Sociedad Martes, 8 de octubre de 2019 | Edición impresa

Los testimonios de los padres de las víctimas complican a la directora del Próvolo

Aseguran que Graciela Pascual amenazaba a papás de niños abusados para evitar que denunciaran lo que allí pasaba.

Por Ignacio de la Rosa - idelarosa@losandes.com.ar

Desde advertencias de no hacer ninguna denuncia formal ni pública (al extremo de amenazarlos con denunciarlos a ellos)  hasta la marcada intención de sembrar dudas en los niños y sus acciones, llegando a vincular los dolores en sus zonas íntimas con una cuestión de “elección propia”. Según las declaraciones de padres de las víctimas de abusos sexuales en el instituto religioso Próvolo, estas eran las reacciones de la ex representante legal Graciela Pascual cuando los adultos llegaban preocupados por los comportamientos de sus hijos y los indicios de que las cosas no estaban bien. En ese momento, los chicos sordos eran, además, menores de edad.

 

Aunque no está entre los primeros imputados -y actualmente juzgados- por los abusos sexuales, Pascual se encuentra cada vez más comprometida por los testimonios. La semana pasada fueron dos madres de cuatro exalumnos quienes apuntaron contra la mujer, mano derecha del cura Nicola Corradi -ex regente del instituto y quien sí está imputado en este debate por abusos sexuales y corrupción de menores-. En la misma sintonía que estas testigos, declaró ayer el padre de dos de estos hermanos.

El hombre se quebró emocionalmente durante su declaración por momentos, al recordar dos reacciones comunes con las que los recibía la mujer, a quien los chicos identifican en Lengua de Señas como “la jefa”. “¡Ojo con lo que andan diciendo, porque los vamos a denunciar nosotros a ustedes!” era -de acuerdo a los testigos- lo que Pascual les decía cuando los padres dejaban entrever sospechas sobre lo que ocurría puertas adentro del instituto y sus albergues. 

 

Pascual hasta llegaba a preguntarles a los padres de los niños si sus hijos podían ser homosexuales cuando los adultos referían que los chicos presentaban dolores en algunas partes específicas de su cuerpo. 

De hecho, llegó también a “abrir el paraguas” y aclaró que si los episodios de abuso se estaban concretando realmente, podrían tener como escenario el encargado de transporte que los llevaba hasta el Próvolo, y no necesariamente se producían en el establecimiento. Lo que sí está claro es que, más allá de amenazar a los padres y de cargar las culpas de los hechos a elecciones personales de los ex alumnos o a lo que pudiese pasar en el transporte; Pascual jamás radicó una denuncia formal sobre la posible comisión de los abusos. Aún teniendo indicios de sobra, de acuerdo a lo que han aportado los padres durante la declaración.

 

El hombre declaró además que constantemente observaba que su hija llegaba con golpes, y que la niña acusaba a la monja Kumiko Kosaka, imputada en otra causa, de ser la autora de esos ataques.

Una profesional corroboró una lesión

También durante la jornada 26 del juicio declaró ayer una médica ginecóloga, especialista en abuso sexual infantil, quien en 2006 se desempeñaba en el Hospital Notti. Según relató la mujer, en agosto de ese año atendió en el hospital una chica que tenía 13 años. De acuerdo a la denuncia de la adolescente, había sido violada por varias personas a la salida del instituto Próvolo; donde estudiaba y de donde se había escapado hastiada de los abusos. Al menos así se desprende de lo que declaró esta misma joven, ya en el juicio por el Caso Próvolo, aportando detalles de ese salvaje ataque sexual y grupal.

 

Según destacaron fuentes judiciales, durante su declaración la médica indicó que al momento de analizarla encontró que la niña tenía lo que se denomina “himen complaciente”. Esto significa que el tejido se extiende sin romperse durante una penetración. No obstante, la especialista confirmó que pese a no existir desgarro, había señales de una lesión reciente, y por eso la situación de la menor fue judicializada. Intervino allí la ex Dinadif -actualmente Dinaf-, y el caso llegó a la Justicia. Aunque en el fuero penal el hecho se estancó en la propia fiscalía, fue por disposición de un juez de Familia que la víctima dejó de ir al Próvolo.

“La asistente social que intervino en lo que era la Dinadif ya advirtió la actitud excluyente de Pascual. Con la intervención de un juez de Familia se decidió que la chica no vaya más al Próvolo y pudiera salir de esa casa de terror”, destacó a su turno uno de los abogados de las víctimas, Oscar Barrera.

 

Cómo sigue

Para ayer estaba previsto que declararan también dos especialistas del Equipo de Abordaje de Abusos Sexuales (Edeaas), quienes intervinieron cuando llegaron los primeros chicos denunciantes a fines de 2016. No obstante, dada la extensión de las declaraciones de los cuatro testigos de ayer, esto no pudo concretarse. Por ello se espera que los especialistas brinden hoy sus testimonios, además de otros padres y testigos.

 

En el primero de los juicios por los abusos sexuales en el instituto están imputados los curas Corradi y Horacio Corbacho, además del ex jardinero Armando Gómez. Entre los tres contabilizan 28 episodios.