Turismo Domingo, 26 de enero de 2020 | Edición impresa

Mascotas: los perros mejoran los viajes

Está probado que los animales domésticos hacen bien para nuestra la salud, y lo mismo ocurre cuando vamos de vacaciones.

Por Norman Mayersohn - c. 2020 The New York Times

Estudios recientes han confirmado lo que muchos ya sabíamos: tener un perro en la familia es bueno para la salud. Pero podríamos expandir esa idea: los perros también pueden mejorar los viajes en auto.

Eso me ha quedado claro desde que terminé la universidad, cuando hice largos viajes frecuentes por todo Estados Unidos. Como no logré coordinar una estrategia de cuidado para Gus, mi pastor alemán, se convirtió en mi copiloto. Al principio, cada vez que se acercaba un viaje, me angustiaba por la carga que Gus podría ser, con las paradas adicionales, la necesidad de llevar su comida y el desafío de encontrar moteles que aceptaran perros.

 

Sin embargo, todo salía bien cada vez que me llevaba a Gus e incluso mejoraba el viaje. Nunca más lo dejé en casa.

Hoy en día es menos difícil llevar perros en un viaje en auto. Puedes encontrar orientación básica, así como consejos sobre las pausas para hacer ejercicio, lidiar con la cinetosis y otros temas, en los sitios web de la Asociación Estadounidense del Automóvil (AAA) y la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales (ASPCA). Es bueno tener en cuenta que un perro que viaja con la cabeza asomada por la ventana o en la parte trasera abierta de una camioneta pickup corre el riesgo de sufrir lesiones graves.

 

Pero algunos problemas relacionados con viajar con perros tienen más matices. Al igual que se hace con cada miembro de la familia que va en el vehículo, es imprescindible garantizar la seguridad de la mascota. Los perros deben estar sujetados para evitar interferir con el conductor y evitar lesiones en caso de colisión.

Si bien los sistemas de seguridad destinados a proteger a los seres humanos están regulados por las agencias gubernamentales, existe poca supervisión o requisitos equivalentes para el transporte de mascotas. Esto no solo es un déficit que impide mantener seguros a los perros, sino que también tiene serias implicaciones para el conductor y los pasajeros. En un choque, un animal que no esté sujetado se convierte en un proyectil con el potencial de ocasionar un daño enorme. La magnitud de la fuerza es un cálculo directo basado en el peso, la velocidad y la distancia que recorre antes de detenerse. En un típico choque frontal a 48 kilómetros por hora, un perro de 22,6 kilogramos vuela hacia adelante con una fuerza de impacto de 680 kilogramos.

 

No es una sorpresa que existan muchos productos que prometen mantener a los perros cómodos y en su lugar. Lindsey Wolko, fundadora del Centro para la Seguridad de las Mascotas, un grupo sin fines de lucro que trabaja en defensa del consumidor, clasifica los equipos de seguridad esenciales en dos categorías: prevención de distracciones, para mantener al perro lejos del asiento delantero, y protección contra choques, para brindar las mejores condiciones con el fin de evitar lesiones. 

Los mismos principios se aplican a los gatos, aunque hay menos opciones disponibles de medidas de seguridad que hayan sido probadas para los gatos. Muchos se sienten cómodos cuando viajan en transportadoras; los modelos diseñados para perros más pequeños debidamente asegurados con el cinturón de seguridad del automóvil o un amarre de carga funcionarán bien. No se debe confiar en las redes elásticas para trabajos livianos o en los ganchos de plástico diseñados para mantener las compras del supermercado en su lugar.

 

Muchas familias concluyen que la combinación más práctica de protección y comodidad para sus perros es una solución de dos partes. Un arnés de viaje se ajusta alrededor del cuello del perro y detrás de las patas delanteras, con su soporte principal sobre el pecho. El arnés debe conectarse directamente al cinturón de seguridad del automóvil, el cual debe pasar a través de un punto de fijación en la parte posterior del arnés. Las correas de extensión que conectan el arnés a un receptáculo del cinturón de seguridad no representan una protección suficiente, dijo Wolko.