Mundo Club House Sábado, 8 de junio de 2019

Los jóvenes mendocinos que inspiran con su historia de vida

Ellos son Motivados, dos chicos que invitan a cambiar de perspectiva porque ellos ¡ya crearon la suya!

Por Redacción CH

Por Mariana Di Leo

Jugar el mejor partido con las cartas que te tocan. Como todo joven, Augusto Alonso y Agustín Guillot están llenos de energía y proyectos. La vida es una gran cima que conquistar, sin embargo, han sido testigos del vacío, de un repentino cambio de cartas en esta gran jugada. Hoy como #motivadosarg nos invitan a cambiar de perspectiva porque ellos ¡ya crearon la suya!

A los 21 años, trabajando con un tractor rural, Agustín tuvo un accidente en el que perdió la pierna izquierda debajo de la rodilla y se fracturó el fémur. “Pensé que me iba a morir, luego que no volvería a caminar, que se acababa el deporte, el sueño de una pareja, que iba a depender siempre de mis padres; todo eso representó para mí la discapacidad”.

A los diez años, a Augusto le descubrieron un osteosarcoma en la pierna derecha y sin otra posibilidad debieron amputársela, “mientras recibía la quimio, los minutos que antes contaba para el recreo se transformaron en una larga espera para regresar a casa, me preguntaba ¿cómo volvería a jugar a la pelota?, ¿cómo saldría a la calle a ser un niño? Sin embargo, en medio de ese gran vacío, una fuerza interna me impulsó a querer seguir”.

Augusto Alonso tiene 22 años, es jugador del seleccionado nacional de futbolistas amputados, ex integrante del equipo Paraolímpico de esquí y ciclista de montaña y ruta. Estudia Comercio Internacional.

“Es curioso como las personas podemos compartir una misma situación desde perspectivas tan diferentes”, comenta Agustín. “Apenas me amputaron, la gente que llegó al hospital parecía venir a mi velorio. Yo, en cambio, tras una larga noche de tristeza, los recibía con una sonrisa porque era uno de los momentos de mayor claridad de mi vida. Un regalo con el que no contaba, algo que se me había dado y paradójicamente podía ser sumamente feliz”.

“Cuando Augusto supo lo que me había pasado me vino a visitar. Conocerlo fue un cambio de perspectiva, darme cuenta de todo lo que una persona podía hacer sin una pierna y lo feliz que era”.

Agustín Guillot tiene 27 años, hace ascenso de montañas, escalada deportiva en roca, mountainbike, natación. Es Guía de Trekking EPGAMT y Técnico en Gestión de Empresas Turísticas.

 “Agustín fue la primera persona que me animé a visitar en un hospital después de mi amputación. No tuve a alguien que se me acercara y me dijera qué era estar sin una pierna. Sentía que esa oportunidad podía adelantar mucho el proceso de volver a la vida diaria”.

“Saliendo de esta etapa comencé la universidad. Ahí hice varios amigos, recuerdo que uno me preguntó: ¿Tenés novia?, ¿a tu novia qué le falta?”, comenta Augusto y se ríe diciendo que a su novia no le falta nada.

Agustín volvió al club de montañismo con sus bastones, no esperó la prótesis. Allí también se encontró con alguien que dudó de su posibilidad de volver a la actividad, pero él quiso intentar. “Cuántas veces dejamos que los pensamientos de los demás nos cambien el rumbo y ni siquiera intentamos”.

Ambos consideran fundamental  que niños y jóvenes se acerquen a ellos, que los padres permitan estos encuentros, y es así como crearon #Motivadosarg que los une entre otras tantas actividades, para compartir su experiencia con diversos públicos a través de charlas en las que promueven su perspectiva inspiradora.

Escucharlos es mirar la discapacidad con otros ojos.  ¿Qué mirada tienen al respecto?

Hoy para mí cada instante es un regalo, la mayor limitación con la que lidiamos no es nuestra discapacidad, sino los ojos con los que la sociedad ve la discapacidad. Nos importa que las diferencias no creen una barrera entre las personas. Que dejemos de sentir que lo que le pasa al otro me es extraño. Un accidente, el éxito, no son circunstancias ajenas, debemos abrirnos a toda posibilidad y cambio.

 ¿Cuál es su mensaje?

“Tenemos miles de mensajes”- se ríe Agustín. “Honrar la vida, seguir adelante, permanecer con una actitud positiva, ser proactivos. Se nos ha demostrado que las cosas de esa manera pueden mejorar”.

Todos estamos metidos en el mismo sistema y hemos sido formados de la misma manera. Es normal que cuando se vive un cambio drástico de dirección te de miedo, incertidumbre. Nosotros también tenemos nuestras frustraciones, no es que ya no conocemos el miedo. Tenemos nuestros desafíos y hay que recibirlos con los brazos abiertos, aventurarse. Te enfrentas con una nueva pared, pero no dejás de buscarle la vuelta. Escucharse es lo que vale. Llegamos solos y nos vamos solos, comparte Augusto.

“Las estrellas dicen que los fugaces somos nosotros”, añade Agustín. “Estoy agradecido por estar vivo. En segundo lugar, por mi familia y mis amigos incondicionales y luego, por haber tenido una motivación fuerte como volver a la montaña y volver a hacer mis cosas para honrar la vida haciendo lo que me gusta”.

Ambos trabajan juntos en la Subsecretaría de Deportes de la Provincia y son MOTIVADOSARG, un emprendimiento propio mediante el cual dan charlas motivacionales.

¿Cómo recibe la gente sus experiencias?

Todos hemos tenido y tenemos momentos de quiebre como perder un trabajo o la muerte de un ser querido. Las personas se terminan identificando con nuestra experiencia de vida y por esto nuestro mensaje les llega.

La gente cree que estás a otro nivel después de haber pasado por esto, les dicen “héroes de la vida”, “guerreros”. “Yo me siento alguien como cualquier otro y también me quejo: el pasto siempre está más verde del lado del vecino. Sin embargo, a ninguno se nos dice cómo reaccionar cuando se te cae la estantería. Por eso damos charlas, porque consideramos que podemos ayudar a despertar la conciencia sobre lo vital que es desarrollar la fuerza de voluntad para volver a hacer las cosas que hacías”, responde Augusto.

Hablan de niño y jóvenes, ¿por qué es tan importante que ellos se les acerquen?

“La exclusión o discriminación no es algo con lo que nacemos”- comenta Agustín y recuerda el reencuentro con sus hermanas al regreso del hospital. “Una de ellas me recibió en el pasillo de casa cuando entraba, me miró a los ojos y me dijo: “ah, te quedó bien cortita”. ¡Eso fue increíble! En otro momento estaba con la más chica y a mí me daba impresión mirarme los puntos, ella en cambio me abrazó y me dio un beso en el muñón. Fue uno de los momentos de mayor ternura en mi vida”.

 

Como joven no tuve respuestas o guía por parte de otros, tuve que medirme por mí mismo, me hizo conocer lo que soy capaz, me llevó a buscar quién soy. Era un tema salir a bailar hasta que me di cuenta que me limitaba por una cuestión física.

Hoy me siento orgulloso de andar con bermudas por la calle. No encuentro gente amputada por ahí, ¿por qué ocultarse?, antes quizás se ocultaba a un hijo con síndrome de Down, hoy ya cambió esa mirada. No somos pobres chicos que tuvieron un accidente .Mi prótesis no tiene porqué parecerse a una pierna, es una herramienta que me permite hacer todo lo que hago. Soy joven, ser amputado es una característica más. Hay que naturalizarlo. Si en esta vida todo fuese fácil sería aburrido y si todos fuéramos iguales, que monótono sería.

En relación a los jóvenes ¿han conversado o dado charlas a quienes viven una situación de marginación y desamparo social?

Nos gustaría llegar más a estos chicos, quizás ellos ni se enteran de nuestro Instagram o de las charlas que damos en empresas; nos gustaría llegar mucho más a ellos. Recuerdo una charla en una zona alejada de Tupungato, en donde nos llegó el dato de un alto índice de suicidio, esto me hizo pensar en la importancia del apoyo familiar, que hay un sostén fundamental que incluso ayuda a pararse frente a lo que nos falta, a lo que no tenemos. 

A veces discuto con mi papá cuan do me pregunta cuándo me voy a recibir, lo que intento explicarle es que quiero escribir en mi vida un libro nuevo. No me interesa tener un BMW, con un Peugeot puedo ir a todos lados igual. Quiero generar mis propias definiciones, mis para qué, cada uno tiene su propio camino.

 No me acuerdo de lo que es tener dos piernas. No sé lo que se siente. Pero si sé dónde estoy parado. El amor propio hace la diferencia. He viajado mucho con mi papá a los eventos deportivos, tal vez no conversábamos durante los viajes, pero yo sabía que estábamos uno al lado del otro, tenía esa confianza. Que los miedos no nos impidan a seguir aventurándonos.

¿Qué temas son una inquietud recurrente en las personas, en estos tiempos, en los cuales ustedes centran sus charlas como #Motivadosarg?

 Los cambios sociales, económicos y culturales y la adaptación a los mismos, es un foco de gran inquietud para las personas. La búsqueda de oportunidades en época de crisis. Desde chicos nos enseñan a recibirnos, a formar una familia, pero nadie te enseña a salir adelante de una situación difícil y, paralelamente, aprendemos a rotular las situaciones: “esto es bueno”, “esto es malo”, “de esto se sale adelante”, “de esto no”.

 El accidente y la enfermedad nos quitaron un montón de posibilidades, pero nos permitieron una conciencia y una actitud en donde vemos una enormidad de oportunidades. Y esas oportunidades no vinieron a nosotros porque nos falta una pierna, salimos a buscarlas. Comenzar a mirar las situaciones de la vida con otros ojos, es parte de nuestro crecimiento. Habernos sentido solos y al borde de la muerte, y que nos traten de “diferentes” fue el empujón para plantearnos cómo íbamos a pararnos, cómo iba a ser nuestra mirada ante las otras, cuáles son nuestros valores, los que queremos rescatar.  “Siento que para adquirir esta perspectiva tuve que cambiar una pierna”, comenta Augusto. “Quizás no te toquen las mejores cartas, pero está en vos hacer con lo que te toca tu mejor partido”, concluye Agustín.

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