Espectáculos Domingo, 16 de junio de 2019 | Edición impresa

Miguel del Sel: “Amamos este oficio que nos permite hacer reír”

Midachi regresa a la provincia con doble función el sábado 22. Un mano a mano con una de las piezas del trío más famoso del país.

Por Lorena Misetich - Especial para Estilo

A Santa Fe no la dejo por nada. Acá tenés todo y vivís con mucha tranquilidad. Buenos Aires es una locura, todo te queda lejos. Es linda para ir a pasear el sábado y domingo; pero es una ciudad que te ahoga. Nunca pude disfrutarla, incluso cuando estoy trabajando. Para vivirla es una locura”, dice Miguel del Sel al teléfono desde su ciudad natal.

Si algo no se permitió en todo este tiempo es dejar su lugar y se le nota al hablar, con el tono santafecino característico que se cuela en el hablar de sus personajes. Interpretaciones desopilantes que forman parte de la historia de Midachi, el trío humorístico que transita 35 años de historia junto a Dady Brieva y el Chino Volpato.

Luego de un impasse de siete años, en 2017, decidieron regresar a los escenarios y a partir de ahí volvieron a cosechar el éxito que los precede; temporadas en Mar del Plata, localidades agotadas en Buenos Aires y otras ciudades del país son parte del fenómeno que los acompaña en su actual etapa.

La complicidad entre ellos, los personajes disparatados como La Pochola, la Tota, Drácula, Chiribin entre otros; con la música como eje de cada situación, forman parte de esta fórmula inoxidable.

-Para Midachi. ¿cambió la forma de hacer humor en estos casi 36 años?

-Se mantiene. Nuestro show siempre fue un espectáculo humorístico musical, con buenos temas, siempre actualizado, con buenas imitaciones. A veces nos reímos porque no nos parecemos en nada al personaje que entra al escenario. Es tan rápido el cambio de vestuario y de escena, que a veces pasa. No modificamos nada porque no nos metemos con la gente, nunca agredimos a nadie. La pequeña agresión o el castigo es entre los personajes. Y el humor tiene que ser directo, con la palabra y el remate justo con la situación. No hay que tener miedo a esas cosas que forman parte de la picardía.

 

En eso Dady tiene una definición correcta: “El humorista no puede filtrar un chiste porque le sacás las palabras justas y se debilita”.

Lo que hacemos es muy simple, son situaciones que se combinan y el show provoca risas constantes. Es increíble la locura que metemos a cada segundo y hemos hecho un aprendizaje en estos casi 36 años de lo que le gusta al público, de no meter la pata. Creo que siempre salimos bien parados.

-A esta altura, ¿les incomoda ponerse los zapatos de mujer o se acostumbraron?

-Incomoda porque las rodillas ya no dan más. Tengo la rodilla derecha con artrosis, operada de ligamentos cruzados. Igual los tacos no son tan altos, así que los manejamos bastante bien. Saltamos, corremos, cantamos, nos matamos arriba del escenario. Eso hoy nos trae dolores de espalda, de rodilla. Somos tipos grandes, no somos como los humoristas de nuestra edad, que en general salen de traje a contar monólogos. Cuando el Dady tiene que levantar al Chino, que parece un hipopótamo de lo gordo que está (ríe), se nota el sufrimiento de Dady; que le tiemblan las piernas. No creo que otros lo hagan. El día que no lo podamos hacer nos retiramos.

-¿Las diferencias hacen a la convivencia entre los tres?

-Somos muy distintos, cada uno se ocupa de lo suyo en el espectáculo. Creo que nos repartimos bien las cosas, por eso duramos tanto tiempo. Cada uno tiene su fuerte y no toca lo que hace el otro, y eso ayuda a que perdure. Aunque considero que somos tres buenos tipos, que nos ganamos el cariño de la gente y hacemos todo lo posible para vivir de lo que nos gusta. Lo disfrutamos, amamos este oficio que nos permite hacer reír.

Es increíble ver a la gente secarse las lágrimas y llorar de risa.

La música también. Tiene lugar en el espectáculo, junto a las imitaciones y los temas de actualidad.

-¿Cómo buscás los nuevos personajes?

-Los personajes surgen de lo cotidiano. Hace poco íbamos en la camioneta escuchando folclore. Iba con mi manager y enganchamos un tema de Los Del Suquía. Entonces se me ocurrió un grupo folclórico y a la noche lo pusimos en práctica en el camarín. Y yo exageraba las notas y los otros me empezaban a mirar feo. Y jugaba con eso y no terminaba nunca la nota. Nos reímos tanto que tal vez termine siendo un número para el año que viene. Pero todo surge de lo cotidiano, es cuestión de ser observador y ponerlo en práctica. Y en lo musical estar actualizado con todo lo que va apareciendo. Tenés que buscar los artistas que tienen polenta y siempre están vigentes.

De política, no se habla

Si hay diferencias entre los integrantes del trío es en la militancia política. Sobre todo entre Dady Brieva, peronista de la vieja escuela, y Miguel del Sel, militante del Pro que en dos oportunidades fue candidato a gobernador por Santa Fe, Diputado Nacional por esa provincia y Embajador en Panamá hasta que regresó a los escenarios con Midachi.

 

-¿Volvés a la política o ahora solo acompañás?

-No, en principio, no. El mes que viene cumplo 62 años y estoy grande. Hice mi esfuerzo y le di seis años de mi vida, del 2010 al 2016; pero ya cumplí. Creo que la política es una posta, donde la gente tiene que participar, el honesto tiene que meterse en política y hacer un esfuerzo. Y el que no lo hace tiene que votar bien, no hay que elegir a los corruptos. Pero la política engaña: hay que elegir a la gente honesta que está en política, sea del partido que sea. Y que no sea un negocio para él sino para la gente.

-Entre los Midachi. ¿se habla de política?

-Por ahí hablamos algo, pero estamos enchufados para las dos horas de show. Y tenemos que estar bien anímicamente, sin discutir cosas que te pueden amargar y salir al escenario con otra cara. Tratamos de divertirnos, tocamos la guitarra, me pongo a cantar salsa. En el camarín tocamos otros temas.

 

-Quizá todo lo contrario de lo que ven los de afuera al conocer las posturas distintas entre vos y Dady.

-Cada uno tiene derecho a pensar y creer en quien quiera. Es como la religión: si te vas a enojar con alguien porque es católico, o porque que no cree nadie, no podríamos vivir en sociedad. Por mi parte yo soy católico, me considero buena gente y siempre voy a estar del lado de los buenos y no de los ladrones. Esa es mi postura y la digo con total tranquilidad, gobierne quien gobierne. La política lamentablemente está sucia. La justicia está sucia, los gremios están sucios, los empresarios también, es una sociedad que se cayó a pedazos producto de que no hubo buenos ejemplos. Yo creo que este cambio es bueno, más allá de todos los contras. Hay una obra pública que se ve en todo el país, con pueblos que se están poniendo de pie porque tienen superávit y el gobierno les manda plata. Hay muchas cosas que se ven buenas, otras cosas no. Pero los cambios importantes se hacen con esfuerzo. En tres años no se puede arreglar todo y hay que tener paciencia.
 

Ficha

Midachi 35 años
 
Funciones: sábado 22 de junio, a las 21.30 y 23.30.

Lugar: Teatro Plaza (Colón 27, Godoy Cruz).

Entradas: $600, $800 y $950. En Ficción (Lavalle 54, Ciudad), boletería del teatro y www.eventbrite.com