Turismo Domingo, 27 de mayo de 2018 | Edición impresa

Módena, la ciudad de los quesos y la Ferrari

Situada entre Parma y Bologna, ofrece la mejor gastronomía de Italia, obras de arte y arquitectura valiosa. Puede recorrerse en un día.

Por Sandra Lion (CC)

Aceto balsámico, Ferrari, tortellini, Maserati, amarettis, Bugatti, Reggiano Parmigiano y hasta Luciano Pavarotti. Todo tiene un origen común: la maravillosa Módena, en Italia.

Esta pequeña ciudad de la Emilia Romagna, atravesada por la Llanura Padana, es coqueta, tranquila e inspiradora. Módena es uno de esos destinos que sacian, que cuando el viajero debe partir hacia otro lugar se queda con una sensación de paz y disfrute, de haber realmente aprovechado el tiempo.

La ciudad tiene el tamaño ideal para recorrerse en un día, tanto a pie como en bicicleta, ya sea como escapada desde la ciudad de Bologna o desde Parma, de las que se encuentra a mitad de camino de cada una.

Dada su gran oferta de atractivos gastronómicos y museos de las grandes marcas de automóviles, también es conveniente alejarse unos kilómetros del centro en un recorrido de menos de quince minutos en auto o taxi. La recompensa está más que garantizada.

Partida: 9 hs. El pavimento de empedrado redondeado, los majestuosos edificios históricos y la atmósfera inconfundiblemente italiana sitúan al viajero en la Piazza Grande.

Es la plaza más importante de Módena y donde se encuentra su magnífica Catedral. Construida en el siglo XII en estilo románico, el famoso Duomo di Modena presenta gran cantidad de detalles donde vale la pena detenerse.

Es el caso de su fachada, con relieves que cuentan historias bíblicas entre las que se destacan el pecado original de Adán y Eva y la historia de Noé.

Las puertas laterales -la Porta Regia y la Porta dei Principi- narran la vida en San Geminiano, y la puerta de la cara norte -Porta della Pescheria (de la pescadería)-, describe la vida terrenal del hombre. En su interior se destacan obras de los dos artistas más reconocidos de la ciudad, Antonio Begarelli y Guido Mazzoni.

Mercato, a las10. A sólo unos pasos de la Piazza Grande se encuentra el sueño de todo amante de la gastronomía, el Mercato Albinelli. Inaugurado en el año 1930, este mercado cubierto acogió a todos los vendedores que durante siglos comerciaban en la Piazza Grande, quienes pasaron a instalarse definitivamente aquí.

El proyecto de construcción ponía especial atención en cuestiones higiénicas y estéticas: bancos de mármol rosa para los vendedores de pescado, un sistema de drenaje de agua para la limpieza del piso, grandes trabajos estéticos de hierro y la famosa fuente “Muchacha con canasto de fruta” en el centro. 

Palazzo Ducale, 11.20. A cinco minutos a pie se encuentra la ex residencia de los duques de Este (gobernantes del Ducado de Módena, Ferrara y Reggio), el Palazzo Ducale, uno de los palacios principescos más importantes del siglo XVII.

Amerita una visita por dentro, que puede realizarse únicamente los sábados y domingos por la mañana, con previa reserva en la oficina de turismo.

Al ingresar se descubre su maravilloso patio principal, con pórtico de dos pisos, obra maestra de la arquitectura barroca. Desde aquí se tiene acceso a la gran escalera adornada con estatuas romanas, que conduce a la loggia y a las diversas habitaciones. En la actualidad alberga a la Academia Militar de Módena.

Casco histórico, 13.15. Tras visitar durante una hora la Casa-Museo Enzo Ferrari (ver aparte), el paseo continúa por el casco histórico, en dirección sur. Luego de caminar alrededor de 15 minutos se llega a Franceschetta58, el lugar para almorzar.

Massimo Bottura, el chef más reconocido de toda Italia, cuenta con dos restaurantes aquí: Osteria Francescana -3 estrellas Michelin y precios acordes a su fama, con menúes de tres cifras en euros- y Franceschetta58, “hermana menor” de la anterior, con platos excelentes por 9, 12 o 16 euros, y menúes por 25.

Ofrece platos clásicos reversionados y un servicio cuidado pero informal. Los amantes de los quesos y fiambres encuentran aquí una selección de los mejores de Italia, acompañados de compotas y mermeladas caseras. 

Encrucijada a las 14.40. Es el momento en el que el viajero se encuentra en una encrucijada. Puede visitar una quesería donde elaboran Parmigiano Reggiano DOP, ubicada a menos de 15 minutos en taxi del centro de Módena (Caseificio 4 Madonne), o conocer una acetaia -a 10 minutos-, donde se elabora el llamado “oro negro”, el fantástico Aceto Balsámico di Módena.

Caseificio 4 Madonne es una de las varias cooperativas de productores de leche de la región, que elabora 75.000 hormas de Parmigiano Reggiano al año, el equivalente al 2% de la producción mundial.

Este queso insignia italiano lo comenzaron a elaborar en el siglo XIII los monjes benedictinos con leche cruda de vacas criadas en la zona -cuyo proceso se mantiene intacto- para poder conservarlo por un largo período, visto que en algunos meses del año no contaban con leche.

En la visita se puede ver, entre otros, la sala de producción y la de maduración, que contiene más de 33 mil hormas de Parmigiano Reggiano colocadas en estantes antisísmicos certificados.

Por fin Ferrari, a las 17. A unos 25 minutos en taxi, en Maranello, se ubica la Fábrica-museo de la Ferrari. Es una exposición de 25 vehículos deportivos de la marca, que traza un recorrido desde los inicios hasta la actualidad.

Cuenta con coches emblemáticos de todas las épocas, cada uno identificado con su historia, características particulares, pilotos y premios.

Aquí no es posible cumplir el sueño de conducirlos pero justo enfrente se encuentra el test drive Push Start en el que sí se pueden manejar diversos modelos de Ferrari e incluso Lamborghini. ¿Los precios? Desde 100 euros 10 minutos, a 1.950 euros por un recorrido de carrera de 90 minutos.

Retorno al centro, a las 19. De vuelta en el centro, es una hora agradable para continuar el paseo por el casco histórico. Vía Emilia es una importante calle romana que cruza la ciudad y ofrece negocios y barcitos.

Lleva además a la Piazza Sant’Agostino, dominada por su bellísima iglesia, a la que hay que ingresar, y al Palazzo dei Musei, donde se encuentran numerosos museos, como el Cívico de Arte, el Arqueológico y la prestigiosa Galería Estense, con obras de Velázquez, el tríptico de El Greco y Tintoretto. 

Aperitivo a las 19.45. Es el momento para disfrutar de un buen aperitivo en la bella Piazza della Pomposa, irregular, con edificios muy bien iluminados y pequeños y coquetos bares, restaurantes y pubs. 

Gran corolario a las 21. Tras caminar 10 minutos se llega al Stallo del Pomodoro, un histórico restaurante donde dos siglos atrás funcionaban los establos de la Condesa de Hannover, amante del duque de Módena. Sus platos son típicos, pero con una vuelta de tuerca, como los tortelli de ricotta de oveja con manteca y hierbas aromáticas. ¡Gran corolario para un hermoso día! 

La casa museo de don enzo ferrari

Al mediodía, luego de caminar unos 400 metros desde el Casco Histórico, se llega a la Casa-Museo Enzo Ferrari, donde nació el fundador de la marca del cavallino rampante.

Se conservan intactas las habitaciones y el taller donde trabajaba el papá de Enzo Ferrari, y forma parte del recorrido también un nuevo edificio de diseño futurista que evoca el capó de una Ferrari en aluminio amarillo, color símbolo de Módena.

La exposición permanente muestra algunos de los automóviles más destacados de la marca, autos exóticos de la década de 1950, de Fórmula 1 y los deportivos más modernos.

El viajero que no sea tan fanático de Ferrari y le alcance con hacer una visita por la tarde a Maranello, ciudad de la fábrica de esta automotriz, puede ir en cambio -sobre todo si está con niños- al Museo della Figurina de Giuseppe Panini, fundador de la empresa especializada en figuritas.