Espectáculos Sábado, 29 de diciembre de 2018 | Edición impresa

Los libros sobreviven

En medio de la crisis del sector editorial, los libros sobreviven y destacan las ediciones independientes.

Por Mariana Guzzante - mguzzante@losandes.com.ar

No vamos a recordar como el año en que murió el irremplazable escritor, historiador y periodista Osvaldo Bayer. Pero también el año en que las escritoras argentinas recibieron fuerte reconocimiento en el exterior. 

Triste fin de año. Osvaldo Bayer falleció el pasado 24 de diciembre.

Samanta Schweblin integra la lista de las diez mejores novelas del año, por una distopía tecnológica llamada “Kentukis”, elegida entre los diez mejores títulos de ficción de 2018.

Pues si en su alabada novela anterior “Distancia de rescate” (2014), la autora tramaba voces en torno a la pesadilla de los agrotóxicos, en ésta lo siniestro se manifiesta en la relación con las nuevas tecnologías.

 

“Los personajes de esta novela encarnan el costado más real -y a la vez imprevisible- de la compleja relación que tenemos con la tecnología, renovando la noción del vouyerismo y exponiendo al lector a los límites del prejuicio, el cuidado de los otros, la intimidad, el deseo y las buenas intenciones. ‘Kentukis’ es una novela deslumbrante que potencia su sentido mucho más allá de la atracción que genera desde sus páginas. Una idea insólita y oscura, tan sensata en sus reflejos que, una vez que se entra en ella, ya no se puede salir”.

Josefina Licitra. Editó “38 estrellas”, una apasionante crónica.

Otra de las narradoras que integra la lista del New York Times, en la categoría de no-ficción, es Josefina Licitra. La reconocida autora de “Pollita en fuga” lanzó este año “38 estrellas”, libro sobre la mayor  fuga de una cárcel de mujeres de la historia. Luego de una larga documentación y de varias entrevistas a muchas de sus protagonistas –entre ellas Lucía Topolansky, compañera de Pepe Mujica– Licitra logra reconstruir los pormenores de un escape carcelario y un evento político que tiene los condimentos necesarios para transformarse, antes que nada, en un relato policial extraordinario. 

Recordemos que Josefina, periodista y escritora, publicó anteriormente los libros “Los imprudentes. Historias de la adolescencia gay lésbica en Argentina” (Tusquets), “Los otros. Una historia del conurbano bonaerense” (Debate) y “El agua mala. Crónica de Epecuén y las casas hundidas” (Aguilar). Sus crónicas figuran en varias antologías del género.

 

Claudia Piñeiro es la otra gran destacada del año. No sólo recibió el premio Pepe Carvalho de Barcelona Negra (galardón que le será entregado el 31 de enero en el Ayuntamiento de Barcelona) por su trayectoria, sino que lanzó “Quién no”, una selección de 16 relatos cortos de diferentes momentos de su carrera donde explora los perfiles siniestros, las miserias internas, los silencios, las deslealtades, las obsesiones, la hipocresía, el “no te metas” y la “gente rara”, que esconde toda sociedad.

En el mapa internacional, hay una razón para esperar a enero: “Serotonina”, la nueva obra de Michael Houellebecq, tendrá su versión en español. 

La séptima novela del autor de “Las partículas elementales” y “El mapa y el territorio” (ganador del premio Goncourt) viene cuatro años después de la publicación de la polémica “Sumisión”. 

Entre las ediciones de este año, hay que apuntar que el sello Adriana Hidalgo reeditó los cuentos más famosos de Di Benedetto (más uno inédito) bajo un título extraído de su autobiografía: “Prefiero la noche, prefiero el silencio”. 

En cuanto a los libros mendocinos editados en 2018, hay una variada lista en la que los lectores han ido aportando títulos y preferencias. Recordemos, primero, a los Premios Vendimia del año: la novela  “La casa de las tías”, de Juan Martín Suriani; “Cuentos bajo la luna”, de Rosa Pereyra; el poemario “Magnética”, de Sabrina Usach; la novela “El plan Salmón”, de Juan Manuel Montes, en el rubro Infantil Juvenil;  “Gaslighting”, de Marcos Martínez, elegida en Dramaturgia. En total, Ediciones Culturales publicó 25 títulos este año.

En el terreno queer, Ika Fonseca lanzó la novela “Organizar la Rabia” con el sello SudaKuir Editorial. La sensibilidad de Luis Villalba volvió a fluir en el poemario “Aguas vivas”. Salió a la luz la narrativa de Daniel Barraco con “La camisa roja”.

Y sí, Cultura reeditó el hit de Leo Pedra que retrató nuestros ‘90s, “Corderoi” y las obras de Daniel Fermani (que este año fue distinguido por su aporte a la literatura de nuestro país) , entre más. Hubo rarezas, como “Cuando la poesía inspira a un analista. Lacan con Borges”, de Gastón Cottino. En ilustración se presentó “Mundo Humanoide” de Federico Calandria y “El gordo sin remera” de Juampa Camarda; en artes dramáticas, se editó Cortodramas 2. 

 

“Peces por Pájaros”, de Nahuel Morales Alé, apareció por el sello independiente Negrita Bastardilla. Victoria Urquiza sacó “Luna en Escorpio” con la editorial Caleta Olivia. “Volveremos a encontrarnos y entonces todo será mejor” de Susana Muñoz, nació desde la Cieneguita Cartonera- Centro Cultural.“La Radio en Mendoza”, de Leonardo Oliva, nos asomó a la radiofonía local.

“El Apocalipsis de Víctor Delhez” reproduce los magníficos grabados gracias a la edición independiente y conjunta de la familia Delhez y Piazza Casa de Arte.  La lista continúa con ediciones independientes, reediciones y plaquettes. Los escritores, pues, no bajan los brazos.