Espectáculos Sábado, 6 de abril de 2019 | Edición impresa

Mariano Lacerna: el mendocino que hizo los efectos especiales de “Dumbo”

El joven realizador fue parte del equipo que estuvo en la técnica de la película de Tim Burton. Un trabajo que crece en la industria.

Por Lorena Misetich - Especial para Estilo

"Nunca había esperado tanto un verano como ahora”, exclama Mariano Lacerna mientras camina por las calles de Montreal. La primavera se siente de a poco en el extremo norte del continente, y el frío es una de las cosas más crudas que soportó el mendocino desde que se mudó a Canadá

Con 29 años, el joven realizador es parte de una de las compañías más importantes de efectos visuales de la industria cinematográfica. La empresa MPC con sede en Montreal y otros puntos del mundo como Vancouver, Inglaterra y Estados Unidos se dedica exclusivamente a la industria de la imagen y es una de las mecas en la técnica de special effects.

 

Esta compañía fue la responsable de crear los efectos especiales de “Dumbo”, la última película de Disney y en la que Lacerna fue parte de un numeroso equipo de profesionales.

Del cine convencional a la composición de imágenes

A sus 18 años, el mendocino dejó la provincia y se radicó en Buenos Aires para formarse en la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica (ENERC). Con esa base tuvo la oportunidad de experimentar en la técnica de los efectos especiales para una película nacional.

 

“Tuve la oportunidad para hacer efectos especiales en computadora, en la película ‘Corazón de León’, con Guillermo Francella. Y me gustó mucho porque no está relacionado con la creación, sino que es más de posproducción donde se compone la imagen. Soy el último eslabón de la cadena productiva de la posproducción, para darle la imagen final a las tomas que tienen efectos visuales. 

Y seguí trabajando durante dos años en otros estudios en Buenos Aires. Fui aprendiendo del oficio, si bien tenía mi base de cine hoy no la utilizo para mi trabajo”, cuenta el mendocino sobre el punto de partida que lo llevó a dedicarse de lleno a esta técnica que la industria usa cada vez más.

 

México fue su otro lugar de trabajo, donde luego de aplicar para la compañía del grupo Technicolor aceptó la propuesta y se mudó a Montreal, una de las ciudades con más estudios de efectos visuales en el mundo

“El año pasado me surgió la posibilidad de venir a Canadá a trabajar en una compañía importante para mi trabajo, que es específico. Lo que sucede en Canadá es que es una ciudad con muchos extranjeros. Y en mi área somos setenta y solo cuatro son canadienses y el resto extranjeros. De Japón, China, Inglaterra, mexicanos y de Buenos Aires”.

 

Hasta hoy, Mariano Lacerna -uno de los hijos del actor local (Marcelo) y hermano del músico Leandro Lacerna- trabajó en los efectos especiales de la cinta “Godzilla” que se estrenará  en mayo próximo, la película de superhéroes “Aquaman” y la última producción de Tim Burton “Dumbo”.

Desde su experiencia resalta el talento creativo que tienen los realizadores de Latinoamérica que se dedican a la técnica, pese a las grandes diferencias operativas.

 

“Los equipos en Argentina son más reducidos de gente y los presupuestos son otros. Y eso cambia mucho. Pero el nivel organizativo es muy profesional. Comparándolo es un trabajo muy serio en ambos lugares. Y sigue siendo uno de los puntos fuertes de Latinoamérica en la industria, con profesionales muy talentosos y ganas de trabajar. Pero las diferencias con la organización y calidad final son grandes, por una cuestión presupuestaria y porque son compañías que tienen miles de personas trabajando”.

Por razones de confidencialidad, Lacerna no puede adelantar qué nueva película lo tiene ocupado por estos días. Pero luego del estreno de la cinta de Disney resalta la importancia de ser parte del equipo de realización y posproducción. 

 

“La cantidad de gente que trabajó en ‘Dumbo’ en efectos especiales es mucha. Cada plano que hacemos, en la película se ven cinco o siete segundos, pero para nosotros puede significar meses o semanas de trabajo. Esa parte es fundamental y se requiere mucho trabajo y con mucha gente. Luego lo ves reducido a segundos y de manera natural, lo que implica que el trabajo estuvo bien hecho. Esa es la parte más difícil. Tim Barton tiene sus exigencias y la calidad fue una de ellas. Pero no hubo grandes dificultades, porque la gente y los supervisores son muy talentosos y eso es más sencillo para nosotros que hacemos el final del trabajo”.

La técnica, un área en crecimiento

El engranaje de una película requiere de mucho trabajo de producción, donde la tecnología hizo pie y cada vez más se requiere de un trabajo técnico específico, para dar un acabado a la imagen final. Es erróneo pensar que solo se requiere de efectos especiales en una película de acción o ciencia ficción. Hoy, el trabajo de posproducción es un nicho para explotar y una fuente de salida laboral ascendente.

 

“Es un trabajo técnico muy minucioso que tiene su lado artístico y se nota el crecimiento. Incluso en Argentina hubo una intención de armar una facultad de efectos visuales. Hoy son más las películas que requieren efectos especiales y cada vez es más fácil llegar a una calidad de realismo. En Mendoza conozco a varios realizadores que están haciendo su camino. Yo tuve la suerte de que me formé en un momento donde tuve la posibilidad de hacerlo. En mi caso el contexto me favoreció para dedicarme a esto, porque requiere esfuerzo, tiempo, resignar salario cuando empezás de cero, tener una computadora para hacerlo. Es una base que se necesita y yo la tuve gracias a que un estudio me permitió usar sus conocimientos y las herramientas.

Eso es muy importante. Es una salida muy concreta y de desarrollo profesional, es un trabajo divertido, con técnicas nuevas y nunca parás de aprender. Tenés que seguir formándote siempre para no quedarte obsoleto”.