Política Domingo, 18 de agosto de 2019 | Edición impresa

Los encuestadores explican por qué fallaron los pronósticos

El resultado en la elección presidencial del domingo fue tan sorpresivo que todos pusieron la lupa en los sondeos previos.

Por Gabriela N. Sánchez - gasanchez@losandes.com.ar

Antes de las PASO nacionales del domingo pasado, las encuestas indicaban que Alberto Fernández iba a ganar por una diferencia de entre 2 y 5 puntos, lo que le permitía a Mauricio Macri pensar en resultados similares en las generales de octubre y que la pulseada se terminara definiendo en el balotaje de noviembre. 

Todas esas especulaciones quedaron hechas trizas con la realidad de las urnas, que le dio el 47% de los votos al Frente de Todos y el 32% a Juntos por el Cambio. La diferencia fue de 15 puntos, muy por encima de lo que decían los sondeos y hasta de los resultados de las primarias de 2015 (38% Frente para la Victoria y 30% Cambiemos). Si las cifras se repiten en las generales, la fórmula Fernández-Fernández ganaría en primera vuelta. 

 

Entonces las miradas de todos se posaron en las encuestas. ¿Sirven? ¿Por qué fallaron? ¿Se pueden seguir usando los mismos instrumentos de medición? Los encuestadores tienen distintas teorías y respuestas pero todos coinciden que el problema estuvo en los sondeos que se hicieron en Buenos Aires, que no midieron correctamente la intención de voto de un gran porcentaje de la población, sobre todo en el conurbano.

El voto volátil

Se denomina así al sufragio de las personas que cambian su voto rápidamente y que terminan definiendo a su candidato en el cuarto oscuro. Para el director de la carrera de Ciencia Política y Administración Pública de la UNCuyo, Julio Aguirre, este es un fenómeno a nivel mundial que también se detectó en el Brexit de Inglaterra. “Antes las personas se identificaban con un partido y lo votaban a lo largo de su vida. Ahora el comportamiento no es el mismo. En las encuestas los indecisos representaban el 40% y el voto de ellos es volátil”, explicó el doctor en Ciencia Política.

 

Pero el consultor Mario Riorda se distanció de esta teoría: “Casi no hay volatilidad, y si hay es muy poca”. 

El teléfono fijo

Todos los especialistas coincidieron en que las encuestas con menor grado de error son las presenciales pero que son muy costosas. En general a nivel nacional suelen utilizarse las encuestas telefónicas (teléfono fijo) porque son más baratas pero dejan afuera a muchos sectores.

 

“Llegar a todo el conurbano bonaerense por teléfono es muy difícil. Hay grupos sociales que quedan al margen y en general son los vulnerables, los jóvenes vulnerables”, dijo Aguirre.

En el mismo sentido se expresó el director de Synopsis Consultores, Lucas Romero: “Lo que explica semejante desviación es que hay una porción del electorado que no estuvo contemplado. Y fue el de menores recursos, que representa el 50%  de los votos”.

 

Para Riorda, la utilización de IVR también genera errores en los resultados. “Si solo se hacen al teléfono fijo se excluye a la clase alta que vive en barrios privados y a la clase baja que no tiene teléfono fijo”, detalló.

El voto vergüenza

Es el sufragio de las personas que no asumen públicamente al dirigente que van a votar. Surgió en la época de Carlos Menem y ahora volvió. Para Aguirre, “muchas personas no dijeron que iban a votar a Fernández por la vinculación del kirchnerismo con la corrupción”. 

 

Para Martha Reale, directora de Reale Dalla Torre Consultores, ese voto vergüenza no fue detectado y sumado al alto porcentaje de indecisos contribuyeron a que fallaran las proyecciones. “Nadie previó que esa masa de electores se volcara a una sola opción, a la de Fernández-Fernández”.

En tanto, Romero aseguró que este voto solo se refleja en las encuestas personales porque si se contesta a una máquina no debería existir la vergüenza. 

 

Por su parte, Riorda aseguró que “hubo una sobreestimación de la agenda mediática y pública que hizo creer que había un voto vergonzante pero que en realidad no existió”.
contexto económico

No hay que dejar de lado la realidad político-económica del país que incide de manera directa a la hora de votar. Para Reale, fueron determinantes dos factores: la unión del peronismo y una franja del electorado medio que acompañó a Macri en 2015 y que ahora está enojada con la situación económica y decidió darle un escarmiento al presidente y un voto de confianza a Fernández. 

 

Romero coincide en que los acontecimientos de las últimas semanas fueron decisivos. “Desde que Cristina dejó a Alberto al frente de la fórmula cambió el panorama. Además, en los últimos días Alberto puso el tema económico en la mesa y ese es un tema sensible”, aclaró el consultor y analista político.

El voto castigo

Romero también incluyó este fenómeno para explicar las fallas de los sondeos. Este tipo de sufragio está condicionado por las condiciones de vida en las que están inmersos los electores: “No está motivado por actitudes de largo plazo sino por lo que le toca vivir. Si al elector le va mal, castiga al gobierno: y si está contento, lo premia. El domingo pasado las clases bajas y medias le dieron un voto castigo al Gobierno”.

 

Para ejemplificar usó el caso de la localidad de Virrey del Pino, en La Matanza. En esa zona hay solo dos circuitos electorales: en uno ganó Fernández 79% a 9% y en el otro, 76% a 10%. En el resto de los 30 barrios del conurbano, que representan el 25% de los votos del país, la diferencia entre Fernández y Macri llegó a 30% lo que agigantó la brecha en los números del país. 

Por qué funcionaron en Mendoza

En nuestra provincia los números fueron más cercanos a la realidad de los resultados electorales. Para los estudiosos, tiene que ver con la calidad de la muestra y el tamaño. En cuanto más chico es el lugar, más precisión tiene el sondeo porque se puede hacer una mejor estratificación. 

 

“En Mendoza medimos con sistema presencial y salió muy bien. La hicimos 22 días antes de los comicios y nos daba empate. En la elección hubo una diferencia de 3 puntos y está dentro del margen de error”, explico Martha Reale.

Criterios de generalización

Para Aguirre, al momento de hacer las encuestas fallaron los criterios para hacer la generalización. “Los sondeos suponen que las personas no encuestadas se comportan como las encuestadas y si no se hacen las correcciones posestratificación, los resultados fallan”, explicó. 

 

En este sentido, Romero insistió en la importancia del investigador: “Tiene que intervenir en todo el proceso: diseño, recolección y el tratamiento de la muestra. En toda la secuencia tiene que usar los procedimientos correctos”
la Intencionalidad 

Para Mario Riorda hubo cierta intencionalidad para influir en la opinión pública en las encuestas que se difundieron. “Algunos sondeos se utilizaron como estrategia de lobby electoral, hubo un sesgo intencional en algunos. Además, el oficialismo generó una polarización especulativa, discursiva y mediática que en la realidad no existe”, explicó.

 

“Hubo error en el lote de las pocas consultoras que le venden datos al mercado financiero. Las encuestas que marcaron los titulares son las mismas encuestadoras que proveen al mercado financiero. Con esta elección quedó demostrado que la publicación no influye en la opinión pública”, completó el consultor y analista político.