Sociedad Lunes, 2 de julio de 2018 | Edición impresa

Mujeres: cuentan con más estudio, pero acceden menos a puestos jerárquicos

Además, con la misma formación ganan menos. Prejuicios sobre menos dedicación por cargas domésticas afectan su selección.

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

Comparativamente son más las mujeres que los varones ocupados que alcanzan altos niveles académicos. Sin embargo, ellos son los que más acceden a cargos de decisión como gerencias y jefaturas.

Y no sólo eso sino que además en un mismo cargo y con una misma formación suelen ganar menos que sus pares varones. No se trata sólo de replicar lo que advierten las defensoras de la equidad entre los géneros: en el plano laboral “todo nos cuesta más”.  

Los números muestran una realidad irrefutable de la mano de los datos estadísticos. La ecuación no cierra: más formación, menos acceso y menos salario. De las personas insertas en el mercado laboral con mayor nivel educativo, 29,5% de las mujeres tienen nivel superior mientras que alcanzaron el título universitario o más 18% de los varones. 

En una segunda instancia, entre quienes tienen secundario se encuentran 44% de las mujeres ocupadas y 42,2% de los varones. 

Así lo refleja la Encuesta Permanente de Hogares con datos del 3er trimestre de 2017 que fueron procesados con perspectiva de género por Natsumi  Shokida, quien realiza estudios metodológicos en el área de Pobreza e Ingresos de la Dirección de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-Indec) y es colaboradora en Economía Femini(s)ta. 

En tanto, con nivel primario es más la proporción de varones: 25,3% del total de ocupadas tienen este nivel de formación frente a 39,3% del total de varones. 

“Efectivamente, en la Universidad Nacional de Cuyo la mayoría de las ingresantes son mujeres y abanderadas y escoltas son  90% mujeres”, señaló Fernanda Bernabé, secretaria de Políticas Públicas y Planificación de la Institución y a cargo del programa Mujeres libres que apunta a incorporar la perspectiva de género en la gestión. Sin embargo “eso no se traduce en el acceso a puestos de decisión ni en los salarios”, destacó.

La cúspide

Pese a prepararse más, a veces aún con cargas extra a cuestas como los hijos, tareas de cuidado y domésticas que suelen sobrecaer mayoritariamente sobre ellas, las oportunidades que el mercado laboral les ofrece no son las mismas que para el otro género. Es lo que se conoce como techo de cristal, el límite que las mujeres encuentran para su desarrollo. 

“Las ocupadas encuentran más obstáculos para acceder a cargos jerárquicos: mientras que un 7,8% de los ocupados varones tienen cargos de dirección o son jefes, sólo un 4,7% de las ocupadas ejercen puestos de esas características. Al mismo tiempo, las ocupadas se encuentran más concentradas en los puestos asalariados, es decir, en relación de dependencia”, analiza Shokida.

En definitiva,  la proporción de esos cargos ocupados por mujeres es la mitad de los ocupados por varones. Del total de trabajadores, ocupan una jefatura 1,9% de los varones y 1,1% de las mujeres. Con los cargos de dirección pasa algo similar: 5,9% de los varones y 3,6% de las mujeres ocupan esos puestos. 

Para algunos consultados tiene que ver con prejuicios instalados de que la mujer tendría menos dedicación. 

“Te piden que tengan la vida resuelta, que no tengan hijos chicos, que no estén pensando en tener hijos, que no haya chances de que la capaciten y luego se vayan (por embarazo), que tengan disponibilidad para viajar. Son salvedades que hacen para mujeres y no para varones”, aceptó la licenciada Mariela Caselles, de la consultora Master Consulting. 

Por eso, la demanda actual de mujeres para cargos altos abre el mercado a las mayores de 30, con la vida “más resuelta” y a las que además se les valora la experiencia. 

“La mujer si toma algo es más comprometida, la empresa no pone en duda su lealtad y compromiso pero si su dedicación -dijo Caselles-  Así como hay muchas mujeres que deciden no tener hijos hay otras que sí y se hacen un 8 y hasta un 16 para hacer lo de la casa y hacerse cargo de los hijos, las empresas entienden que al tener un varón esto se lo evitan”.

Bernabé, quien tiene 4 hijos,  habló también desde su experiencia personal: “he podido ir sorteando situaciones, las mujeres tenemos que demostrar más frente a un mismo puesto, nos toca dar más cuenta de qué somos capaces o que tenemos más antecedentes”. 

Hay consenso en que el acceso a la cúspide decisional se encuentra vedado más por prejuicios que por realidades. 

Los salarios reflejan la misma brecha: el tercer trimestre del año pasado un varón profesional tenía un ingreso promedio mensual de 28.556 pesos, una mujer profesional  21.108 pesos. 

Algo parecido se observa entre los técnicos: ellos ganaban en promedio 17.192 pesos y ellas 13.560 pesos.

Entre los trabajadores no calificados ellos ganaban casi 50% más que ellas: los primeros embolsaban 9.531 pesos frente a 6.298 pesos que cobraron ellas.

Dificultades

Fernanda Bernabé, explicó que existe una dificultad una vertical para acceder a puestos de decisión y una horizontal vinculada a los roles que se asignan.

"Una buena docente será una mujer, un buen abogado es hombre", señaló como ejemplo de los prejuicios. "Se necesitan políticas públicas que se transformen en políticas de Estado que trabajen seriamente en disminuir la brecha salarial y el acceso a espacios de decisión", dijo la licenciada.

Eso se logra por ejemplo con incentivos,  puede ser a través de la reducción de impuestos o la exigencia de igualdad salarial ante el mismo trabajo.

Sonia, la primera gerente del Correo

Sonia Muñoz es mendocina y está haciendo historia: es gerente regional del Correo Oficial de la República Argentina, la primera mujer en ocupar ese puesto en 270 años desde la creación del correo en el país.

Considera que quizás los varones han tenido que adaptarse a ella, "Ha sido una adaptación mutua". "Hay algo en mi personalidad práctica que me ha permitido influir dentro de la empresa y que se tengan en cuenta los resultados", considera y cree que esa particularidad es lo que también le facilita la relación con los varones. Subraya que de hecho ha sido nombrada en su cargo por varones.

 "Me he sentido más discriminada por mujeres que por hombres porque tienden a juzgar más, el varón es más práctico y quizás en ese sentido encuentro más afinidad", recalca. Tiene un hijo de 20.

"Apunté a reemplazar cantidad por calidad, lo que también fue administrado racionalmente", señala. "No lo he hecho sola, influyó el apoyo del papá, estoy separada desde hace mucho tiempo pero es un papá muy presente y también los abuelos”. y eso ha sido una ayuda importante para desarrollarme en mi trabajo y cumplir con los horarios".