Opinión Sábado, 21 de diciembre de 2019 | Edición impresa

La vida después de la 7.722 - Por Eduardo Sosa

Por Eduardo Sosa - Licenciado en Gestión Ambiental

Ayer algo se quebró entre los mendocinos. Se rompió la ilusión renovada de reencontrarnos con la política. Vallas alrededor de la Legislatura, legisladores ingresando a hurtadillas, funcionarios convocando a sectores rudos del sindicalismo a “defender” la minería, y un capricho incomprensible para vaciar de contenido una ley que protege el ambiente y la salud humana. Esta herida no sanará pronto. Los partidos políticos mayoritarios deberán desintoxicarse de una vez por todas y aprender a escuchar, a buscar consensos, a dialogar y a tomar decisiones, si es que quieren perdurar. 
¿Cómo seguir? La 7.722 es sólo una batalla perdida. Hay un movimiento ambientalista unido y con un objetivo claro. Hay un camino judicial por recorrer, seguramente más largo que nuestras ansiedades de justicia, y muchos años de conflictividad social debido a los irresponsables que pensaron que con el acuerdo de cúpulas bastaba.