Policiales Domingo, 17 de noviembre de 2019 | Edición impresa

“Mulas”: disciplinadas en el Norte, autónomas en la provincia

Utilizan mil formas para camuflar la droga que llevan en sus cuerpos, en vehículos  o en encomiendas.

Por Ignacio Zavala Tello - izavala@losandes.com.ar

Quizás creyó que permaneciendo sentada todo el viaje, desde Mendoza hasta Santa Cruz, nadie notaría que su embarazo era falso. Tal vez no previó siquiera descender del ómnibus en el que viajaba y desestimó que alguien le preguntara  cuántos meses hacía que llevaba un bebé en su panza. Porque sabía que, de mostrarse mucho, tal vez se revelaría lo que luego descubrieron los gendarmes que la detuvieron: que en un falso vientre, hecho con cartón y engrudo, llevaba 15 paquetes de marihuana.

 

El caso llamó la atención esta semana luego de que desde Gendarmería Nacional comunicaran el secuestro, en esa ocasión, de 4 kilos y medio de la droga. Pero es uno de los tantos métodos que utilizan las mulas para transportar estupefacientes dentro de Mendoza, de Argentina y los países limítrofes. Han desarrollado cientos de maneras de camuflar la droga que manejan, ya sea oculta en sus cuerpos, ingerida en cápsulas o en objetos y vehículos.

Habitualmente, en Mendoza la realidad es distinta. Las “mulas” que llegan desde el Norte del país son reclutadas y enviadas con la mercancía mientras que los “camellos” que salen desde la provincia o que llegan a aprovisionarse de narcóticos suelen hacerlo de forma más independiente o autónoma, aunque hay casos en que responden a organizaciones criminales.

 

Antes de aventurarse a realizar un viaje cargadas con drogas, las “mulas” reciben instrucciones de sus jefes y son monitoreadas durante la travesía por alguien de confianza de esos líderes. “La inteligencia previa la hacen más los reclutadores que las ‘mulas’. Ellas salen cuando les dicen que tienen que salir. Por ejemplo, a los que vienen del Norte, cuando está todo listo, les dicen: ‘Mañana tenés que salir, acá tenés los pasajes -que ya están pagos-; tenés que ir tal día, en tal colectivo”, detalla el jefe de la Dirección General de Lucha contra el Narcotráfico de la Policía mendocina, Marcelo Rivera. Advierte: “Generalmente viene una persona más controlando a la ‘mula’”. 

Luego el comisario, que tiene detalladas las maniobras de los narcos en la provincia, diferencia: “Es distinto al que pueda venir desde el Sur a buscar, porque trabajan de forma más independiente. Lo mismo pasa si salen desde Mendoza para La Pampa o Neuquén. Son personas que tratan de ganar una diferencia llevando una cierta cantidad para el Sur y no están tan organizadas como las ‘mulas’ que vienen del Norte. Son más independientes las que se manejan desde Mendoza hacia el Sur”.

 

Un falso embarazo 

El lunes pasado, efectivos del Escuadrón 28 de Gendarmería realizaban un operativo de prevención en el puesto fijo de Zapata, ubicado sobre la ruta nacional 40. Entre otros tantos vehículos, los gendarmes controlaron un ómnibus proveniente de la Ciudad de Mendoza que se dirigía a Caleta Olivia. En las butacas 50 y 51 los agentes observaron a un hombre de 36 años que llevaba un bolso de mano. Cuando le pidieron que mostrara lo que llevaba allí, el hombre admitió: “Llevo marihuana”. 

Los bultos con la sustancia dieron un peso de 445 gramos. Los uniformados solicitaron a la mujer que viajaba al lado del aprehendido que oficiara de testigo y entonces descubrieron la burda maniobra con la que habían intentado trasladar más droga.

 

La mujer, de 34 años, llevaba un bulto a la altura del estómago que llamó la atención de los agentes de verde por lo que le pidieron que descendiera del colectivo. Así constataron que no estaba embarazada sino que llevaba un “cascarón” de cartón envuelto en papel film y bañado en engrudo, en cuyo interior había 15 ladrillos de marihuana. Los paquetes pesaron 4 kilos y 105 gramos.

Métodos sofisticados

Pese a los permanentes controles que se realizan en Mendoza y en otras provincias argentinas, las “mulas” continúan operando y han ido sofisticando sus métodos de ocultamiento. Para dar con ellas y lograr incautaciones exitosas, los efectivos de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico realizan investigaciones y seguimientos. “En base al análisis de perfiles de personas que realizan viajes periódicamente al Norte del país, se logra determinar las personas que pueden llegar a traer mercadería”, explica a Los Andes el comisario Marcelo Rivera.

 

“Entonces se realiza un control aleatorio de esas personas y en algunos casos da positivo”, agrega. “Se conocen los casos que dan positivo pero la cantidad de gente que por día se controla en operativos vehiculares y de pasajeros, es enorme”, apunta Rivera.

El trabajo de los uniformados mendocinos se completa con la ayuda de perros detectores de narcóticos y, en el caso de la renovada terminal de ómnibus, con un scaner que permite monitorear los equipajes sospechosos. Los canes suben a los cientos de colectivos que por día llegan y salen de Mendoza, revisando los estrechos pasillos y olfateando cada rincón y a cada viajero. También, a fuerza de un olfato entrenado, inspeccionan las bodegas de esas unidades. A ello debe sumarse “la astucia del perfilador, que es la persona que realiza el control”, como apunta Rivera.

Recuerdo que el año pasado hubo un hecho de mujeres que traían cocaína: dos en la vagina y una en el ano. Eran cuatro mujeres de las cuales tres venían cargadas”, rememora Rivera, aunque admite que las modalidades “introducidas” e “ingeridas” son poco frecuentes en la provincia. 

 

Llevar las sustancias adheridas a su cuerpo mediante distintos “trucos” es una estrategia más factible de encontrar en estas tierras. De hecho, a finales de junio de este año un peruano que viajaba hacia Buenos Aires con casi tres kilos de cocaína, escondidos en sus partes íntimas, cayó en Uspallata. Gendarmes inspeccionaron un micro de la empresa El Rápido procedente de Perú y notaron que un pasajero exhibía un gran bulto en las nalgas que no coincidía con su delgada  contextura física. Al ser requisado, le encontraron un cinturón pañal artesanal con clorhidrato de cocaína distribuida en 258 bolsitas. 

Vehículos y encomiendas

Quizás la manera más habitual de traficar estupefacientes en Mendoza sea la de ocultarlos en vehículos modificados. Con las sustancias escondidas en los paneles de las puertas, debajo de los asientos o en estructuras especialmente acondicionadas, los traficantes  intentan burlar a los sabuesos antinarcóticos.

 

Existen numerosos antecedentes de estas maniobras pero este año se logró un importante secuestro de 67 kilos de marihuana que permitió poner entre rejas a Marcelo “Petete” Sosa, un conocido narco local. “Cuando se usan los paneles de los vehículos para ocultar la droga no hace falta que intervenga un mecánico pero, por ejemplo, ‘Petete’ Sosa traía los ladrillos (se incautaron 75 paquetes) en un habitáculo detrás del asiento trasero que lo había hecho con un metalúrgico: era artesanal pero necesitaba la capacidad de alguien especializado”, comenta Rivera.

Habitáculo secreto. Más de 70 ladrillos de marihuana tenía detrás del asiento de su auto un narco. | Prensa Ministerio de Seguridad

“El lugar más común donde llevar las sustancias, sobre todo en la ciudad, es en la palanca de cambios o detrás del estéreo”, acota el uniformado. En el caso de grandes cargamentos, se han descubierto paquetes ocultos en los ejes de un camión y en distintos compartimentos de vehículos de carga.

 

En encomiendas, la droga llega camuflada de distintas formas. Los envíos son retirados por personas que luego se encargarán de la distribución. El 28 de febrero pasado una estatuilla en forma de gato llegó a la provincia desde España. En su interior había un kilo de éxtasis. Algunos son más osados y realizan envíos de varios kilos, como el que se descubrió en la terminal de ómnibus local el 18 de setiembre de 2018. Una encomienda llegó con 15 kilos de marihuana, desde Misiones.

Éxtasis. Estatuilla con un kilo de droga que llegó de España

Respecto de las estrategias usadas por los narcos para tratar de que su mercadería pase desapercibida, Rivera detalló: “En el caso de la marihuana, que larga más olor, utilizan grasa de litio. Es de color rojo y se suelen ver comúnmente los ladrillos cubiertos con esa sustancia; a veces les ponen café”. Y cerró: “Buscan disimular de esa manera o recubrirlos con globos de piñata como para encapsular el olor. Pero un perro bien entrenado lo puede detectar”.

 

Ingenio de alto vuelo

A los secuestros que periódicamente informan la Policía mendocina y Gendarmería Nacional, deben sumarse los reportes de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) y de la Policía Federal.

En los aeropuertos, principalmente el de Ezeiza, los efectivos de la PSA han descubierto y desbaratado una gran cantidad de intentos por transportar drogas, sobre todo cocaína, con igual diversidad de métodos. Los más utilizados son las valijas con doble fondo, como ocurrió el 6 de agosto del año pasado. Un brasileño de 27 años fue detenido con más de 15 kilos de cocaína en el aeropuerto internacional. La droga, que tenía como destino final Italia, estaba escondida en dos valijas con doble fondo que fueron detectadas a través de los equipos de rayos X.

 

Un tipo de secuestro poco común en Argentina, a diferencia de lo que ocurre en aeropuertos como el de Colombia y Perú, donde incluso se han detectado implantes de cocaína líquida en los cuerpos de los pasantes, también se dio en Ezeiza cuando un ciudadano chipriota fue detenido al intentar contrabandear en su equipaje casi 40 kilos de cocaína impregnada en distintas prendas que tenía en la valija.

 En Aeroparque también se han detectado pasantes narcos que optaron por llevar la droga adherida a sus cuerpos, como ocurrió en setiembre de 2018 cuando agentes de la PSA arrestaron a una joven peruana que llevaba casi un kilo de cocaína en su corpiño, en un pañal y en un apósito.