Mundo Sábado, 28 de diciembre de 2019 | Edición impresa

México logra frenar la inmigración y deja satisfecho a los EEUU

Las llegadas de centroamericanos a México cayeron 70% tras el acuerdo migratorio con EEUU.

Por Redacción LA

México. Las llegadas de inmigrantes y solicitantes de asilo a México, desde Centroamérica, se redujeron 70 por ciento en los seis meses que lleva en vigor el acuerdo alcanzado con Estados Unidos para frenar la migración ilegal hacia la potencia norteamericana.

“Se llegó a un acuerdo en muy buenos términos, (...) se tomaron medidas y hay muy buenos resultados porque se contuvo el flujo migratorio de sur a norte”, destacó el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador.

 

Su ministro de Exteriores, Marcelo Ebrard, precisó que en junio, cuando se firmó el acuerdo, llegaron a México un total de 144.116, mientras que en noviembre, últimas cifras disponibles, lo hicieron 42.710, lo que representa una caída del 70 por ciento. Es “la reducción más importante en estos flujos en las últimas décadas”, destacó.

El jefe de la diplomacia mexicana detalló que entre la Guardia Nacional, la Secretaría de Seguridad y el Instituto Nacional de Migración, han sido “rescatados” 278.995 migrantes en este semestre.

 

En concreto, mencionó los casos de los rescatados en trenes (12 mil) y en “tractocamiones” (802). “Lo destaco porque se pone en riesgo la vida de las personas claramente en este tipo de transportes”, dijo, subrayando que “no tienen ni siquiera aire”.

El canciller mexicano también llamó la atención sobre “una reducción de niñas y niños no acompañados del orden del 82 por ciento respecto del punto en el que empezamos en junio”.

 

“Quisiera subrayar que ha tenido un papel muy destacado, por supuesto, la Guardia Nacional”, añadió Ebrard, en alusión al cuerpo de seguridad de nueva creación con el que el Gobierno de López Obrador pretende erradicar la violencia y la corrupción entre los uniformados.

El ministro de Exteriores señaló que “la Guardia Nacional, a pesar de haber tenido esta encomienda con esos números, no tiene ninguna recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, lo cual es un mérito mayor”..

 

Peticiones de refugio

Por otro lado, Ebrard informó  que al mismo tiempo que se redujo la migración centroamericana aumentaron las solicitudes de asilo en México, hasta las 66.915. “Es el número más alto en los últimos años (...) Ha crecido 10 veces”, apuntó.

Además, el jefe de la diplomacia mexicana adelantó que “probablemente vamos a llegar a más de 60 mil” solicitudes de asilo concedidas, lo que supone también “el número más alto en los últimos años”.

 

Ebrard defendió así que, lejos de “endurecerse”, la política de refugio de México se ha mejorado: “No se les ha negado el refugio, se les pide veracidad, que digan la verdad y entonces se les concede refugio”.

Asimismo, informó que más de 200 personas han sido detenidas por tráfico de personas. Las autoridades mexicanas instalaron 21 puntos en la frontera sur y otros 20 en la frontera norte para “hacer las revisiones correspondientes”.

Plan Centroamérica

La política migratoria del Gobierno de López Obrador, según incidió Ebrard, tiene como objetivo reducir la migración ilegal no a través de la fuerza sino “dando oportunidades a los migrantes tanto en México como en sus países de origen”, y respetando los Derechos Humanos.

Por ello, México convocó para el primer trimestre de 2020 a una conferencia internacional para financiar el Plan de Desarrollo Integral para Centroamérica, que actualmente cuenta con 149 proyectos específicos en Guatemala, Honduras, El Salvador y el sur de México.

 

México invitó a 35 países, incluido Estados Unidos -“nos han dicho que comparten el diagnóstico”-, 17 agencias de Naciones Unidas, cinco agencias de cooperación internacionales y ocho organismos internacionales.

Estimamos que este plan tendrá un impacto sustancial para poder lograr ese objetivo de ofrecerles alternativas en sus países de origen, que no tengan que migrar, que no sea una migración forzada por la pobreza y por la inseguridad”, auguró.

De momento, “hemos hecho un esfuerzo enorme, yo diría incluso que México es de los países más generosos. Y esa política se va a mantener así y está dando resultados”, aseveró Ebrard.

 

Las amenazas de Trump

Estados Unidos endureció su política migratoria en respuesta a los miles de migrantes que en octubre de 2018 partieron en las llamadas caravanas centroamericanas rumbo a la nación septentrional para escapar de la violencia, la pobreza y la falta de oportunidades en sus países.

La Administración de Donald Trump presionó a México, país de tránsito, y a El Salvador, Guatemala y Honduras, países emisores, para que adoptaran medidas contundentes para frenar el flujo migratorio hacia Estados Unidos.

 

En el caso de México, amenazó con imponer un arancel a los productos mexicanos importados por Estados Unidos. López Obrador reconoció el jueves que accedió a firmar el acuerdo para evitar la “guerra comercial, que no hubiera sido buena para ninguna de las partes”, si bien defendió los “buenos resultados” del mismo.

A los países centroamericanos, Trump los amenazó con suspender la ayuda económica que les envía, así como con retirar la protección temporal que otorga a sus nacionales en suelo estadounidense. Tras ello, también accedieron a firmar acuerdos migratorios. 

 

Hondureños convocan a una caravana

Caravanas. Fueron una imagen constante en 2018. | Archivo / AP 

Activistas de derechos humanos anunciaron ayer que una nueva caravana de migrantes saldría en enero de Honduras rumbo a Estados Unidos. El grupo espera huir de la extrema pobreza, desempleo, violencia e inseguridad en el país centroamericano. “No sé si tendrá el mismo ímpetu de las caravanas anteriores, pero la planifican en las redes sociales para la segunda quincena de enero”, dijo a AP Hugo Maldonado, presidente del comité local de Derechos Humanos.

 

El gobierno del presidente Juan Orlando Hernández culpa a los traficantes de personas y políticos opositores de organizar las caravanas. El 13 de octubre de 2018, más de tres mil hondureños salieron sorpresivamente a territorio estadounidense desde San Pedro Sula, a 180 kilómetros al norte de la capital.