Opinión Lunes, 15 de abril de 2019 | Edición impresa

Mendoza, puerto “preciso” - Por Roberto Azaretto

Por Roberto Azaretto - Miembro de la Academia Argentina de la Historia

El gobierno surgido de la revolución de mayo, ante la pérdida de los recursos de las minas de plata y la Casa de Moneda de Potosí, se ve obligado a buscar más recursos fiscales para su funcionamiento y afrontar la guerra con los simpatizantes del antiguo régimen hispano.

Es así que el 31 de septiembre de 1812 se crean Aduanas en Mendoza y en Corrientes. El 24 de noviembre se aprueba el reglamento de la Aduana mendocina, que en su articulado -para evitar fraudes- establece que Mendoza “será punto preciso al cual deberán dirigirse todas las introducciones, que se hagan por la cordillera, sea cual fuese su ulterior destino”.  

Cabe destacar que el comercio con Chile se interrumpirá en 1814, con la derrota de Rancagua del ejército chileno en manos de los españoles y el exilio en Mendoza de los patriotas chilenos.

Esta norma, que, fijaba como entrada única desde Chile, a Mendoza, dio lugar a las protestas del teniente gobernador de San Juan. En nota dirigida al gobierno nacional el 4 de septiembre de 1813, el teniente gobernador y el cabildo de San Juan hacen presente al ejecutivo nacional los inconvenientes que soporta la provincia vecina,  

En especial aluden a la prolongación del viaje, con los costos adicionales consiguientes y al mal estado del camino entre la ciudad de Mendoza y la de San Juan. Dicen que los arrieros chilenos no querrán seguir de Mendoza a San Juan “alegando lo cansado de la atravesada desde Mendoza a ésta por sus gruesos arenales, su atravesada de quarenta leguas, su esterilidad del campo y fangales impenetrables que se forman cuando llueve y, consiguientes creces y avenidas que bajan de la sierra, muy repentinas, y frecuentes en verano”. Dicen que tendrán que buscar arrieros en Mendoza y que hay falta de ellos y eso incrementará el costo. El tema de los caminos será uno de los mayores problemas de este nuevo país, que no sólo afectará la economía de las provincias, sino que fomentará la desunión nacional. Por eso se puede afirmar que el ferrocarril fue el factor clave para consolidar un Estado nacional.

Los sanjuaninos piden que se instale un oficial de aduanas en la guardia de Uspallata y que desde esa localidad los arrieros con mercaderías para San Juan se dirijan directamente a esa ciudad bajando por Calingasta.  

El comercio con Chile, como se dice en otro párrafo se interrumpe con la recuperación de la Capitanía de Chile por el ejército del Rey de España. Se reanuda con la independencia chilena pero aparece otro problema que le hace perder importancia a Mendoza como centro logístico en el comercio de Chile con el Atlántico. Es que hasta la independencia, gran parte del comercio de Chile , como el del Alto Perú con Europa se hacía por Buenos Aires y circulaba por los caminos a Jujuy en el norte y a Mendoza para Chile.

Luego de la independencia de Chile y del Bolivia el comercio de ultramar se hará en su mayor parte por mar. Los barcos europeos navegan directamente a los puertos del Pacífico.

Hubo otros dos hechos que intensificaron el intercambio de Mendoza con Chile. Uno, fue la guerra con el Brasil, que, llevó al cierre del puerto de Buenos Aires, siendo entonces Chile el proveedor de muchas mercaderías que venían desde Buenos Aires. El otro fue la guerra civil y la adscripción de Mendoza a la liga Unitaria liderada por el gobernador de Córdoba, general José María Paz.

Aclaremos que a la guerra con el Brasil y las guerras civiles se agregaron otros problemas. El conflicto del litoral con Buenos Aires que desemboca en la disolución del Estado nacional con la derrota de Cepeda, afectó el tránsito entre Mendoza y Buenos Aires, que era interés de Mendoza porque el cruce de la cordillera tenía varios meses de interrupción por las nevadas.  

Una consecuencia de la disolución del Estado nacional fueron los derechos de tránsito que implantaron las provincias para financiarse, que actuaron como aduanas interiores postergando hasta 1853 la formación de un mercado interno nacional. La guerra con el Brasil hizo que se descuidaran las fronteras y se sumó el conflicto de las provincias con el presidente Rivadavia. Como si esto no bastara la aparición de las tribus chilenas, en muchos casos conducidas por oficiales realistas, asolaron el camino a Buenos Aires obligando a alargar la ruta en centenares de kilómetros, abandonando el camino que encaró Sobremonte que es la actual ruta ocho.

En la otra guerra civil, la que se inicia con el retorno del ejército nacional desde el frente con el Brasil, la provincia de Mendoza,, como la de San Juan, negociaron y firmaron acuerdos comerciales con Chile. Lo mismo hizo el Supremo Poder Militar, la autoridad de la liga de provincias del Interior, entre ellas Mendoza, en guerra con las del Litoral unidas por el pacto federal.

En otra nota nos ocuparemos de la economía de Mendoza durante la hegemonía de Juan Manuel de Rosas.