Opinión Fincas Sábado, 4 de enero de 2020 | Edición impresa

Los farmers liquidan la vigencia de los commodities - Por Jorge Castro

Por Jorge Castro - Especial de Clarín Rural

El USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU) señala que por cada dólar nominal de alimentos vendidos en el mercado interno norteamericano o en el mundo, corresponde U$S 0,7 al farmer (productor primario); y esto con tendencia declinante.

Este fenómeno es parte de un ciclo histórico de bajo precio de los commodities agrícolas, provocado por el shock de oferta que desataron las 5 supercosechas norteamericanas de los últimos 6 años, que modificaron en sus raíces la ecuación oferta / demanda en el mercado global.

La crecientemente reducida proporción de los farmers en el valor del dólar nominal de alimentos no implica que el total de sus ingresos disminuyan, sino todo lo contrario. En el mundo de hoy, quien establece los precios (el valor) de los productos de cada anillo de la cadena global agroalimentaria, es el consumidor final de alto nivel de ingresos.

Esto significa que si ese consumidor final está dispuesto a pagar un plus por una nueva forma de crear valor, el modo de capturar ese plus de valor es realizando algún tipo de innovación. El mejor precio no premia la producción indiferenciada (commodities), sino la novedad portadora de valor diferenciado.

USDA advierte que cuando los farmers ofrecen productos orgánicos de marca con una presentación cuidadosamente diseñada, reciben premios de 20%- 25% sobre el bien primario.

Lo mismo sucede con los que integran la cadena de valor proteínica de carne vacuna, porcina, y aviaria, que pueden ganar porcentajes superiores en 50% - 60% en relación a la producción primaria indiferenciada.

Algo semejante ocurre con la producción láctea. La Reserva Federal de Kansas indica que si se asume que la actividad lechera ha alcanzado su pico máximo de producción en EE.UU de 2.000 millones de unidades (CWTS) en los últimos 3 años, en ese caso el precio del producto ha declinado U$S 13.19 en tres décadas pasadas; y ésta tendencia se acelera en la próxima década por la combinación de cambio tecnológico (robotización) y menores costos de la alimentación.

Todo esto se combina con una búsqueda sistemática de menores costos por unidad de producto, lo que implica forzosamente un aumento de la productividad y de la economía de escala, que exigen a su vez continuas alzas de las inversiones. Creación de valor y menores costos de producción es la ecuación integrada de excelencia operativa.

Esto obliga a transformar en el camino a la producción primaria en una empresa capitalista de avanzada; y dejar atrás definitivamente el estilo de vida rural. Las compañías agrícolas de avanzada son actividades esencialmente “desruralizadas” de alto nivel de productividad, lo que requiere especializarse y concentrarse en un reducido núcleo de actividades, no más de 1 o 2. Toda estrategia exitosa de reconversión es un arte de pura concentración.

La celeridad de este proceso ha sido cuantificada por USDA con los costos de la producción de maíz. Así indica que a medida que se duplica la producción de maíz, los costos de producción disminuyen 13% con un carácter acumulativo a lo largo de 40 años (1975/2018), lo que totaliza un recorte de costos de 87% en ese periodo.

Agrega USDA que la clave en la diferenciación no es el menor precio del producto, sino la calidad –lo cualitativo- de la innovación. Todo consiste en salir de la indiferenciación, del mundo declinante, signo de derrota, de los commodities.

En este cuadro, es obvio que la producción de commodities en pequeña escala no tiene futuro. El camino de la supervivencia es el de conseguir nichos específicos de alto nivel de productividad y capacidad innovadora, o salir del mercado.

En todos los casos, el cálculo sobre la disminución de los costos operativos hay que hacerlo a través del aumento de la productividad de todos los factores (PTF), lo que es sinónimo de utilización de más capital, menos superficie sembrada, y una reducción todavía mayor de la fuerza de trabajo.

Lo que aparece claramente es que mientras la fuerza de trabajo disminuye, la calificación de los trabajadores aumenta por necesidad; y esto sugiere con nitidez que los farmers dejan de ser productores primarios y se transforman en hombres de negocios capitalistas avanzados, así como profesionales de alto nivel de calificación, todo al mismo tiempo.

El proceso de diferenciación (liquidación de la etapa de vigencia de los commodities) es una apuesta sistemática a lo cualitativo, en que el auge del capital es sinónimo de intensificación del “capital humano”.