Sup. Cultura Miércoles, 18 de septiembre de 2019

Leonardo Martí presenta una libro de “caprichosos ” ensayos literarios

Será el jueves 19 de setiembre, a las 20, en la librería García Santos.

Por Redacción LA

Una de las formas de acercarse a un escritor -después de leerlo- es descubriendo sus lecturas y sus autores favoritos. Así por ejemplo en el ADN de Borges están las Vidas Imaginarias de Marcel Schwob y en Charles Bokoswki, se puede observar la fantasmal sombra de John Fante. En cuanto al lector, se podría decir “dime qué lees y te diré quién eres”.

El escritor mendocino Leonardo Martí, buceando en el mundo de los autores y sus claves literarias y a vez pensándose como lector,  acaba de editar Caprichos En-sayos, un libro de ensayos literarios que presentará mañana, jueves 19 de setiembre, a las 20, en la librería García Santos (San Martín 921, ciudad de Mendoza), junto a Roberto Follari y Miguel García Urbani.

“Creo que todas las personas que quieran leer deben escaparse de recomendaciones y buscar sus propios libros, desarrollar sus caprichos, recorrer un camino individual. Los lectores que se han formado sin una estructura escolástica pueden pensar que eso es una desventaja. Pero, si miran bien, tal vez se den cuenta de que una caótica formación como lectores los entrena para emocionarse en este mundo demencial”, dice Martí a la hora de explicar el texto.

En estos caprichosos ensayos de Martí el lector encontrara una particular guía de lectura en la que aparecen las ideas del autor sobre Paul Auster, Haruki Murakami, Franz Kafka,  Kurt Vonnegut y Josa Saramago, entre otros. Por otra parte, en el libro se rescata la figura de autores argentinos marginales o casi olvidados, como Marco Denevi, Daniel Moyano, Jorge Riestra o nuestro Zuhair Jury.

 - ¿Cómo se le ocurrió hacer un libro de ensayos, un género poco abordado en Mendoza?

-Siempre me interesó desarrollar un libro que aglutinara pensamientos caprichosos. O, mejor, siempre me pareció que cualquier  tema podía desplegar su propio vuelo. Uno arranca pensando en un antojo cualquiera, por ejemplo, la obra de Marco Denevi y al cabo de unas pocas páginas descubre que una teoría se está forjando en esas líneas. Una nueva mirada, un aroma, algo que no estaba antes. Está claro que el asunto debe sostenerse desde conocimientos básicos porque si no las especulaciones no tienen fundamento. Pero para mí pensar no es menos artístico que generar un cuento o una novela. De todos modos, me tomo con alguna sorna la palabra “ensayo” porque está muy asociada a los ámbitos académicos. Por eso el título del libro es claro; se llama Caprichos En-sayos. Es decir, el pensamiento puede escaparse de trajes de catedráticos y vestirse con una prenda cómoda, que nos permite ir del baño a la cocina. No se trata de faltarle el respeto al ensayo como género sino de descanonizarlo, de arrimarlo a los hechos cotidianos. Creo que el pensamiento es una de las bellas artes, es una especie de magia que nos rodea. En cualquier momento nos cruza un silogismo y nos conduce a una teoría propia. El tópico no tiene que ser necesariamente profundo; a veces los temas pueriles son los que generan las teorías más divertidas.

-¿Cuál crees que puede ser el interés para los lectores?

-Antes que nada creo que la lectura es una experiencia lúdica, un juego que reinventa sus reglas todo el tiempo. En cada libro el pacto entre autor y lector se renueva, a veces de manera insólita. He tratado de hacer un libro que sea, básicamente, divertido y profundo. Lo mejor que me puede suceder es que el lector se divierta con los caminos que recorro. Trabajé mucho para que el lector sonría. Ojalá lo haya conseguido. Para eso utilizo un lenguaje cotidiano, a veces lunfa, a veces sofisticado, pero siempre con el pulso de la calle, esa especie de “ ”run run” que constituye nuestra música ambiental. En lo temático, me parece que es un libro que interpela con humor algunos asuntos más o menos medulares, como la flamígera vida de Caravaggio o el derrotero de la metamorfosis kafkiana, hasta reflexiones que suceden mirando una tanda televisiva. Insisto, lo cardinal de cualquier cavilación no debe ser el tópico sino el abordaje al que nos somete el pensamiento.

- Por último, ¿cómo seleccionó  a los autores?

-Desde el placer. Hablo de obras, artistas y hechos que me entusiasman, no podría hacerlo de otro modo. Lógicamente, lo que más me interesa es el arte y, en particular, la literatura. Por eso, la mayoría de los juegos mentales se refieren a escritores, tanto a sus obras como a la mitología que los rodea.