Espectáculos Domingo, 25 de agosto de 2019 | Edición impresa

Mario Pergolini: “Ya no se necesita gritar, ahora alcanza con susurrar”

El creador de Vorterix y Filo News cambia a la par de sus audiencias: acaba de lanzar un nuevo ciclo de “pastillas” de Youtube.

Por Martín Castillo - mcastillo@losandes.com.ar

Totalmente ajena. Al menos, así intentó vivir Mario la “semana negra” posterior a las elecciones PASO de hace unos días: “Intenté no hacerme mala sangre al pedo”. Tiempo antes, a principio de mes, daba comienzo un nuevo ciclo audiovisual en la carrera de Pergolini. “Otra vuelta” muestra en su primera capsula cómo al periodista de Vorterix le “pegan” al hablar de las elecciones, mientras explica, en clave millenial, toda la rosca detrás de los principales protagonistas de la política (y el periodismo) actual.

Mario Pergolini está de regreso, sin nunca haberse ido. Siempre detrás de lo que pasa, hoy se adapta a lo que demandan las nuevas formas de consumo mediático y cultural. Y por ende, a los nuevos contenidos. De la mano de Vorterix, Filo News e Ingame, el alma máter de la productora Cuatro Cabezas se redescubre a la par de las audiencias, las cuales cambian casi “drásticamente”: “El contrato de ‘yo te doy un poco de contenido y vos escuchás un poco de publicidad’ se ha cortado de varias maneras. Nadie se da cuenta de que casi en un año las audiencias no son las mismas y las compañías se están asegurando llegar a otro lado. En ese pasar hay que adaptarse”, afirma.

 

-¿Las audiencias marcan el pulso o el pulso marca a las audiencias?

-Sin duda nunca estuvo tan a mano de las audiencias, no en forma individual, sino como se manejan en masa. Si bien parece que su comportamiento parece más obvio o es donde podemos obtener resultados observables, a la gente le terminó importando menos cosas que creíamos que le importaban. Estamos todo el tiempo corriendo atrás de las audiencias en vez de proponerles contenido y  que ellas te definan si les gusta o quieren, o no, ver eso. Los medios se niegan a entender que las cosas han cambiado, porque el cambio que tienen que hacer es muy costoso. Incluye un montón de recursos humanos y decisiones duras. 

-¿A vos te costó actualizarte?

-Tengo que evaluar que empecé de vuelta en un círculo donde comencé de cero. Entiendo que muchos medios tienen empleados desde hace 30 años y para cambiar la programación, tenés que decirle que no está más en esa estructura. Eso no es solo costoso sino que tiene implicancias para mucha gente. Uno cree que esto está pasando solo acá, pero está pasando en todo el mundo.

 

-¿Cómo te enfrentaste a las nuevas formas de ofrecer contenido?

- Cuando me pongo frente a una cámara ya no pienso para dónde va. Sólo sé que los formatos que me contenían antes, ahora no me contienen. Que un programa de televisión me pedía ciertas características, el contenido que ofrezco hoy ya no entra en esa forma. Si es hablar por radio, no completaría todo lo que podemos dar por un tema. ¿Y en dónde estás? En Youtube. Son códigos distintos, pero tenemos que ir a donde está la gente. La gente ya no viene a nosotros: no podemos hacer una aplicación y pensar que todo el mundo la va a bajar y va a ver sólo eso. Van a bajar una aplicación para tener todas las radios, por ejemplo. No tenía sentido ir a la tele con esto, Youtube nos lleva a los lugares que queremos en los tiempos que quiero. Puedo cambiar las reglas del juego con otra emisión.

 

Con nuevas reglas de juego, el que no aprende, pierde. Las nuevas generaciones pegan el volantazo y hay dos opciones: te quedás atrás o les seguís el ritmo. Un nuevo concepto elaborado desde Filo News es su noticiero en vivo con Lalo Mir, a través de Instagram: un claro ejemplo de cómo adaptarse a las nuevas maneras de comunicar y no morir en el intento. Al “vivo” lo ven más de 700 mil personas.

 

 A la par, los videos de Filo News crecen en su reproducción y Mario explica, desde el suyo propio, cómo no se necesita tanto ahora para generar grandes conceptos: “’Otra Vuelta’ está hecho de una forma muy acotada: no es como abrir un estudio, ponerle las luces, escenografía. Lo grabo en mi oficina, tiene mucho trabajo en la edición, con lo que hace Martín Garabal. Es muy distinto a lo que venía haciendo, es más divertido y mucho más auténtico. Si ves lo que hacíamos en Cuatro Cabezas, parece un pre-internet, era como cuando le poníamos filtros. Siempre estuvimos acompañados de gente que veía como venían cambiando los medios en cada momento, no fue como un choque cultural”.

-No necesitás tantos recursos como antes...

-Cuando lo pusimos no hubo pauta, ni nota, ni nada y a las horas ya tenía 200 mil vistas. Era raro para mí. Antes tenías que hacer diez notas, ser tapa del suplemento de Espectáculos, y lo tenías que alimentar todo el tiempo. Ahora no hay necesidad. Y lo mismo pasa con la música: ni Duki, ni Paulo Londra sonaron en una radio; ahora porque son híper populares. No dan notas y casi no dan conciertos. ¿Cómo lo escucharon 300 millones? No necesitan los medios: ya no se necesitan.

 

-¿Cómo ves las posibilidades que ofrecen las suscripciones a los medios?

-Ese sistema no está funcionando: no sabemos qué quieren que le demos. Antes si recibías un diario en tu casa, era más de lo mismo siempre, pero a nadie le importaba. Cuarenta o cincuenta años haciendo este diario que hacemos, lo dejás de recibir cuando lo dejás de pagar. Hoy en día las opciones gratis son infinitas. ¿Vos qué me vas a dar? No muero por ver tu medio. Creo que con Filo, Vorterix, la unión que hacemos con Ingame, todo este universo del entretenimiento enfocándonos a 20 años, sin poner plata en pauta de Facebook (que es comprar audiencia, lo que hace el 90% de los medios), nos ha hecho crecer. Hay que tener otra incentiva porque los márgenes han cambiado.

-¿Qué tal les fue con la irrupción del rap y el trap en la radio? Hubo cambios grosos en la programación a raíz de esto.

 

-Fijate que las radios que siguen pasando su contenido tradicional, o no se adaptan, son radios que supieron estar primeras y ahora son quintas o séptimas, con graves problemas de mantenimiento. Nosotros empezamos hace cuatro años con algo que no existe más, que es “El quinto escalón” y quedó como algo emblemático. Y vos decís: pasaron pocos años nada más. Hoy nosotros ya casi no hacemos radio, hacemos esta mezcla: salen varios formatos y los programas se pueden ver en Youtube, en Twitter o incluso Twitch. Insisto, creo que hay que ser dinámico: no necesito entender el trap para ofrecer algo a las audiencias que no es solamente escuchar música, no podemos seguir haciendo siempre lo mismo. 

-Y entre todo esto, ¿cómo sobrevive el periodismo de buena pluma a la demanda de los clicks?

-Es como le pasó al rock: no sé cuanta gente está leyendo buenas notas y le da importancia. Esto está pasando acá, en Estados Unidos, en Europa. Se ha perdido el interés, y nosotros tratamos de reemplazarlo por pequeños documentales periodísticos donde creemos que está la investigación. No sé si el relato de una noticia pasa por una buena pluma, pasa por buenos guiones, buenos periodistas, buena edición y también cómo la empaquetás para mandarla. Pensar con melancolía en las grandes notas, no es para las grandes audiencias. Si yo les sigo ofreciendo eso, lo único que voy a hacer es frustrarme y no tengo tiempo para eso. 

 

-“La tía de whatsapp” es una oda a las fake news, ¿son acaso un virus?

-Hay ciertos valores que creíamos que tenían las audiencias: o los perdieron o no los tenían. La importancia de que sea verdad no es tal. No hay un valor: “creo que siempre dicen la verdad”, “nunca se equivocaron”. La gente puede publicar que murió Pergolini y después salgo a decir que no estoy muerto. El whatsapp es un claro ejemplo de no querer creer algo que me manda alguien que conozco. Ese es mi chequeado.

-¿Entonces qué es lo que le importa a la audiencia?

-No sé, pero la otra pregunta que me hago es que con tanta Big Data, ¿por qué estamos haciendo todos lo mismo, o vas en busca de lo mismo?, porque tenés respuestas. Sabés que algo funciona y vas a lo seguro. Intento quebrar eso, pero es difícil. La pregunta que te hacés vos se la hace el estudiante de primer año de periodismo y hasta el dueño más recalcitrante de un medio de ochenta años. ¿Qué quieren estos tipos? ¿Qué queremos como audiencia?

 

-Así como con la publicidad, la propaganda política se tuvo que adaptar a las nuevas reglas...

-Sí, es como pasa con las marcas: ya no necesitan gritar, ahora alcanza con susurrar. Todos los mensajes te entran de la misma forma, como si te interesaran. De las cosas que no te interesan, aunque sean híper masivas, ni te enterás. Pasa mucho con los Egames: “Dota 2” lo ven millones y millones de personas, más que los Oscars, y sí estás enterado de eso o el Super Bowl. Hay cosas que son mil veces más grandes. El que gana “Dota 2”, el internacional, gana más plata que Federer si ganara todos los Grand Slam del año. La gente no sabe ni que existe eso, algo tan masivo. La información, lo que decís que te gusta o lo que no te gusta, te va separando una cosa de otra, y entonces cada vez estás más enfrascado en tu mundo. Re loco que en las últimas elecciones, ni vencedores ni vencidos hayan entendido eso. ¿Dónde se ve la diferencia que hubo? Antes se palpaba. Antes eligieron un programa, ahora eligen uno totalmente opuesto: los comportamientos, lo que decimos que creemos que somos, pero después cómo nos comportamos en forma privada, es también cómo consumimos. 

 

-¿Qué pensás que haremos cuando vuelvan a cambiar las reglas de juego? Si mañana Instagram cambiara los algoritmos…

 

-La gran mayoría de los medios, los que dicen que son los cinco primeros en todo, avanzan a base de anabólicos en Facebook y Google. Sacan esa plata y se van las audiencias. No queda otra que ver cuánta audiencia tenés realmente