Mundo Lunes, 20 de enero de 2020 | Edición impresa

México controla la frontera y promete trabajo a migrantes

La ambigüedad de la política migratoria de la administración Andrés López Obrador hace crecer la incertidumbre.

Por Maria Verza, Sonia Pérez - Agencia AP

A primera hora de ayer, un grupo de jóvenes migrantes se lanzaron a nadar desde la orilla guatemalteca del río Suchiate hacia la mejicana, custodiada por la Guardia Nacional, no con intención de cruzar ilegalmente pero sí de tantear los ánimos de los militares.

El hondureño Darlin Mauricio Portillo gritó si podía pisar México para agarrar unos pesos para comer. La respuesta fue clara: “Vamos a migración y ahí que te apoyen’’.

 

Después de toda una jornada en la que la frontera se cerró tras el intento de cruce masivo de los migrantes, ayer la gran verja de hierro que separa ambos países volvió a abrirse y el flujo de personas era el habitual.

Pero la creciente acumulación de migrantes en las calles, iglesias y albergues del lado guatemalteco, unos 2.000 solo en la ciudad de Tecún Umán, y la presencia constante de efectivos antidisturbios de la guardia nacional en el mejicano, en Ciudad Hidalgo, evidenciaban que la tensión ante un nuevo intento de cruce masivo seguía latente.

 

Incertidumbre

Con la llegada de este nuevo flujo masivo de migrantes centroamericanos a la frontera sur de México, muchos con la intención de llegar a Estados Unidos, los gobiernos tuvieron que ajustar sus estrategias para cumplir con las crecientes exigencias de contención impuestas por Washington, pero intentando mantener una cara amable para los migrantes. Esto ha generado ciertas incertidumbres y los migrantes se debaten entre cruzar ilegalmente cuanto antes, esperar a que lleguen más o lanzarse al río.

Multitud. Ya se ha formado otra caravana en la frontera. | Agencia AP

Una escena vivida el sábado simboliza la actual política migratoria del gobierno mejicano: un alto mando militar daba la bienvenida a los centroamericanos a través de una reja fronteriza cerrada y les ofrecía empleos con dos filas de guardias nacionales antidisturbios a sus espaldas.

 

“Hay oportunidades para todos’’, clamó el general Vicente Hernández, después de que México cerró el paso fronterizo ante un posible cruce masivo. Las autoridades invitaron a los migrantes que quisieran ayuda a cruzar en grupos de 20 para registrarse ante migración. Luego, agregó el militar, “les van a ofrecer los empleos, ya les irán explicando’’.

Unos 300 cruzaron así el sábado por este puente y varios autobuses de migración estacionados junto a las oficinas del puente ayer hacían pensar que esperaban a más.

 

Segura y ordenada

México, que en la caravana de finales de 2018 abrió sus puertas a los centroamericanos pero después empezó con la contención cada vez más fuerte ante las presiones de Estados Unidos, ha optado ahora por desplegar cientos de guardias nacionales para sellar los principales pasos de su frontera sur. Y aunque durante el fin de semana cerró temporalmente tanto el cruce de Ciudad Hidalgo, como otro paso más al este, en Tabasco ha permitido la entrada de grupos pequeños, teóricamente, para su regularización pero, sobre todo, con un afán de control y contención bajo el discurso oficial de que defiende una migración “segura y ordenada’’.

Se supone que esas personas tendrán opción a distintos tipos de estancia legal en México, pero durante meses numerosos migrantes y organizaciones no gubernamentales se quejaron de que la falta de claridad del Instituto Nacional de Migración (INM) no ofrece la información adecuada y muchos migrantes acaban deportados aunque podían haber sido susceptibles de refugio o algún tipo de visa.

 

Los que se entraron a migración el sábado en Ciudad Hidalgo fueron trasladados a estaciones migratorias del estado, algunos en la ciudad de Tuxtla, según dijo un funcionario federal que pidió el anonimato por no estar autorizado a hacer declaraciones, algo que algunos colectivos ven preocupante y que el gobierno no ha confirmado.

Ocio. Un migrante se divertía ayer en el río Suchiate. | Agencia AP

Claudia León, coordinadora del Servicio Jesuita a Refugiados en Tapachula, recordó que eso es una “detención de facto’’ y le preocupa la falta de transparencia de México, que habla de ofrecer permisos y trabajo pero con ello “desdibuja’’ las opciones de protección internacional a las que tiene derecho quien huye de la violencia o la pobreza.

 

Versiones

La desinformación también cunde entre los migrantes que esperan. “A nuestros oídos llegó que el presidente de Estados Unidos nos abrió las puertas y que nos tiene hasta trabajo’’, dijo Carlos Alberto Bustillo, otro de los hondureños que se bañaba ayer en el río. “Y que los mexicanos no nos quieren dejar pasar porque se quieren quedar ellos con el trabajo’’. Bustillo reconoce que no sabe si es verdad, pero mensajes como este corrieron como la pólvora en caravanas anteriores y ahora la situación parece repetirse.

“Sí sabía que las cosas estaban más duras, pero me arriesgué’’, señala Manuel Moral, un hondureño de 22 años que cruzó el río la madrugada del sábado caminado –pues el nivel está muy bajo– junto con su esposa y su niña de un año. “Supe que ofrecían 4.000 empleos y busco si hallo una plaza’’, explicó en referencia a lo dicho por el presidente mejicano Andrés Manuel López Obrador de los trabajos temporales en el sur, sobre todo en construcción y agricultura.

 

Moral y su familia acabaron ese día en una camioneta del Instituto Nacional de Migración sin saber cuál iba a ser su destino.

Estados Unidos, sin embargo, está satisfecho. El reforzamiento de las fronteras, los acuerdos para la gestión de solicitantes de asilo y las amenazas –sobre todo la de imponer aranceles a México– han funcionado. Y esta semana se comprobó. Las autoridades guatemaltecas reforzaron los registros de entrada de centroamericanos e incorporaron a sus operativos a agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés), y México mantiene los operativos en los principales cruces del sur.

 

Pero la esperanza de los migrantes no decae y confían en que si se reúne la gente suficiente en Tecún Umán, más posibilidades de cruzar habrá.

Por eso Edin Alvarado, un ayudante de chofer de autobús de 27 años pasa el tiempo jugando al fútbol en la arena del río para amenizar la espera. “Vamos a pasar sea como sea’’, afirmó.