narrar el horror: una historia desconocida

“No lo perdono” es el último libro del periodista y escritor Guillermo Lipis, que relata en primera persona la vida de Erika Lederer.

Por Lorena Misetich - Especial para Estilo

El juez español Baltasar Garzón lo anticipaba en su libro “El alma de los verdugos”; cuando los familiares de los genocidas de las dictaduras latinoamericanas hablen sobre la vida privada de los militares, se va a conocer otra dimensión de nuestra historia más reciente y oscura.

Y el libro “No lo perdono” del periodista y escritor Guillermo Lipis viene a responder esa pregunta y echar luz sobre aquellos hijos que se rebelaron contra sus padres militares y exrepresores. Porque la historia también es cruda desde esa perspectiva. Un costado ignorado o negado en el tránsito por la noche oscura.

El caso de Erika Lederer, además de estremecedor, es uno de los pocos que se conoce sobre ex hijos (así se denominan ellos) de los genocidas de la última dictadura militar argentina. El nombre de su progenitor Ricardo Lederer (médico obstetra) surgió en los casos de apropiación de bebés en Campo de Mayo, pero Erika recuerda que también estuvo involucrado en los “vuelos de la muerte” y que luego se sumó al movimiento militar carapintada que intentó sublevarse durante el gobierno democrático de Raúl Alfonsín.

 

Lipis se contacta con Erika para hacer una nota para la agencia Telam, donde se desempeña como secretario de Redacción y periodista en la sección Sociedad. El artículo generó una visibilidad sin precedentes, tanto que llevó a plantearse la posibilidad de escribir un libro con distintos testimonios de ex hijos. Eso no ocurrió pero la idea culminó en un compilado de entrevistas a Erika, que en primera persona cuenta su infancia, su pasado, sus miedos, el día en que se alejó de su familia y la búsqueda incesante del amor paternal que nunca tuvo.

Erilka Ledder. Ella, valiente, es la que le pone voz en primera persona al relato de Lipis. | Gentileza

“En diálogo estuvimos seis meses, nos reunimos dos veces por semana para charlar, con temas prepautados. Pero solo le anticipaba el título, no las preguntas, para no perder la esencia de la entrevista, y lograr un diálogo fresco, para convertirlo en un reportaje parecido al de un diario”, cuenta  Lipis sobre como recabó la información que luego volcó en su libro publicado por Planeta y a la venta todo el país.

Al margen de las trabas emocionales que no les permiten hablar y expresar su verdad, los ex hijos de genocidas no se consideran víctimas de la historia. Un aspecto que se debería revisar para entender el fenómeno. Tanto la historia de Erika, como la de Mariana Dopazo, ex hija del represor Miguel Etchecolatz, son de los pocos casos que se conocen bajo este fenómeno por el que ellos, como hijos, se rebelaron contra la figura de sus padres.

“Lo que ella pudo hacer, que en general no puede el resto, es diferenciar las acciones morales de su padre del amor filiatorio. Eso le costó la familia, no solo con su padre, sino que está peleada con su madre y sus hermanos. No tiene familia, solo sus dos hijos. Y es un costo que decidió pagar y eso es tremendamente valioso. Por otro lado es moral, por su acción. Y su permanente deseo de que la quieran, porque manifiesta intentos de ser otra persona de la que es. Deseaba ser nieta recuperada, para que las abuelas la puedan abrazar. O su deseo de ser judía, en función de cómo considera el judaísmo a la mujer.

Quiso ser golondrina para poder irse. Ella quiso reconvertirse y decidió romper con un montón de mandatos, lo que le costó soledad, dolor y encontró gente que se convirtió en una familia sustituta”, son algunos detalles de la personalidad y la vida de Erika, esa que fue contando a lo largo de sus diálogos con Lipis. El periodista tuvo que decodificar esas complejidades. 

 

Erika fue reproduciendo un lenguaje antisemita que escuchaba de su padre, mientras asistía a una escuela alemana en su infancia. De alguna manera ella quiso reparar ese capítulo de su vida volcándose al judaísmo y sintiéndose culpable de haber sido así. El día que se enteró de los crímenes perpetrados por su padre, o que se alejó de su familia, son algunos de los pasajes más crudos de este relato; que también incluye una entrevista a Beate Nimann, hija de Bruno Sattler, responsable de la (mal) llamada ‘Solución final’ judía en Serbia en la Segunda Guerra Mundial.

 

Desde sus entrañas, Erika cuenta como padeció el terrorismo de Estado en su casa, en el seno de su familia. Pasajes estremecedores en los que detalla la triste relación con su padre, un personaje perverso y sádico que reproducía ese comportamiento fuera y dentro de su casa. “A los grupos de los ex hijos los divide una pregunta: ‘¿Vos le llevarías un vaso de agua a tu viejo a la cárcel?’. Entre ellos hay cosas pendientes, porque en definitiva no deja de ser una historia de amor no correspondido. El amor paterno que no tuvieron y quieren seguir buscando. O, como Erika y Mariana, que entendieron que no lo van a encontrar”, concluye Guillermo.

La intimidad de un  genocida 

“No lo perdono” es el último libro del periodista y escritor Guillermo Lipis, que cuenta en primera persona la vida de Erika Lederer.

Prologado por el juez Daniel Rafecas y Mariana Dopazo, ex hija del represor Miguel Etchecolatz.