Sociedad Vecinos Jueves, 21 de febrero de 2019 | Edición impresa

Lo atropellaron y no puede caminar desde hace 8 años

El hombre usa muletas y espera la llegada de material para ser operado. Vende pan y tortitas para sobrevivir.

Por Redacción LA

Héctor Fabián Campos es de San Martín y hace varios años se quebró una pierna en un accidente, lo han sometido a dos intervenciones y todavía no puede caminar. A pesar de ello, sale a la calle a vender tortitas para llevar un plato de comida a su familia.

Héctor vive con su mujer y sus tres hijos en una humilde casa de San Martín. Usa muletas y renguea por consecuencia del accidente de tránsito que sufrió en 2010. Lo atropellaron en el centro de San Martín cuando volvía de hacer una changa con su hermano. Tuvo golpes, una costilla rota pero lo más importante fue la fractura de tibia y peroné. Pasaron 8 años y sigue igual.

 

En una charla con Canal 9, Héctor relató: “me operaron dos veces y he quedado mal, después me pusieron un tutor, soldó el hueso pero se volvió a despegar y he quedado mal, no puedo caminar desde hace 8 años y la estamos peleando".

“En la primera operación quedó un poquito mal, quedó el pie para atrás y lamentablemente hasta ahora estoy así”.

Héctor junto a su esposa Jésica todos los días amasan tortitas que después él mismo sale a vender por los barrios de San Martín.

 

Los médicos del Hospital Perrupato le dicen que los insumos que necesita para operarse no llegan. A eso se le suma la necesidad imperiosa de salir a trabajar, mantener a su familia.

“Los médicos, la última vez que fui hace 30 días, me tienen a las vueltas con la excusa de que el material no viene y cada vez que voy me dicen lo mismo, perdía trabajar por ir al médico así que, dije no voy más y me dedico a trabajar así como estoy pero cuesta. Todo lo hago por empeño por los niños y mi señora que me apoya, los dos estamos peleando por esto”, agregó Héctor.

 

Este luchador está esperando la operación que le corresponde y  una pensión por invalidez que tramitó hace cuatro años y de la que aún no tiene novedades. Héctor remarcó la solidaridad de los vecinos: “me apoyan mucho, a veces me compran tortitas y a veces me dan una moneda de más, me dicen no quiero torta pero te doy la palta porque veo tu sacrificio”.