Sup. Economía Domingo, 31 de marzo de 2019 | Edición impresa

Los que sortean la crisis: tres sectores con buenas perspectivas

Tecnología, exportaciones y turismo, a pesar del contexto económico, tienen una buena performance en Mendoza.

Por Sandra Conte - sconte@losandes.com.ar

El 2018 representó un desafío para diversos sectores de la economía. Las ventas en los comercios minoristas acumularon una caída de 6,9% en los doce meses, la metalmecánica local tiene un 40% de su capacidad ociosa y la obra privada mostró un buen comportamiento a principios de año pero cayó al final.

Sin embargo, unos pocos rubros se vieron beneficiados por el alza del dólar: los emprendimientos turísticos y gastronómicos pensados para visitantes extranjeros, las exportaciones de vino y las empresas de IT. 

 

Turismo

Hace unos días, el Instituto de Estudios de la Realidad de Argentina y Latinoamérica (Ieral) presentó su informe 2018 en el que los economistas plantean que Mendoza recibió el año pasado un número mayor de visitantes extranjeros (17%), que aprovecharon un dólar más alto, pero menos argentinos. Esto generó que se vieran favorecidos los hoteles de 4 y 5 estrellas, pero resultaran afectados los de 1 y 2 estrellas. 

El presidente de la Asociación Empresaria Hotelera Gastronómica de Mendoza, Fernando Barbera, coincidió con este análisis y señaló que quien se dedica al turismo internacional se vio beneficiado, pero el que apunta al mercado nacional y a los mendocinos está en una situación muy complicada. Esto, tanto en hotelería como gastronomía, en donde, por depender mucho del costo de la mano de obra, una disminución de 20% en los ingresos implica un 100% de baja en la rentabilidad.

Barbera planteó que aún resta definir si se va a considerar al turismo como una industria, para que de este modo se incluya al sector en políticas de promoción como la disminución de las cargas sociales que se aplicó a otros. “Estamos hablando de que Mendoza debe diversificar su matriz productiva y el turismo y la tecnología tienen mucho para aportar en cuanto a exportaciones y generación de puestos de trabajo”, manifestó. 

 

El titular de Aehga destacó que hay buenas campañas de promoción, pero que no son suficientes para que el turismo "despegue" y no dependa tanto de una variable como la cotización del dólar. Para ilustrarlo, señaló que alta montaña es un destino muy interesante pero hoy está totalmente deprimido porque, por ejemplo, el gas tiene un costo mayor en la zona y es imprescindible para prestar el servicio.  

Pablo García, presidente de la Asociación Mendocina de Agencias de Viajes, comentó que hay marcadas diferencias entre lo que ocurrió en el turismo receptivo y el emisivo, como también entre el nacional y el internacional. Así, la llegada de viajeros extranjeros creció, pero no tanto como se había anticipado. 

Por otra parte, aumentó el arribo de viajeros de Brasil, que, a diferencia de lo que ocurre con los chilenos, consumen servicios turísticos -como excursiones y visitas a bodegas- pero cuidan los gastos. En cambio, la llegada de visitantes de otras partes del mundo no fue tan notoria, porque este turista suele planificar su viaje con bastante antelación y ya había elegido su destino antes de la devaluación. Por eso, García estimó que pronto se podría notar un incremento en este sentido.

En cuanto al emisivo nacional -mendocinos que viajan a otras partes del país-, hubo varios que eligieron Cataratas de Iguazú y Bariloche, aunque hubo una leve reducción. Y en lo va de 2019 ha habido una caída cercana al 50% en la facturación de viajes al exterior con respecto al mismo período de 2018. Si bien no ha disminuido tanto la cantidad de pasajes, sí lo ha hecho el monto, ya que quienes viajaban 12 o 14 días a Brasil, ahora lo hacen por una semana. 

Un polo en desarrollo

Jerónimo Vargas, de Aconcagua Software, señala que el sector de la tecnología y servicios basados en el conocimiento creció en 2018, tanto por la demanda externa como por la interna, ya que varias empresas argentinas que eran clientes de firmas en el exterior se inclinaron por las locales. Esto motivó que el rubro siga teniendo pleno empleo e incluso déficit de profesionales, algo que ocurre en todo el mundo. 

Como contraparte, planteó Vargas, las altas tasas de interés y la volatilidad cambiaria llevaron a que la cadena de pagos se viera afectada, ya que muchos prefieren pagar multas antes que cancelarle a los proveedores. Pero además, el sector también se vio afectado por la competencia desleal por parte de grupos extranjeros que contratan a personas de modo free lance, con lo que evitan las cargas patronales y pueden ofrecerle al profesional un monto superior, aunque en condiciones de precarización laboral. 

 

En cuanto a las perspectivas, consideró que en 2019 va a seguir creciendo la demanda, ya que se trata de una industria que no tiene fronteras ni restricciones para la exportación, por lo que no se ve tan afectada por la economía nacional. Pero también estimó que se mantendrá la presión sobre el recurso humano, con la intención de captarlo desde afuera. 

Luis Robbio, CEO & cofundador de Belatrix, coincidió en que el año pasado fue bueno para las empresas IT y agregó que la suya creció 20%, aunque no todo se debe al contexto nacional ya que tienen sedes en Perú y Colombia. También señaló que es primordial contar con profesionales especializados para poder seguir creciendo.

Robbio indicó que, para que las condiciones favorables se sostengan, aguardan la renovación de la ley de promoción del software, que les otorga un crédito fiscal por las cargas sociales y reduce el impuesto a las Ganancias del 35% al 14%. La normativa actual vence a fin de año y hay dos proyectos, uno para renovarla y otro para modificarla y extender los beneficiarios. 

 

Vitivinicultura

El informe del Ieral analiza que el sector de uvas y vinos tuvo -de modo similar al turismo- un comportamiento heterogéneo, ya que algunas ramas, vinculadas al mercado interno, afrontaron grandes problemas debido al proceso recesivo, mientras las asociadas al mercado externo pudieron aprovechar un dólar más caro. 

Así, las ventas de vinos en el mercado interno cayeron por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y, por otra parte, el precio de esas bebidas se rezagó con respecto a la inflación. En cambio, las ventas de varietales en el exterior, aunque disminuyeron levemente, se vieron favorecidas por la cotización del dólar, y las de granel se incrementaron de modo notorio, aunque a un precio en dólares mucho menor. Los autores del documento dudan de que las exportaciones de vino no fraccionado se mantengan tan altas en 2019. 

Juan Carlos Pina, gerente de Bodegas de Argentina, precisó este panorama e indicó que lo más importante de 2018 para la exportación de vinos fraccionados fue la desaceleración de la caída. Esto, porque en 2016, con respecto a 2015, había habido un descenso de ventas en el exterior de 5,3%; mientras que en 2017 la disminución fue de 7,3%. De ahí que la baja de 2,7% acumulado el año pasado sea una buena noticia, sobre todo porque en los últimos meses, cuando el dólar subió, se recuperó el mercado. 

 

El impacto de la devaluación fue más notorio en el caso de los vinos a granel, ya que Pina detalló que en 2016 las exportaciones habían caído 25% en comparación con el año anterior y en 2017 el descenso fue de 40%, pero en 2018 las ventas crecieron un 184%. 

Sobre esto, José Bartolucci, presidente de la Cámara Argentina de Vinos a Granel, destacó que el porcentaje es llamativo porque se partió de una base muy baja en 2017.

Y agregó que Argentina tiene una participación de entre 2 y 2,5% en el mercado mundial, pero el objetivo es alcanzar entre el 8 y el 10%, lo que implicaría exportar unos 300 millones de litros por año. Asimismo, estimó que este año seguirán creciendo, porque la situación macroeconómica del país les permite ser competitivos.

 

Pina manifestó que en los dos primeros meses de 2019, la exportación de vinos embotellados aumentó un 7% con respecto al mismo período de 2018 y la de graneles trepó un 308%. Sin embargo, subrayó que esta mejora se ha dado fundamentalmente por un tema cambiario y que si la inflación sigue en los niveles actuales, pronto va a alcanzar a la devaluación. 

En este sentido, señaló que 65% del costo de una caja de vino son cosas como la botella, el tapón, la etiqueta y la misma caja, y sólo 35% corresponde al vino en sí mismo, por lo que el aumento de costos tiene un impacto significativo. Y lo mismo ocurre, indicó Pina, con los salarios, ya que se trata de una industria con mucho valor agregado y la suba de precios obliga a ajustar los sueldos.