Vendimia Lunes, 19 de febrero de 2018 | Edición impresa

María José de Tupungato: "No tengo ningún rollo con esto de ser 'reina-madre"

Tiene una hija de 2 años y su candidatura es inédita en una elección vendimial. Tiene 22 años y representó a Cordón del Plata.

Por Gisela Manoni - gmanoni@losandes.com.ar

"No tengo ningún rollo con esto de ser 'reina-madre", rió la rubia de Tupungato. "Algunas personas, sobre todo las mayores, tienen la imagen de princesa ideal. Pero en la realidad, la vida cotidiana pasa por otro lado. Yo estoy orgullosa de representar a mi pueblo y de tener una hermosa bebé de dos años", aseguró. 

La joven de 22 años habla con firmeza. Desde que iba de la mano de su mamá, Carina, a ver el Carrusel, María José Di Marco sueña con ser Reina de la Vendimia. Primero quería terminar el cursado, luego fue mamá y la esperanza revivió cuando -en 2016- entró en vigencia el nuevo protocolo vendimial. "Es ahora o nunca, me dijo mi mamá", recordó. 

Esta bella representante del Cordón del Plata obtuvo 60 sufragios contra 29 de Romina Cardoso, la representante de El Peral, que resultó virreina. Al elegirla por amplia ventaja de votos, los tupungatinos sellaron un nuevo capítulo en la historia vendimial, uno "que contempla el costado humano y real de las reinas", dirá María José.

En la historia de la Fiesta mendocina, muchas reinas nacionales debieron entregar sus atributos por haber quedado embarazadas. Sin embargo en los últimos años algunas soberanas lograron continuar a pesar de eso. Lo que nunca había ocurrido es que una joven mamá fuera elegida Reina departamental. El nuevo reglamento, vigente desde 2016, barrió con exigencias y normas discriminatorias. 

La bella Emma Guidone (2) fue su fan número uno en el teatro griego tupungatino, hasta que la venció el sueño minutos antes de la coronación.

"Dice 'mamá-reina', saluda y juega todo el día con coronas y vestidos", cuenta orgullosa.

Que María José sabe tener amigos quedó en claro la noche del espectáculo. Bastó ver la cantidad de amigos y familiares que invadieron las gradas con trompetas, redoblantes, papel picado, remeras color flúo y hasta globos de helio que arrojaron cuando anunciaron su reinado. "Ahora se están armando para los eventos en Ciudad", confía. 

Además de este don de empatía, se define como una chica sensible, transparente y que odia las injusticias. Terminó de cursar la carrera de Diseño Gráfico y Publicitario, en el IES 9-009 Tupungato, y ahora encara con entusiasmo su tesis. Ha realizado prácticas en distintos espacios de trabajo y concluyó en que su proyecto personal será vincular el diseño con la organización de eventos. Incluso, está armando una empresa en este rubro con una prima. 

Es la tercera de cuatro hermanos (María Emilia, Juan Ignacio y Juan Facundo) Su papá -Miguel Ángel- es radiólogo y trabaja en Tunuyán. Su mamá, Carina del Río, ha sido docente, preceptora y profe de Química. 

Fue elegida reina de los Estudiantes de Tupungato en 2012 y lo que sabe de la Vendimia y del trabajo y padecimientos de sus hacedores lo aprendió junto a su novio Emiliano Guidone. Junto a él, también supo lo bueno de disfrutar de la vida en el campo, de los animales y el pasar tiempo en familia al aire libre. 

Viajar por el tiempo

El público fue el gran protagonista y la magia estuvo en las gradas. Unas diez mil personas ovacionaron ante cada buen guiño artístico, se emocionaron de pie ante el paso de la Virgen de la Carrodilla, improvisaron verdaderos campings frente al escenario. 'Vendimia del Agua y el Tiempo Mágico' cautivó a la gente en el teatro griego del camping municipal, en El Peral.

El Tiempo guió el relato e invitó a viajar al pasado de huarpes e inmigrantes, a la cosecha al ritmo de chacarera rockera y al futuro del vino joven, con danza ágil y colorida de cientos de adolescentes.

La música en vivo -algo deslucida por fallas técnicas- y los buenos recursos actorales ayudaron a levantar un guion muy pedagógico, pero que por momentos adoleció de conexión y vuelo poético. Las referencias al agua y la importancia de su cuidado se repitieron en todo el espectáculo, escrito por Óscar Arreguez y dirigido por Orlando Herrera.