Sociedad Miércoles, 24 de abril de 2019 | Edición impresa

Muchos carbohidratos y pocas proteínas en los precios esenciales

Esa es la propuesta nutricional que termina ofreciendo la canasta de 62 productos que llega a Mendoza como parte del plan del gobierno

Por Verónica De Vita - vdevita@losandes.com.ar

La canasta de precios esenciales que el gobierno nacional puso en vigencia el lunes tiene abundancia de  hidratos de carbono y productos con poco valor nutricional y pobre aporte de proteínas que, como si fuera poco, cuestan más.  

A Mendoza llegarán 62 de los 64 productos anunciados, ya que dos leches en sachet, que son más accesibles, no estarán en las góndolas locales. De los que estarán disponibles, 31 tienen alto contenido de carbohidratos y almidones, lo que alcanza 50% de la oferta. También contienen hidratos los postres y algunos yogures. Entre ellos se cuentan seis opciones de arroz, cinco de fideos, tres de harinas y siete de galletas de las cuales tres son obleas, con alto contenido de grasas y azúcares.

A esto se suman cinco productos que son infusiones con pobre aporte nutricional y cinco más que son bebidas alcohólicas (16%).  

Los productos con proteínas son 13, entre diversos sabores de yogures, postres y una sola marca de leche en sus presentaciones entera y descremada. Esto es 21% del total de la canasta.  

 

Así resulta que la oferta de proteínas es bastante pobre, además de tratarse de productos más costosos por lo que quienes tienen menos recursos probablemente tengan más dificultades para acceder. Un litro de leche (cuando llegue) costará $ 47,48, mientras que medio kilo de arroz puede conseguirse por $ 23,37.

Los quesos, que podrían ser una alternativa, no existen en la lista, mientras que la carne a menor precio tampoco llegará a la provincia.  

De esta manera, la propuesta implica favorecer el acceso a una nutrición poco equilibrada nutricionalmente, con la posibilidad de que ganen terreno las infusiones por sobre la leche, por dar un ejemplo. En este contexto, la calidad nutricional de la alimentación cotidiana se vería afectada, y ya de hecho lo está. Ante todo hay poco consumo de frutas y verduras y aumento de ciertas patologías y desórdenes asociados a la malnutrición.

La canasta “es acotada en cuanto a variedad y calidad de los productos, y muchos de los que hay son más obesogénicos”, consideró la licenciada Cecilia Llaver, decana de la Facultad de Nutrición de la Universidad Juan A. Maza.  

 

Los productos esenciales, como se los ha denominado, son 64 y mantendrán sus precios estables durante los próximos seis meses, una medida del gobierno nacional para paliar la inflación . 

Consecuencias

Los hidratos de carbono son necesarios en el menú diario ya que aportan energía. Sin embargo hay que saber elegirlos y no abusar de ellos, ya que esto puede llevar al aumento de peso y obesidad, pandemia que aumenta en el mundo.  

“El exceso se transforma en grasa y eso se deposita en el organismo y tiende a la obesidad”, explicó Llaver.  

Roberto González Pancher, presidente de la Sociedad Argentina de Nutrición capítulo Cuyo señaló que los productos que favorecen el aumento de peso son más económicos. Por otra parte advirtió que los hidratos de carbono están asociados a un mecanismo de placer y recompensa, por lo que se tiende a una especie de adicción y se consumen cada vez más. “Las personas con obesidad tienen apetencia por estas cosas y les cuesta regular el consumo”, comentó, y dijo que mientras más procesados y refinados, menos saludables son.  

De la mano de la obesidad, aparecen desórdenes metabólicos como aumento del azúcar en sangre y posible diabetes, colesterol elevado o hipertensión arterial .  

Entre otras sustancias como la grasa y el sodio se asocian al desarrollo de enfermedades no transmisibles y al aumento del riesgo de presentar enfermedades cardio y cerebrovasculares. 

 

Una obesidad sostenida en el tiempo también puede implicar problemas articulares y óseos. Estos últimos pueden verse favorecidos por la escasez del consumo de calcio que aportan los lácteos.

Por otra parte, la carencia de proteínas implica la falta de ácidos grasos a nivel cerebral, detalló Llaver. “Inciden en el crecimiento y desarrollo de los tejidos”, mencionó.

Con abuso de hidratos de carbono y falta de proteínas resultan personas mal nutridas, porque tendrán sobrepeso pero carencias de macro y micronutrientes.  

La especialista en nutrición infantil advirtió que esto puede menguar el desempeño académico y la adquisición de habilidades.  

Insuficiente

Llaver explicó que. históricamente, las personas con menos recursos se han volcado al consumo de este tipo de productos y por eso consideró que la canasta debería haberse lanzado con un mensaje de educación nutricional.

La idea sería que la gente sepa que esto no es lo único que debe comer una persona: hay que incorporar, sobre todo, frutas y verduras, y aprender a elegir y destacó la necesidad de generar acuerdos para bajar sus precios.  

Por otra parte consideró que sería una buena idea que la lista tuviese huevos: “son económicos y tienen proteínas de alta calidad”. También consideró que habría sido positivo incorporar latas de atún, aun el más barato, ya que aporta Omega 3, ácido graso que ayuda al desarrollo cerebral de los niños y es indispensable para las embarazadas.  

 

Sugirió además que la leche en polvo podría haber sido un aporte por ser más económica y rendidora.  En tanto, Pancher explicó que mientras menos procesado se coma, mejor. Y en este sentido una buena opción es aprovechar la harina que se encuentra en la canasta. Comentó que la OMS recomienda que los procesados sean realizados por la propia persona en la casa y no hacer grandes cantidades para no comer de más. Hay que preferir harinas menos refinadas y pastas de trigo candeal.

Salvavidas en año electoral

La canasta de precios esenciales es una medida que fue anunciada por gobierno nacional la semana pasada, y que busca atenuar reclamos por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios, y ofrecer una promesa de que con este mecanismo se minimizarán los efectos de la inflación sobre la canasta básica. Se trata de una solicitud que habían hecho gobernadores de Cambiemos que anticipan el impacto que la situación económica tendrá en el capital político de cara a las elecciones de este año.

Desde el gobierno niegan que se trate de “precios congelados”, y prefieren hablar de precios “acordados” con 16 empresas, que se han comprometido a no subirlos hasta que pasen las elecciones. La promesa incluye garantías sobre el abastecimiento y disponibilidad adecuada.  

Arrancó a los tropezones: el lunes comenzó la vigencia y en los súper de Mendoza no se encontraban todos los productos, salvo en dos cadenas y a medias. Tampoco estaban señalizados tal cual se prometía, aunque el gobierno advirtió que la obligatoriedad regirá a partir del lunes 29. Además, no estarán todos los productos.

Llega con otra particularidad: en diferentes segmentos de productos pueden encontrarse otros más económicos que los que ofrece esta propuesta.

 

Más barato en Buenos Aires

A Mendoza llegarán dos productos menos que en la canasta nacional: la leche más económica y la carne. Justamente, los que aportan proteínas. No llegará la opción de leche más económica (La Martona). Esta se ofrecerá entera y descremada y se comercializará a $37 en Buenos Aires.  

Como consecuencia, difícilmente los mendocinos puedan conseguir leche a menos de $40 el litro en ofertas eventuales. Y si es que consiguen, ya que los reclamos por faltantes y la venta restringida de este producto básico se han hecho oír las últimas semanas. Los precios en general iguala o supera los $50.  Para quienes puedan pagarla, sí podrá conseguirse la otra leche incluida en la lista: marca Apóstoles(de Adecoagro) a $47,48 por litro. Pero esta no estará disponible hasta el 7 de mayo.  

 

Con el anuncio vino una gran oferta: tres cortes de carne vacuna a $149 el kilo, costillas, vacío y matambre. Sin embargo el entusiasmo duró poco, luego se supo que no llegará a los mendocinos. Los 120.000 kilos de carne semanales que los frigoríficos exportadores se comprometieron a vender a ese precio sólo estarán disponibles en Buenos Aires.  

En la provincia habrá que seguir comprando a más de $ 200 (en general, $ 250) según el corte.  Por otra parte, los precios varían según la zona y aumentan con la distancia desde Buenos Aires.  Un ejemplo de esto es el aceite de Girasol Cada Día por 1,5 litros, que podrá comprarse a $ 88,50 en Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a $93,37 en Cuyo y a 94,70 en el Noreste y en el Noroeste del país.