Sociedad Sábado, 18 de enero de 2020 | Edición impresa

Más incendios forestales, de mayor intensidad y fuera de la temporada

En los últimos años hubo más siniestros de abril a septiembre que de octubre a marzo, con miles de héctareas afectadas.

Por Ángeles L. Acosta - aacosta@losandes.com.ar

Si bien técnicamente Mendoza está atravesando la “temporada de incendios”, las estadísticas de los últimos 10 años demuestran que ya no se puede diferenciar fuera o dentro de ese período. Incluso la particularidad que ocurre, si se cuenta desde 2011 hasta el año pasado, es que la mayor cantidad de incendios se ocasionaron fuera de temporada.

Esta información fue aportada y analizada por el área de Coordinación del Plan Provincial de Manejo del Fuego (PPMF), que pertenece a la Secretaría de Ambiente y Ordenamiento Territorial de Mendoza. Su titular, Guillermo Ferraris, dialogó con Los Andes y explicó que los motivos de este cambio son principalmente climáticos.

 

Para hablar desde lo técnico sería así: de abril a septiembre, fuera de temporada, y de octubre a marzo es temporada alta. Siempre haciendo referencia a los llamados incendios forestales.

En este análisis se puede tomar al 2011 como el año de quiebre, ya que en ese momento el 74,4 por ciento de los incendios que ocurrieron se dieron fuera de temporada y sólo el 25,6 por ciento restante ocurrieron durante la temporada alta. “En la actualidad, hay temporada de incendios todo el año”, afirma Ferraris.

 

Fuego todo el año

Asimismo, el funcionario del fuego explica los motivos de esta nueva realidad. Dice que se debe a una cuestión climática, ya que en los últimos 10 años las temperaturas han sido más elevadas y la situación de sequía por la que atraviesa la provincia, e incluso el país, tampoco ayuda.

“También hay más incendios de origen humano (que pueden o no ser intencionales), por el viento Zonda, por las tormentas eléctricas y por la humedad”, enumera Ferraris y también cuenta que el año pasado se incrementaron los incendios intencionales.

 

En la misma línea, quien conduce el Plan Provincial de Manejo del Fuego explicó que cada vez hay fuego de mayor intensidad y con una velocidad de propagación mucho mayor.

Un ejemplo de estos dos factores puede apreciarse en el siniestro ocurrido recientemente en Tupungato, que comenzó a las 22.45 de un día y terminó cerca de las 11 de la mañana siguiente. “Además ese incendio arrancó en Potrerillos y terminó por la zona de Atamisque y se quemaron 15.000 hectáreas”, ejemplificó.

 

Al igual que ocurrió el jueves en un campo de Alvear -reafirma- donde el fuego, que se produjo por los rayos de una tormenta, recorrió más de dos kilómetros. Así se quemaron 3.500 hectáreas. “Los fuegos han cambiando”, sentencia convencido Ferraris.

Lo positivo es que, en lo que va de este año, han podido aplacar las llamas con mayor celeridad. “Si bien no se puede prever cómo será esta temporada que estamos transitando, sí podemos decir que en lo que va de 2020 los incendios que hemos tenido los hemos logrado contener rápidamente. Así que no se han quemado grandes superficies”, destaca el encargado del PPMF.

 

En Potrerillos, uno de los más grandes de Argentina

Un ejemplo bien concreto, y además triste, de que ahora los incendios suceden más fuera de temporada, ocurrió el año pasado en Potrerillos.

“Fue uno de los incendios más grandes en la historia de la Argentina en fuego de interfase”, asegura Guillermo Ferraris, explicando que la interfase forestal es cuando el fuego sale de la foresta del campo e ingresa en una zona urbanizada, o viceversa. “Fue fuera de temporada porque comenzó el 20 de julio de 2019 a la noche”, remarca.

 

En ese incendio, ocurrido en el mencionado distrito de Luján de Cuyo, se quemaron más de 16.000 hectáreas, según el relevamiento realizado en aquel entonces por el departamento de Fauna Silvestre y Flora Nativa y el cuerpo de Guardaparques. El fuego se extendió a tres cerros y afectó a centenares de viviendas. El siniestro también dejó árboles caídos, cables tendidos y animales muertos.

Endurecieron multas para prevenir que se generen

El Plan Provincial de Manejo del Fuego no sólo se ocupa de apagar incendios si no también de intentar evitar que se produzcan. Una de las formas más efectivas de lograrlo, explican, es multando a los dueños de campos que no se ocupan de tener todo en condiciones.

 

Por ello, con el nuevo presupuesto provincial, se incrementaron las sumas de las multas que se aplican a quienes están fuera de la ley. También como una forma de prevención.

“Las multas estaban desactualizadas porque la Ley 6.099 (de Prevención y lucha contra incendios en zonas rurales) es de 1995, cuando un peso era un dólar. Entonces había quienes preferían pagar la multa, que era de 20.000 pesos, a hacer bien la picada contra fuego. Ahora, según el código, van de 7.600 a 47.500 pesos”, detalla Ferraris. La llamada picada corta fuego es una medida de prevención que consiste en una especie de camino que se hace en el perímetro de los campos para que las llamas no pasen de un campo hacia otro. “Eso por ley los productores lo tienen que hacer y ocuparse de mantener en condiciones todos los años. Lo dejaron de hacer y por eso el fuego arrasaba con 15 campos a la vez, llegando a quemarse 170.000 hectáreas de un sólo tirón. De ahí, se endurecieron las exigencias”, asegura el funcionario del PPMF.