Sociedad Lunes, 29 de abril de 2019

Mendoza distinguió a una docente palestina, considerada la mejor del mundo en el 2016

La provincia le otorgó a Hanan Al Hroub el reconocimiento “Maestro Domingo Faustino Sarmiento”. La educadora contó su historia de vida.

Por Redacción LA

El director general de Escuelas, Jaime Correas, hizo entrega este lunes en el salón de OSDE ubicado en Ciudad, del reconocimiento provincial “Maestro Domingo Faustino Sarmiento” a la docente palestina Hanan Al Hroub que está visitando Mendoza invitada por Varkey Foundation.

Esta mujer es una maestra palestina que recibió el Global Teacher Prize en el año 2016, que consiste en reconocer a los mejores del mundo en la actividad educativa. Durante esta semana visitó Tucumán, Mendoza y Buenos Aires para realizar disertaciones y participar de la Feria del Libro 2019.

 

En nuestra provincia participó de una jornada donde contó su experiencia educativa frente a docentes y directores de diferentes escuelas mendocinas, quienes pudieron dialogar con ella y reflexionar sobre maneras de enseñar y aplicar métodos pedagógicos.

Durante la disertación el director general de Escuelas, Jaime Correas, entregó el reconocimiento y dijo que es importante para la provincia recibir a una profesional reconocida como una de las mejores del mundo. “Hanah es un símbolo de todos los docentes que realizan cotidianamente su trabajo. Es una gran posibilidad para los maestros mendocinos haber tenido contacto con ella ”.

Gran convocatoria tuvo el evento. | Gobierno de Mendoza

Acompañaron al director general de Escuelas, la directora de nivel Inicial, Adriana Rubio, el director de nivel Primario, Sergi Márquez y la directora de Planeamiento y Evaluación de la Calidad Educativa, María Julia Amadeo.

 

El reconocimiento provincial “Maestro Domingo Faustino Sarmiento” es una distinción que fue establecida por la DGE en el año 2017 para poner en valor el trabajo que realizan personalidades destacadas dentro del ámbito educativo.

 

Su historia 

Hanan creció en un campo de refugiados y años más tarde padeció la violencia armada junto a su familia. Una tarde, tras salir de la escuela, sus hijos presenciaron la escena donde unos soldados le dispararon a su padre.

Desde ese día el temor se apoderó de su familia. Sin embargo, comenzó lentamente a crear juegos para devolverles la confianza perdida a sus niños. Después de conseguir fortalecer su confianza, decidió ayudar a otros niños que hubieran pasado por experiencias similares y se formó para trabajar en educación primaria de escuelas públicas.d

De esa manera forjó una pedagogía para decirle “no a la violencia” y desarrolló un enfoque centrado en el juego y el aprendizaje. Mediante ellos genera relaciones de confianza, respetuosas, honestas y afectivas.