Sup. Economía Domingo, 7 de julio de 2019 | Edición impresa

Luces y sombras del nuevo socio comercial

El tratado celebrado con el bloque europeo tiene variables que todavía no han sido develedas al sector empresario.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

De un lado de la balanza, la eliminación de aranceles para ingresar a un mercado de más de 500 millones de habitantes, con un PBI que supera los 17 billones de dólares. Del otro, la competencia con productos europeos que, en muchos casos, cuentan con subsidios, mientras en Argentina la carga impositiva es alta. La firma del Acuerdo de Asociación Estratégica Mercosur-Unión Europea es presentado por el gobierno nacional como un triunfo luego de más de 20 años de negociaciones. Pero la existencia de asimetrías genera inquietudes en diversos sectores.

Es que aún no se conocen detalles de la “letra chica” de este documento que tendrá que ser ratificado por los parlamentos de todos los países, antes de que efectivamente entre en vigencia. De hecho, el gobierno francés ya ha manifestado sus reservas en cuanto a la adhesión. 

 

Se habla de un plazo de dos años para que comience a regir y a partir de ese momento, algunos productos y servicios pasarán a tener arancel 0%, otros llegarán a la desgravación entre 4 y 10 años, y para unos más se aplicarán cuotas y preferencias (sin que implique una quita total de aranceles).

A partir de ahora comenzarán las reuniones sectoriales para dar a conocer con precisión las desgravaciones que corresponden a cada uno de los bienes y servicios exportables, de acuerdo a su posición arancelaria. En estos encuentros se difundirán también los cronogramas para aquellos en los que la desgravación será progresiva. 

 

Desde el gobierno nacional se adelantó que las empresas argentinas deberán avanzar en la competitividad, para lo que resta resolver cuestiones como una reforma impositiva. Es que en el otro extremo de los subsidios que los europeos otorgan a ciertos sectores productivos, aquí se aplican retenciones a las exportaciones y diversos impuestos. 

También se mencionó la necesidad de mejorar la logística, particularmente para las economías regionales, y la infraestructura. Y se aprovechó para dejar planteado, para una futura agenda de trabajo, la reforma laboral que el sector empresario reclama desde hace un tiempo. Asimismo, se adelantó que habrá un acompañamiento especial para las pymes, que este acuerdo se logró en el marco de otras negociaciones que tienen como finalidad abrir nuevos mercados con otras partes del mundo y se destacó que se espera la llegada de inversiones europeas y que se facilite el acceso a tecnologías.

 

Luces

La secretaria de Comercio Exterior del Ministerio de Producción y Trabajo de la Nación, Marisa Bircher, destacó que el acuerdo, además de ser un hito histórico, configura una hoja de ruta para implementar reformas estructurales, con el objetivo de alcanzar una mayor competitividad para las empresas argentinas, de manera que estén en igualdad de condiciones que los grandes mercados internacionales.

La funcionaria destacó que Mendoza ha incrementado sus exportaciones un 15% en el último año y que la Unión Europea es el tercer destino, con un total de 260 millones de dólares. En particular, resaltó que el acuerdo beneficia a sectores como el vitivinícola y frutihortícola, que enfrentan altos aranceles comunitarios. 

 

Asimismo, mencionó que la UE liberaliza cerca del 100% en la industria, con lo que se abre espacio para la exportación de manufacturas especializadas, sector en el que la provincia registra exportaciones relevantes. Y agregó que los exportadores argentinos de servicios -entre otros, los basados en el conocimiento- podrán acceder al mercado europeo con un trato no discriminatorio y sin restricciones. 

Bircher manifestó el compromiso de “eliminar trabas burocráticas, bajar costos logísticos, temas impositivos y de financiamiento, como pilares de nuestra agenda productiva”, al tiempo que destacó que el acuerdo contempla mecanismos de defensa comercial, que pueden ser utilizadas por los países del Mercosur.

 

Horacio Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería y jefe negociador por la Argentina para el acuerdo, aclaró uno de los principales interrogantes que ha surgido en los productores mendocinos consultados: si se ha contemplado la aplicación de aranceles a los productos subsidiados de la Unión Europea. La respuesta fue que no, porque esto se discute en la Organización Mundial del Comercio (OMC), de la que la Argentina es miembro. Pero añadió que, de todos modos, la producción agrícola de nuestro país es muy competitiva y podrá ingresar al mercado europeo sin problemas. 

Interrogantes

Fernando Urdaniz, gerente general de Fundación ProMendoza, comentó que en los próximos días analizarán cómo va a impactar el acuerdo en cada uno de los productos mendocinos que se exportan. Pero indicó que, a grandes rasgos, es un acuerdo muy bueno para el Mercosur, porque abre un mercado con un alto nivel de exigencia, lo que va a obligar a las empresas locales a ser más competitivas. 

 

Esto, ya que si bien no hay dudas sobre la calidad de los productos agroalimentaria e industrial del país, sí hay inconvenientes, como los impuestos y otras leyes, que significan trabas para la competitividad. En este sentido, enumeró que no solo se necesita una baja de la presión impositiva y de la inflación, y la eliminación de las retenciones a las exportaciones, sino crear condiciones macroeconómicas más estables para las empresas. 

Sombras

El economista y profesor de la UNCuyo, Roberto Roitman, señaló que si bien así como llegar al acuerdo demandó más de 20 años, es de esperar que su implementación también tome un tiempo considerable, pero que se arriba al convenio en un momento en el que en el resto del mundo se impone el proteccionismo. Esto, porque en el pasado crecía mucho más el comercio entre países que la producción en cada uno de ellos, mientras ahora se ha revertido la tendencia, por lo que las naciones buscan proteger su mercado interno, las fuentes de trabajo y la industria nacional. 

 

“Un acuerdo de libre comercio está fuera de moda, fuera de época; más allá de que dentro de cinco años vuelva a cambiar el ciclo. Pero justo se da en un momento en el que hay más proteccionismo que aperturismo”, planteó. 

En cuanto a los riesgos que puede implicar para la Argentina, Roitman indicó que cualquier forma de integrarse al mundo implica definir un perfil de país y en este caso se está estableciendo uno de exportador de materia prima; aunque subrayó que aún no se conoce la “letra chica” del acuerdo. 

 

También subrayó que son pocos los países fabricantes de automotores, ya que la mayoría son ensambladores, y el nuestro es uno de los primeros, por lo que se configura la amenaza de retroceder en una actividad que genera empleo de calidad y se protege en todo el mundo. 

Además, resaltó que establece la posibilidad de que las empresas de otros países participen en la obra pública y en las compras estatales, lo que considera significará una mera declaración para Argentina y una realidad para Europa. Y esto también implica un riesgo para las firmas locales que son contratistas del Estado. 

 

Según se supo, el acuerdo no obliga al Estado argentino a adquirir bienes o servicios europeos, pero sí a no discriminar entre oferentes nacionales y extranjeros. No obstante, se podrán aplicar aplicar requisitos especiales a las empresas foráneas durante 16 años. Por otra parte, las firmas europeas solo podrán competir con las argentinas en las licitaciones que de más de 1,2 millones de dólares.

Ya con respecto a los principales productos que se exportan desde Mendoza, Roitman planteó que hay un grave riesgo para el sector vitivinícola ya que se está abriendo no solo la Argentina al ingreso de productos europeos, sino el principal mercado de destino de nuestras exportaciones: Brasil. 

 

En este sentido, señaló que el sector vitivinícola hizo un gran esfuerzo para modificar pautas de consumo en el mercado brasileño, que ahora aprovecharán los europeos. Y recordó que en los ‘90  se tuvo que iniciar un proceso ante la Organización Mundial de Comercio porque estaban ingresando a Argentina y Brasil aceites de oliva españoles e italianos (un poco de portugueses también), a bajos precios porque la producción está subsidiada. Como esto se comprobó, se les aplicó aranceles, pero ahora desaparecerán esas barreras. 

El economista señaló que cuando se pone como ejemplo a Chile, se olvida mencionar que aún sigue primarizado en su comercio exterior, ya que depende mucho de sus exportaciones de cobre, y a que se trata de un país con 15 millones de habitantes, no 45 millones. Por otra parte, resaltó que en la mayor parte de los tratados de libre comercio, Europa se ha visto más beneficiada que los países en desarrollo, ya que hay asimetrías que dificultan que los beneficios sean iguales para ambas partes.

 

¿Qué exportamos?

500 millones de habitantes. Los beneficios que se entiende este acuerdo tendrá para la Argentina se fundamentan en que la Unión Europea tiene un PBI per cápita de 34 mil dólares, lo que representa el 20% de la economía mundial e importa el 17% del total de las compras mundiales de bienes y servicios. 

Menos del 1% excluido. La UE elimina los aranceles para el 92% de las exportaciones de bienes del Mercosur y otorga acceso preferencial para otro 7,5%. En contrapartida, el Mercosur eliminará aranceles para el 91% de las importaciones desde la UE y dejará excluido un 9% de productos sensibles de nuestro bloque.

 

Bienes agrícolas. La Unión Europea importa más de 115 mil millones anuales, de los que Argentina solo provee un 5%, principalmente commodities. Pero la UE tiene aranceles agrícolas altos, del 11,1% en promedio, con picos arancelarios de 104% para productos animales y 157% para frutas. A partir del acuerdo, la UE liberalizará el 99% de su comercio agrícola con el Mercosur. El 84% de nuestras exportaciones llegarán al arancel 0% y habrá cuotas o preferencias fijas para el 15,5% restante.

El impacto en Mendoza

Vinos: para los tranquilos y espumantes fraccionados en envases de menos de 5 litros la desgravación ocurrirá lineal y gradualmente, en 8 años; otros espumantes, cuyo precio por litro sea superior a 8 dólares, quedarán libres de arancel desde la vigencia y aquellos con precios inferiores tendrá  una eliminación paulatina de aranceles en 12 años; los a granel fueron excluidos del acuerdo; y el jugo concentrado de uva tendrá una desgravación lineal y gradual en 10 años.

Frutas: manzana, pera, durazno y ciruela en fresco estarán libres de arancel desde la vigencia del acuerdo para (la excepción fue la cereza, que tendrá desgravación lineal y gradual en 7 años). Las ciruelas deshidratadas (con y sin carozo) y el durazno en agua edulcorada (lata) se desgravarán en 7 años.

 

Ajo: desgravación lineal y gradual en 7 años sobre una cuota anual que crecerá de 3 mil a 20 mil toneladas en el mismo período.

Aceite de oliva: el argentino podrá ingresar de inmediato sin arancel, pero el europeo tendrá una desgravación lineal y gradual en 15 años.

La implementación 

Otro elemento que destacan desde el gobierno ante el temor del impacto que puede tener para ciertos sectores, es que se han fijado plazos y que estos son asimétricos. El 76% de las importaciones de la UE provenientes del Mercosur verán eliminados sus aranceles de manera inmediata y el resto se liberalizará en 4, 7 y 10 años. En cambio, la desgravación inmediata del Mercosur solo alcanza al 13% del comercio y el resto se reparte en plazos de 4, 8, 10 y 15 años. Aproximadamente el 60% de las importaciones desde la UE se encuentran en plazos de 10 o 15 años. Además se debe tener en cuenta que los plazos rigen a partir de la entrada en vigencia del acuerdo, lo que se estima ocurrirá dentro de dos años, ya que deberá traducirse a diversos idiomas y recibir la aprobación de los 4 parlamentos del Mercosur y los 28 de la Unión Europea.