Espectáculos Domingo, 31 de diciembre de 2017 | Edición impresa

Mariana Päraway, cantante y compositora

Estilo muestra con capturas panorámicas la intimidad de los ámbitos donde los artistas crean. Esta vez, sonríe para la foto Mariana Päraway.

Por Lorena Misetich - especial para Estilo

Ella... Mariana Päraway nació bajo el nombre Mariana Porta en General Alvear, Mendoza. Desde su adolescencia adoptó las cuerdas como su transporte musical. Estudió guitarra en La Pampa y luego volvió para formarse en la Escuela de Música.

Salto a la fama... Sus primeros pasos fueron con la banda Glamour y como guitarrista de Prismales. Luego se volcó de manera natural a la melancolía del indie, convirtiéndose en referente de la nueva escena.

Carrera solista... En 2012 editó su primer disco solista, Los peces. Dos años después presentó Hilario, con el que consolidó su estilo dentro del género y proyectó en Buenos Aires, Chile, México y Europa.

Presente... En octubre lanzó La flecha, tercer álbum editado por el sello Concepto Cero. El clip Verne y el faro fue elegido el Mejor del Año por el sitio Los Inrockuptibles. Prepara una serie de presentaciones en Mendoza y un nuevo video.

Mujer de cuerdas tomar. “Las cuerdas me vibran adentro” afirma la compositora y cantante de 37 años. Guitarras, ukelele, mandolina, arpa y charango son parte de su colección. Por gusto e inquietud, los va descubriendo de manera autodidacta y los suma a su sonido auténtico: “Me gusta tocar guitarrísticamente todo”. 

El arpa. La guitarra fue un vehículo para que Mariana incorporara otros instrumentos. Su carácter meticuloso y detallista la empuja a buscar lo nuevo. El arpa es uno de los instrumentos más llamativos en su música. 

En la pared. En su casa se respira armonía y calidez. Con un aire “retro” y femenino, las paredes del living visten pinturas y obras de artistas mendocinos. Entre ellas un dibujo de su esposo, Juan Grava Quintero.

Arte mendocino. Obras de Natalia Quesada, Natalia Sánchez Valdemoro, Alejandra López conforman el paisaje del espacio y su visión estética. 

Sonido de montaña. Un típico charango es parte de su colección de cuerdas. “Me lo regalaron y es uno de los primeros instrumentos que toqué después de la guitarra. Me sucede algo particular, cada vez que comienzo una melodía, todo se convierte en canción”. 

Literatura. Sostiene que tiene poco tiempo para leer, pero cada vez que puede un libro la acompaña en su rutina. La obra de Julio Verne fue inspiración para el título de una canción. Entre discos se cuelan libros de historia del arte, Juan Gelman, Clarice Lispector, últimos autores que leyó. 

Sirena del oeste. Sus tres álbumes editados, Los peces, Hilario y La flecha, son el reflejo de su mirada musical. “En los dos últimos discos empecé a trabajarlos de manera conceptual. En último trabajo pensé en el movimiento como hilo conductor del disco”, dice. En la foto, el álbum Labios del río, del grupo Acorazado Potemkin, en el que ella interpreta como invitada la canción Flying Saucers. 

Letra viajera. “Cuando empiezo a escribir, me compro un cuaderno y anoto todo lo que me remite a esa idea”, cuenta sobre el proceso de composición. El de esta imagen es el borrador de Verbo mantra, una de las canciones que quedaron afuera de su reciente disco, pero que Mariana no descarta lanzarla como simple.