Sociedad Lunes, 12 de agosto de 2019 | Edición impresa

Leandro: de trabajador de Aysam a “cocinero del pueblo”

Amante de la cocina y la parrilla, prepara sus platos con fines solidarios en Alvear. Y jamás cobra un peso.

Por Gonzalo Villatoro - gvillatoro@losandes.com.ar

Leandro Lucero destronó por completo los dichos sobre el canto de la sirena y también se alzó por encima del toque del rey Midas. Ambos son mitos, lo de él es realidad y además puede probarse y en especial degustarse. 

No es magia, es amor y pasión lo que utiliza cada vez que se dispone a cocinar. Leandro Lucero (52) no tiene un negocio de comidas pero la dedicación que le pone hizo que su nombre se extendiera por General Alvear y el contacto con su número telefónico es viral entre los celulares. 

 

Cada vez que una institución del departamento necesita organizar un evento para juntar fondos, sin importar si es sábado o domingo, él está presente para colaborar, desplegando todo su arte. La particularidad que impone a quien lo convoca es que su trabajo, es totalmente ad honórem.

Lucero es casado, tiene tres hijos (uno “del corazón”) y se gana el pan diario en Aguas Mendocinas desde hace 33 años. Actualmente es el encargado de redes, cloacas y la planta depuradora. Cuando no está ocupado con las obligaciones de Aysam, sale a caminar con la esposa o pasear los perros. Y en los últimos años adquirió el nuevo hobbie: ayudar a quien se lo pida.

 

“Uno siempre sueña con ayudar a los demás, dar una mano, y ahora lo puedo hacer de esta manera”, contó el cocinero. En los últimos cuatro años ha colaborado con distintas instituciones u organizaciones sociales como jardines maternales, los jugadores de básquet en Alvear Oeste, Alvear Rugby Club o el instituto San Antonio. Recientemente hizo por iniciativa propia la venta de 1.000 porciones de arroz con pollo para colaborar con Elías Sosa, el joven que padece un linfedema que va de los testículos al pie.

Apenas se enteró que Elías necesitaba reunir $200.000 para la cirugía, puso manos a la olla y juntó la mitad del total del dinero que hacía falta.  

 

En este 2019, además de cumplir cuatro años haciendo el locro del Día de Campo de la Fiesta de la Ganadería, también fue el artífice del asado de los costillares al ensartador que les sirven a unos 2.000 comensales en almuerzo tradicional de la feria ganadera. 

Leandro está siempre predispuesto y se volvió tan popular que hasta maneja un calendario. “Ya tengo tres fechas confirmadas, voy a hacer comida para ayudar a juntar fondos al merendero de calle Circunvalación, a la chicas de hockey de Carmensa y a la gente del complejo deportivo Libertad”, contó sonriente.

 

El ingrediente secreto

A los 20 años, Leandro Lucero comenzó a agarrarle el gustito a la cocina. Con el paso de los años fue perfeccionando las recetas de la abuela o los padres y las que surgen en un día cualquiera, como en el campo. 

Los catadores oficiales siempre fueron los amigos y si pasaba la prueba le daba para adelante. Hoy suele cocinar para 25 o 30 personas que se reúnen en su casa y por supuesto, nunca falta la cena para los amigos de los hijos.

 

“No hay mejor ingrediente para cocinar que no sea la dedicación, la pasión y el amor que uno le pone a cada comida. Cuando cocino para una entidad lo hago con el mismo amor que en mi casa cocino para mi familia. Así sale la mejor comida”, afirmó.

Por la comunidad

Leandro no está solo, hay veces que está codo a codo con un amigo de la juventud y de quien aprendió la receta de la paella, Sergio Hernández. Además el Gringo Gorri, Mauro Chirino y Marcos Giménez, CArlos Soria, Edgardo Constanzo y Oscar Funes son los laderos. “Hasta el día que fue a hacer los costillares por el día de San Antonio no lo conocía, pero debo decir que es una persona que no solo hace bien la comida, siempre está predispuesto”, comentó Edgardo Gatti, integrante de la comisión de padres del colegio San Antonio.

 

“Quedan pocas personas como él, dispuestos a dar su tiempo para hacer estas actividades y prestar un servicio a los demás. Además hace unas comidas que son espectaculares”, dijo Analía Alonso, integrante de la comisión del merendero de Calle Circunvalación.

Una receta

Su comidas son simples pero al a vez complejas. Y hay una sola manera de sacarle a Leandro Lucero una receta: ponerse a su lado y seguirle los pasos. 

 

Pero desde su simpleza, se atrevió a dejar algunas recomendaciones para asar el matambre al ladrillo. 

Para elegir un matambre que sea tierno “la vaca se echa siempre sobre el mismo costado, la costilla que queda arriba es la arqueada, de esa costilla sale el matambre más tierno”.

 

“Se dobla a la mitad, siempre con la grasa hacia afuera; se sala; se pone ajo, perejil y un toque de albahaca y se cose para que no se abra. Al ir calentándose el matambre se levanta, por eso debe colocarse una fuente y ahí se pone un ladrillo arriba de la fuente. Se va asando despacio. No hay tanta ciencia o secretos, es dedicación. Así salen comidas ricas”, dice.