Opinión Sábado, 21 de diciembre de 2019 | Edición impresa

La obligación y el futuro encriptados - Por María del Rosario Ramallo

Por María del Rosario Ramallo - Profesora y Licenciada en Letras

En la lectura de documentos y en la comunicación diaria, nos llaman la atención algunos sustantivos con una terminación en común, que nos parece inexplicable. Así, nos encontramos con ‘los considerandos’, ‘el memorándum’, ‘el referéndum’, ‘la agenda’, ‘Amanda’, ‘las componendas’, ‘los dividendos’, ‘doctorando’, ‘el minuendo’ y ‘el sustraendo’. ¿Cuál es el valor significativo de estos vocablos si se toma en cuenta esa terminación similar?

Para responder, primero es necesario remontarnos al latín, origen de nuestro español, lengua romance. La conjugación de cualquier verbo comprendía participios, tanto en voz activa como en pasiva; en esta última, existía un participio futuro, llamado también ‘gerundivo’ o participio de obligación. Ese participio, además de servir para indicar lo que debía realizarse, también servía, por ser futuro, para señalar que algo se iba a cumplir en el porvenir. Así, entonces, si me encontraba la voz “laudandum”, proveniente de “laudare”, equivalente a “alabar”, debía traducir esa forma como “lo que va a ser alabado” o “lo que debe ser alabado”; hasta aquí, nos parece que no tenemos vestigios en nuestro idioma del siglo XXI que nos retrotraigan a ese participio latino de la voz pasiva. Sin embargo, no es así: esa pequeña lista que transcribimos es una muestra de la pervivencia de viejos términos con vida en realidades actuales. Las palabras, en su mágico viaje a través de los siglos, nos hablan de connotaciones que se mantienen vigentes. Analicemos cada una:

    • CONSIDERANDO: Cuando este término aparece en un documento, puede ser el gerundio del verbo ‘considerar’, como en “Considerando esta situación, el jurado se expide”. Pero, si le antepone un artículo, ‘el considerando’ y ‘los considerandos’ se trata de un sustantivo; el diccionario académico nos lo define con este valor: “Cada una de las razones esenciales que preceden y sirven de apoyo a un fallo o dictamen”.

Etimológicamente, su significado es “lo que debe ser considerado” o “lo que ha de ser considerado”. Como se puede observar, la forma castellana actual no acaba en ‘-um’ sino en ‘o’, porque es la adaptación del latín al español. Decimos, por ejemplo, “Los considerandos de la resolución son bien claros”.

    • MEMORÁNDUM: ¿Quién no ha recibido alguna vez un memorándum o memorando?

 A veces, era por un motivo agradable, otras, no; ¿qué se esconde tras ese sustantivo? Coherentemente con lo que acabamos de explicar, ‘memorando’ es “lo que debe ser recordado, lo que ha de ser recordado”; ayuda y refresca nuestra memoria. Ya no usamos la forma latina en –um y tampoco su plural ‘memoranda’. Utilizamos la forma española ‘memorando’, con su plural ‘memorandos’. Un ejemplo nos dice “El memorando llegó hace una hora”.

    • AGENDA: En los últimos días y meses del año, recibimos como obsequio o elegimos para regalar esos cuadernitos, con el calendario, jornada tras jornada, que llamamos ‘agenda’; nuevamente, la etimología nos ubica ante un sustantivo femenino, proveniente de la forma neutra y plural del gerundivo o participio futuro del verbo latino ‘agere’ (“hacer”). En efecto, ‘agenda’ designa “las cosas que deben o que han de ser hechas”. Está emparentada la agenda, desde su origen, con los actos, con la actividad, con los actores y agentes. Escuchamos decir “Tiene agenda completa hasta marzo”.

    • AMANDA: ¡Qué hermoso nombre! Etimológicamente, ese nombre propio indica a “la que debe ser amada”, a diferencia de ‘Amada’ o ‘Amado’ que, por provenir de una forma participial de pretérito, equivalen a “la o el que fue amada o amado”. Así, “Dedicó esa bella canción a su hija Amanda”.

    • REFERÉNDUM: Cuando concurrimos al diccionario, advertimos que el vocablo latino ha adaptado su escritura al español y, por eso, la tilde como palabra grave. El diccionario académico lo define como el “procedimiento por el que se someten al voto popular las leyes o decisiones políticas con carácter decisorio o consultivo”. La explicación etimológica nos dice que ‘referéndum’ era el gerundivo del verbo “referre”, con el valor de “volver a llevar”. Es, entonces, “lo que debe ser llevado”, de nuevo o de regreso, a su punto de partida a fin de realizar una consulta; ese punto de partida es el pueblo, único depositario de la soberanía y del poder. Cuando el pueblo ha votado, se dice que ha ‘refrendado’ la decisión: “El resultado del referéndum dio un ‘sí’ para ese tema tan delicado”. De acuerdo con la formación de plurales que nos indica el Panhispánico deberemos decir ‘referéndums’. Si avanzamos otro paso y convertimos el vocablo según las normas españoles diremos ‘referendo’ y ‘referendos’.

    • COMPONENDA: El término no posee una connotación positiva. Deriva del latín medieval ‘componenda’ y designaba, en ese momento, la cantidad que percibía la Iglesia por ciertas bulas y licencias. Se deriva del gerundivo de “componere”, cuya traducción es “concertar, acordar”; entonces, la traducción de esta forma es “la que ha de ser concertada”. La definición que encontramos hoy es “arreglo o transacción censurable o de carácter inmoral”: “Me niego a cualquier componenda con la corrupción”.

    • DOCTORANDO: Si consultamos el significado en el diccionario, encontramos la definición “persona que está próxima a recibir el grado de doctor”. Dicha definición es explicable porque es el gerundivo del verbo latino “doctorari”  (“doctorarse”). En este caso, el gerundivo señala una acción futura, que se ha de cumplir: “Fueron citados hoy los doctorandos que trabajan con ese director”.

    • DIVIDENDO: El vocablo, proveniente del gerundivo del verbo “dividere” (“dividir”), es etimológicamente “lo que debe ser dividido” o “que ha de ser dividido”. Nuestro Diccionario integral del español de la Argentina nos da dos significados: “Parte de las ganancias o reservas de una sociedad o empresa, que se reparte entre los accionistas periódicamente” y “Cifra que debe dividirse por otra en una división matemática”. Los ejemplos respectivos son: “El directorio propuso la distribución de dividendos en efectivo” y “Los resultados no coinciden porque copiaron mal el dividendo”.

    • MINUENDO Y SUSTRAENDO: Estos dos sustantivos usados en el ámbito matemático provienen, respectivamente, de los verbos latinos “minuere” (“disminuir”) y “sustrahere” (“quitar”), según aludan a la cifra a la cual se le resta otra o a la cifra sacada o sustraída de otra.