Espectáculos Domingo, 11 de agosto de 2019 | Edición impresa

Leticia Pascual: desde España, viene a “tanguear”

La actriz mendocina hace más de dos décadas que está viviendo en España. Se presenta hoy en una única función.

Por Victoria Navicelli - Especial para Estilo

El talento brota en la capacidad expresiva de Leticia Pascual, actriz mendocina con 22 años de residencia en España y con una trayectoria multifacética. En Mendoza, se tituló como Comunicadora Social. Incursionó en la actuación de la mano de Ernesto Suárez y Gladys Ravalle. En tierras europeas, se formó en la Escuela de Juan Carlos Corazza.

 

Estas herramientas poco a poco fueron dando frutos y prueba de ello resultan sus impecables interpretaciones: Marta (“Amores Ciegos”, 2011), le valió el Premio a la Mejor Actriz en la IX Muestra de Cortometrajes Aragoneses 2011.

Se lució en “Disección de una tormenta” (2010), cortometraje basado en la novela homónima de la escritora Menchu Gutiérrez. Se animó a incursionar en la web con la serie online, “69 m2”. Para Pascual no hay límites y eso se percibe en la obra que, esta noche, presentará por primera vez en su provincia natal. “Tango”, una pieza breve de la argentina Patricia Zangaro, dirigida por José Sanchis Sinisterra y protagonizada también por el mendocino afincado en Madrid, Luis Sampedro. La obra desnuda de forma despiadada uno de los tantos mecanismos de la sociedad patriarcal. 

 

- En Madrid, hacés teatro; pero desde otra óptica...

- Miro el teatro desde la frontera, ese concepto lo comparto con mi maestro -Sinisterra-, que es el alma mater del nuevo Teatro Fronterizo. Ese es mi lugar donde compartir y vivir experiencias artísticas. Es una asociación que se dedica a la investigación teatral de las nuevas dramaturgias. 

 

- ¿Y cuál es tu rol?

- Soy parte del grupo estable de investigación llamado “Colaboratorio”, liderado por Sanchis Sinisterra, uno de los más grandes dramaturgos españoles. Nos juntamos para investigar e improvisar. Se plantea una temática, investigamos y luego la llevamos frente al público dirigidos en todo momento por José. Vamos construyendo esa dramaturgia entre los actores, el director ve lo que surge y también dirige, desde afuera, mientras nosotros nos movemos, desde adentro.  Es como construir castillos de arena, porque hacemos obras que luego desaparecen. No nos movemos por algo que tenga éxito, sino por curiosidad, por pasión y ahí hay mucha inspiración de José. Este espacio que llevamos adelante tiene esa vocación de “no éxito”. 

 

- El teatro tiene una fuerza propia, diferente... 

- Me fascina y también me conmueve. Estando en el escenario, y como espectadora. Eso que se da, es tan diferente a lo audiovisual... Porque cobra sentido cuando hay otro. Y eso me emociona. Mi maestro dice: “el teatro sucede en el espectador”, y es así. 

-¿ Y qué sentís cuando actuás?

- Siento que es algo que está pasando en ese momento y que tiene que ver con el que escribió la obra -lo que le pasó cuando la escribió-, y lo que está pasando en mí. Yo solo pongo el cuerpo y eso se completa cuando hay un otro mirando, viviendo y experimentando. 

 

- En “Tango” el espectador ocupa un lugar importante... 

- Sí, esta obra es ejemplar porque el teatro sucede en el otro. Nosotros bailamos, ocurren cosas terribles, pero no nos movemos. Y la gente tiene la capacidad de verlo. Es la palabra que dispara la imaginación. 

- ¿Qué te impactó de la obra?

- Es asombrosa e interesante como dispositivo dramatúrgico. Retrata muy bien una relación dentro de una sociedad patriarcal, donde las reglas de juego son machistas. Incita a hablar de la relación entre hombres y mujeres en un entorno machista que, como es incómodo, te hace discutir, te remueve... Esta obra, me apasiona como desafío técnico, porque es muy demandante interpretativamente. También me fascina la economía de la palabra, la música, el ritmo, la exactitud que tiene. Cada palabra tiene un valor impresionante y permite que todo lo que sucede en el teatro sea impecable. En un momento temí que fuera mal interpretada y me dije: “el teatro no está para dar discursos, el teatro está para incomodar, para hacer reflexionar. También para divertir, entretener, pero no tiene por qué quedarse en lo pedagógico”.

 

- ¿Y, sobre el feminismo? 

- Soy feminista hace muchos años. A veces pienso que es más fácil adquirir el discurso feminista que sostenerlo en la profundidad de tu casa, de las relaciones afectivas, donde se pone en juego tu autoestima. Ser ahí feminista (como igualitario, no machista) es el desafío. Creo que hay un peligro de corrección política en cuanto al discurso, pero si eso no está labrado desde una reflexión profunda,  favorecida por la educación y otras instancias de reflexión, mirarse para adentro y ver qué cosas se ponen en marcha y cuáles son mis mecanismos machistas (mujer u hombre). Quien se considere hijo o hija de una sociedad patriarcal debe hacer una reflexión profunda para que no quedarse en el vacío. 

- Con respecto al gran trabajo detrás de una obra, ¿cómo  ves el teatro hoy en día? 

- Uno de los males que está pasando ahora es que las obras duran muy poco. Hay mucho trabajo pero no porque “haya trabajo”, sino que se ha multiplicado tanto la oferta de teatro. Ocurre que para quelas salas pequeñas sobrevivan se hace una multiprogramación. Además están las multisalas. Debido a todo esto, estás con una obra muy poco tiempo y luego te piden pasar a otra. Así, vas de una obra a otra. Esa lógica del teatro alternativo, me parece que va en contra de la calidad. 

 

- Después de tantos años fuera del país, ¿cómo lo ves? 

- Yo creo que los argentinos tienen bastante cultura y educación, todavía podemos disfrutar de lo que significa la educación pública, el acceso a tener estudios como los universitarios, es fundamental.  El argentino tiene mucho talento.
 

 

La Ficha

“Tango”, de Patricia Sangaro Con: Leticia Pascual y Luis Sampedro. 
 
Lugar: Teatro Las Sillas, Chile 1754, Ciudad (en la Alianza Francesa).

Día y hora: Hoy a las 20.20.