Arquitectura Sábado, 13 de julio de 2019

"Lo que mata es la humedad"

Una de las lesiones constructivas más frecuentes que se manifiestan en las viviendas se adjudica a la humedad de condensación.

Por Arquitecto Carlos A. Grisolía, Director de CETArq arqgrisolia@cetarq.com.ar

Esta situación se plantea de manera reiterada y estacional debido a la condensación (cambio de estado del agua, de gaseoso, es decir el vapor, al estado líquido) sobre paredes y cielorrasos interiores.

Los síntomas

Es habitual ver en ciertos sectores de paredes y cielorrasos, manchas que tornan de un verde oscuro a un negro, y coincidentemente en lugares de mucha producción de vapor, como cocinas y baños, no siendo privativo esto solo de ambientes húmedos, sino también, de aquellos rincones o lugares fríos, que por las razones que se detallan más adelante, son sectores afectados por este fenómeno físico.

El ambiente húmedo y frío de paredes y cielorrasos es lugar propenso para la formación de micro-organismos (hongos), que encuentran condiciones ideales para propagarse y desarrollarse mientras las condiciones ambientales lo permitan.

Las causas

Hay una multiplicidad de factores concurrentes que propician la aparición de humedad de condensación: en principio, el exceso de vapor en el ambiente, locales sin ventilación natural o forzada, espesores de muros insuficientes, techos sin aislación térmica adecuada, etc.

El proceso que recorre este fenómeno es simple: el vapor reinante en el ambiente sin ventilación encuentra un plano frío, que puede ser en un techo o en una pared, además de aberturas, donde cambia de estado, de gaseoso a líquido, notándose a priori como que la superficie afectada “transpira”.

Una vez que la situación se hace recurrente, las superficies empiezan a transformarse en un buen “caldo de cultivo” para la formación de los micro-organismos u hongos, y especialmente en los meses fríos del año. Una forma de determinar si el fenómeno al que se hace referencia (es decir humedad de condensación), es el que se cree se está produciendo, es identificar si solo se manifiesta en invierno. Si desaparecen en verano y reaparecen en invierno, sin dudas se trata de este fenómeno físico.

Causas probables para que se produzcan estas tan indeseadas manchas son, entre otras, la falta de aislación térmica desde el exterior, tanto de techos como paredes y sobre todo aquellos muros que dan al sur y que el sol nunca calienta.

En estos casos, cuando las manchas negras aparecen en la superficie es indicativo de que en ese sector existe un “puente térmico”, o sea que la diferencia de temperaturas exterior e interior de la vivienda son muy diferentes, y el muro o techo frío, sirve como condensador del vapor reinante en el interior de los ambientes.

¿Dónde se da más frecuentemente?

Es muy común encontrarse con este fenómeno en baños, especialmente en cielorrasos, en cocinas, en interior de placares, y aquellos lugares fríos y sin ventilación. También puede encontrarse este tipo de situaciones en cercanías de calefactores. La falta de ventilación provoca que el aire del ambiente esté saturado de humedad, y ese vapor, en el momento que encuentra un plano frío, condensa, y comienza el proceso.

¿Cuál es la solución?

Lo más importante es tener un diagnóstico preciso. La forma más clara de identificar si se trata de humedad de condensación superficial es investigar en que época del año se produce. Como ya se explicó, si esto se produce en los meses fríos y desaparece en los cálidos, no queda duda que se trata de este fenómeno.

Una vez que se determinó la causa, lo recomendable es generar un aumento de la aislación térmica desde el exterior. Hay muchos modos, dependiendo las soluciones de si se trata de pared o techo. En el caso de los techos, no queda otra alternativa que aumentar con algún producto o elemento, la aislación térmica. En el caso de los muros, también puede trabajarse cuando sea viable, desde el exterior, aumentando el espesor de la pared, o bien agregando en el interior materiales macroporosos con características higroscópicas como el yeso o la madera.

No se trata solo de ocultar la humedad, sino más bien de retenerla en materiales que la puedan contener sin condensar y luego -condición imprescindible- aumentar la ventilación del ambiente con la colocación de rejillas a tal fin o con extractores que fuercen la salida del aire húmedo. De poco sirve colocar pinturas impermeables o aquellas denominadas “antihongos” si las condiciones de aislación y ventilación no son mejoradas.

Por último, aclarar que aquel mito que reza que si se hace un lavado con lavandina en las zonas con manchas es la solución es comparable a cuando una persona tiene una infección generalizada en su organismo, y se le brinda un antipirético para bajar su temperatura. Solo se estaría atacando el síntoma y no la causa que lo provoca.