Guarda14 Jueves, 29 de agosto de 2019

La tendencia que crece llega desde el fondo del mar

Los vinos submarinos son botellas que se añejan en las profundidades del mar. ¿Cuáles son los aportes?

Por Redacción LA

El mundo del vino es parte de una constante experimentación. A prueba y error han surgido las diferentes opciones que llegan a la mesa de los miles de consumidores que hay en todo el planeta. Esta experimentación no tiene límites: así surgen los vinos submarinos "para alegrar paladares como si se tratase de un tesoro".

De este modo, lo refleja la revista venezolana Cocina y Vino: "Botellas que se añejan de manera subacuática son el punto fuerte de gran cantidad de bodegas. Una tendencia que se ha ido expandiendo con el tiempo, bien sea por las características del proceso o como una estrategia de marketing", plantea el autor del artículo Michele Lagalla.

Entre los principales atractivos de los vinos submarinos, Lagalla destaca las condiciones constantes de temperatura, humedad y presión y señala que el ambiente sin luz ni ruido es el ideal para un envejecimiento perfecto. No obstante, aclara que las particularidades del contexto conllevan a que las propiedades organolépticas evolucionen de forma distinta que en situaciones normales.

"Envejece mucho más rápido que el terrestre, porque el tiempo corre mucho más rápido en el mar", comenta en la revista venezolana Antonio Palacios, enólogo de la productora de vinos submarinos Crusoe Treasure, que se describe como la "primera bodega submarina".

Mientras que el sommelier Josep Lluís Vilarasau los define como "vinos muy minerales, con colores más intensos y brillantes, limpios en nariz, con pocos aromas vegetales y más intensidad y concentración aromática". 

Este método, según algunos historiadores, no es algo nuevo. Cocina y Vino advierte que existen registros de viñedos antiguos o de productores que resguardaron sus vinos en ríos o a orillas del mar. Por otro lado, se han encontrado botellas en barcos hundidos, las cuales presentaban un excelente estado. Sin embargo, no ha sido sino hasta los últimos años cuando diversas casas vinícolas se han atrevido a volver este procedimiento algo más serio y comercial.

Toda esta movida ha dado pie, incluso, al denominado enoturismo acuático. Los visitantes pueden realizar excursiones de buceo al lugar en el que se almacenan las deseadas bebidas.

Algunos ejemplos

La revista venezolana Cocina y Vino rescata lo que denomina "algunas muestras" de esta tendencia que viene creciendo.

AquaoirUna bebida de Mira Winery, en Napa Valley, California. Inspirados en una antigua bebida encontrada en 1978, que dio inicio a una serie de investigaciones y experimentaciones en diferentes lugares, decidieron emprender su propio camino. En 2009 sumergieron ejemplares de cabernet sauvignon por tres meses. Actualmente, producen un chardonnay que ha contado con gran aceptación. 

Bisson Abissi Prosecco. Desde que emprendió este camino, la Bodega Bisson -liderada por Pierluigi Lugano-, ha madurado más de 6.500 botellas de manera artesanal. Estas pasan hasta 18 meses en el mar genovés antes de salir a la venta.

Chateu Larrivet-Haut-Brion. La casa vinícola homónima comenzó hace casi 10 años a aventurarse con los vinos submarinos. Todo comenzó con 56 litros de vino de Burdeos que se introdujeron en el mar Atlántico. Sus bebidas poseen una graduación alcohólica considerablemente baja, pero una complejidad estupenda.

Veuve CliquotDesde 2016, el gigante del champán cuenta con su propio “Cellar in the sea”. La iniciativa surgió como una vía para “comprender e innovar el proceso de envejecimiento en todos sus aspectos”. La empresa anunció que extraerán vinos de las profundidades de forma periódica para evaluar su evolución.

Crusoe Treasure. Autoconsiderados como pioneros en este sector, son uno de los principales referentes de España. Cuentan con dos tipos de vinos que han pasado más de un año en el océano.

La nota completa en Cocina y Vino.