+ Deportes Opinión Domingo, 26 de mayo de 2019 | Edición impresa

Nadie para la pelota... - Por Maxi Salgado

Entre gallos y medianoche, ahora los dirigentes quieren sacar los descensos y así beneficiarán a los que hicieron mal las cosas.

Por Maxi Salgado - msalgado@losandes.com.ar. Twitter: @maxisalgado

Ahora sí, con las pruebas a la vista de todos, ya nadie puede dudar que los grandes son los que manejan los reglamentos y el negocio. Porque no hay dudas de que el fútbol dejó de ser hace tiempo un simple juego para transformarse en un espectáculo comercial hasta alcanzar las formar apocalípticas que se viven por estos tiempos.

Escuchaba los otros días a un jugador decir que cada uno de los futbolista es una pyme en si mismo y justificaba su afirmación diciendo que hay muchos que viven del propio futbolista. 

La decisión de querer archivar para siempre los promedios del descenso, es una manera de agrandar una brecha que nació desde que la división de dinero se determina según la grandeza de la institución. Es verdad que era un reclamo desde hace mucho tiempo, pero la manera de hacerlo es lo que despierta las sospechas de siempre. Porque ahora, que hay equipos de mayor peso (Newell’s, Rosario Central y Gimnasia La Plata) complicados y con un futuro negro, se decide dar un golpe de timón como se hizo en el ‘83 cuando River estuvo muy cerca de irse a la B, aunque finalmente se fue veinte años después.

Es una locura que de rompe y raja todos quedan en la misma situación sin importar el trabajo previo y la seriedad de cada institución.

¿Está bien que Godoy Cruz o Defensa y Justicia (los dos últimos subcampeones) sean ahora iguales que Patronato o Newell’s Old Boys? Yo sinceramente creo que no. Pasó lo mismo con la Primera B Nacional, donde Gimnasia que hace unos años sufrió el síndrome del primer año y descendió rápidamente, ahora no puede disfrutar de una excelente temporada que lo ponía entre los mejores promedios y le daba la posibilidad de tener un año algo más tranquilo en cualquiera de las otras dos temporadas que quedaban por delante.

Paremos aquí. Basta de pelotazos y que alguna vez haya alguien que ponga la pelota debajo de la suela y haga la pausa necesaria en cualquier equipo. El fútbol debe dejar de tener el vértigo que está sufriendo en los últimos años. Como ejemplo para sumar a este desaguisado, podemos recordar que los planteles de la B Nacional se armaron pensando que no iba a haber descensos y finalmente los hubo y que en medio del torneo, la Primera B Metropolitana pasó de tener un ascenso a cinco. Y la lista sigue. No olvidemos nunca el 38 a 38 de las últimas elecciones.

¿Quién puede decirnos que lo que se festeja hoy se va a terminar cambiando mañana? Nadie. La Superliga fue vendida como la llegada de la seriedad al fútbol nacional, pero la realidad es que en este país, seriedad es una palabra que no parece conocerse. Hay un viejo dicho que reza que “se juega como se vive” y en Argentina le hacemos honor a eso. 

Si la sociedad se acostumbró a andar a las corridas perdida en el tumulto financiero de la especulación y con una justicia que no termina de conformar, que podemos esperar del fútbol. 

Paremos de jugar a los pelotazos. Porque después nos preguntamos las causas de que hace 25 años que no se gana nada a nivel de selecciones. O nos rajamos las vestiduras de tener que jugar una final en otro continente como pasó con el River - Boca de la Libertadores. Todo parte de un estilo de conducción que de tan descompuesto que está ya no tiene quien pueda controlarlo. Hoy todos son contraataques con sorpresa que dejan mal paradas a las defensas y sigue dando mandobles a un fútbol que sobrevive, pero que tiene siempre el riesgo de que se baje el telón.